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Ciudades mexicanas: crecer hacia afuera ya tocó fondo.- Tec de Monterrey
*Durante tres décadas, las ciudades mexicanas han perdido población y densidad en sus zonas centrales, mientras el crecimiento se desplazó hacia periferias cada vez más alejadas. El Centro para las Ciudades del Tecnológico de Monterrey plantea cambiar las reglas del juego para repoblar los centros, acercar vivienda, empleo y servicios y recuperar calidad de vida.
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México enfrenta un problema urbano que durante años avanzó casi sin hacer ruido: las ciudades crecieron, pero sus habitantes se fueron alejando de los lugares donde están el empleo, las escuelas, los servicios y buena parte de la infraestructura. El modelo expansivo, basado en llevar la mancha urbana cada vez más lejos, llegó a una etapa grave y obliga a replantear cómo se están construyendo y habitando las ciudades.
En conferencia de prensa para presentar el estudio que les llevó tres años realizar José Antonio Torre, director del Centro para las Ciudades del Tecnológico de Monterrey, y Roberto Ponce, director de Investigación del organismo, advirtieron que la pérdida de población no significa que las ciudades mexicanas estén desapareciendo, sino que sus zonas centrales se están despoblando. El resultado ha sido una mayor presión sobre las periferias y un creciente costo económico y social para acercar infraestructura y equipamiento a quienes viven lejos.
El crecimiento hacia afuera alejó a la población
La investigación abre tres grandes interrogantes para entender con mayor precisión este fenómeno: qué está ocurriendo con los niveles de ingreso y la posible gentrificación, cómo se ha modificado la composición de los hogares y qué sucede con el empleo en las zonas centrales.
Ponce explicó que existen indicios de que los adultos mayores permanecen o se concentran en algunas áreas centrales, mientras hogares jóvenes y familias con niños se desplazan hacia las periferias. También se analiza si los empleos siguen concentrados en los centros urbanos o si, al igual que la población, comienzan a desplazarse.
El problema, señaló Torre, no es un destino inevitable. Durante tres décadas se ha construido una estructura que alejó a las personas de las oportunidades, pero puede modificarse. Incluso existen casos en México donde cambios regulatorios y un nuevo enfoque sobre la vivienda permitieron recuperar zonas que habían perdido población y que comenzaban a presentar abandono, deterioro, basura e inseguridad.
Repoblar los centros también significó recuperar calidad de vida
La apuesta, por tanto, no consiste únicamente en construir más vivienda. Se trata de impulsar una densificación inclusiva y ordenada, recuperar los centros urbanos y, al mismo tiempo, atender las periferias que ya existen.
Para lograrlo se requiere coordinar tres grandes palancas: regulación del suelo, infraestructura e incentivos fiscales. Los gobiernos locales pueden definir dónde y a qué densidad se construye; las obras de infraestructura pueden mejorar conectividad y transporte; y los incentivos fiscales pueden orientar la inversión hacia zonas estratégicas.
El reto es que estas herramientas hoy no siempre apuntan en la misma dirección. A ello se suma la falta de mecanismos eficaces de coordinación metropolitana. Torre recordó que existen 48 ciudades cuya dinámica involucra a más de un municipio, pero la legislación establece la necesidad de colaborar sin generar una obligación efectiva de coordinación.
El cambio exige sumar a todos los actores
La transformación urbana no puede quedar únicamente en manos de los gobiernos. El Centro para las Ciudades del Tecnológico de Monterrey planteó involucrar a desarrolladores, inversionistas, urbanistas, especialistas, ciudadanos, funcionarios y gobiernos locales para construir nuevas políticas públicas y modelos de gobernanza del suelo.
La meta es generar vivienda donde ya existe infraestructura y equipamiento, reducir los tiempos de traslado y recuperar el valor urbano de zonas centrales. También será necesario crear nuevas centralidades en las periferias para acercar oportunidades y evitar que todo continúe dependiendo de los centros tradicionales.
El Centro adelantó que llevará esta discusión a ciudades como Monterrey, Guadalajara, Puebla y Querétaro, además de poner a disposición pública la información generada.
“Vamos tarde”, reconoció Torre. México ha demorado en asumir la dimensión del problema urbano frente a otros países de América Latina, pero el diagnóstico ya está sobre la mesa. El modelo expansivo alcanzó su límite y cambiarlo será complejo, pero los expertos insistieron en una idea clave: no es destino; las ciudades todavía tienen en sus manos la posibilidad de cambiar el rumbo.
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