EMPRESA
Coaching ejecutivo: claves para cerrar ciclos y avanzar en 2026
El cierre de 2025 se presenta como un momento estratégico para que ejecutivos, profesionales y equipos hagan una pausa consciente, transformen los desafíos vividos en aprendizajes y preparen un nuevo ciclo con mayor claridad y enfoque. En este proceso, el coaching se consolida como una herramienta clave para impulsar avances, fortalecer la toma de decisiones y construir comienzos más sólidos.
Cerrar ciclos implica mucho más que poner un punto final. Es un acto de conciencia que permite reconocer lo logrado, integrar aprendizajes y soltar aquello que ya no tiene un lugar en la etapa que comienza. Este ejercicio resulta valioso tanto a nivel individual como dentro de las organizaciones, donde la reflexión fortalece la claridad estratégica y la capacidad de acción.
Desde la mirada del coaching, los ciclos se entienden como procesos naturales: nacen, se desarrollan y concluyen para dar paso a algo nuevo. Reconocer esta dinámica permite asumir la transformación como parte inherente de la vida y del crecimiento profesional. Nada que permanece estático florece; solo aquello que se renueva encuentra espacio para evolucionar.
Al concluir el año, cerrar los ciclos presentes se vuelve una oportunidad para abrir nuevas posibilidades de crecimiento, madurez y expansión personal. Estos procesos pueden abarcar desde ciclos emocionales —relacionados con duelos, rupturas o decepciones— hasta etapas vinculadas al desarrollo personal y profesional, que implican evolución, aprendizaje y reinvención.
El coaching como oportunidad de transformación
En este contexto, el coaching se posiciona como un aliado para facilitar cierres conscientes, respetuosos y orientados a la acción. Cerrar un ciclo significa liberar espacio interno: cuando aquello que ya cumplió su función se suelta, lo nuevo puede llegar con mayor claridad y propósito.
Desde esta perspectiva, la Federación Internacional del Coaching (ICF, por sus siglas en inglés) comparte cinco recomendaciones para aprender a soltar y preparar un nuevo comienzo:
- Honrar la experiencia
Antes de cerrar un ciclo, es importante reconocer lo que esa etapa aportó. Identificar aprendizajes, agradecer lo vivido y reconocer el crecimiento personal fortalece el proceso de cierre. - Reconocer lo que cuesta soltar
Aceptar miedos y resistencias es parte natural del cambio. Observar estas emociones sin juicio permite avanzar con mayor conciencia. - Cerrar con intención
Los rituales de cierre facilitan la integración del final. Escribir una carta, tener una última conversación o realizar un acto simbólico ayuda a representar el cierre de forma consciente. - Dar espacio a las emociones
Sentir no es retroceder, sino integrar la experiencia. Permitirse transitar emociones como la tristeza, la nostalgia o incluso el alivio forma parte de un cierre sano. - Diseñar el nuevo inicio
El coaching impulsa a mirar hacia adelante. Definir qué se desea crear y establecer objetivos claros favorece la acción y evita permanecer en la inercia.
Concluir una etapa es un acto de conciencia que invita a observar con honestidad el camino recorrido. Desde la ICF, se reconoce este proceso como un tránsito profundo hacia el futuro, en el que el coaching acompaña a personas y organizaciones a cerrar ciclos con sentido y abrir nuevos comienzos con claridad.
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