OPINIÓN
Sargazo contra turismo
sargazo
Aquello de que “en el mar la vida es más sabrosa” como que no le va en estos momentos a playas del caribe mexicano. Aquella imagen lúdica de riberas resplandecientes frente a un mar color azul añil y transparente; color esmeralda y con playas que tienen arenas que son “casi oro, casi luz, casi ámbar”, ya no son así o, por lo pronto, no es así y no se sabe hasta cuándo parará este fenómeno extraordinario.
El sargazo, según los científicos, comenzó a llegar de forma masiva al Caribe Mexicano en 2011, con arribos atípicos recurrentes que se volvieron constantes a partir de 2014. Proviene principalmente del “Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico”, una enorme franja que se ubica entre las costas de África y Brasil. Esto es: se formó esta nueva zona de reproducción masiva entre África y América del Sur desplazando al tradicional “Mar de los Sargazos” (Canarias-Bermudas).
Este sargazo viaja impulsado por las corrientes marinas y los vientos hasta las playas del Caribe Mexicano y llega en cantidades masivas debido al aumento de la temperatura del agua, el exceso de nutrientes (como fertilizantes y descargas de ríos) y los cambios en los patrones oceanográficos.
Tiene la apariencia de una especie de alga y contiene principalmente minerales esenciales, agua, y elementos pesados o tóxicos como el arsénico. Tiene, asimismo, niveles altos de potasio, calcio, magnesio y fósforo.
Contiene proteínas, lípidos y carbohidratos propios de las algas pardas. Contiene además vesículas llenas de gas que le permiten flotar en la superficie del mar y también presenta concentraciones de sustancias significativas que pueden ser peligrosas para la salud humana y los ecosistemas si se acumula en exceso.
Asimismo contiene cantidades menores de cobre, manganeso, cadmio, cromo y níquel. Al descomponerse en la playa, libera sulfuro de hidrógeno y amoníaco, los cuales causan mal olor y pueden ser irritantes. (Todo esto lo han dicho los científicos que estudian el fenómeno).
Pero el tema principal es que se reitera hasta el cansancio que esta substancia proviene principalmente por el uso desmedido de fertilizantes y descargas obscenas de ríos al mar.
Por supuesto nadie dice “esta boca es mía”, pero sí ocurre que el que está pagando el pato, de forma cíclica, es México, porque daña la ecología y la buena presencia de las playas mexicanas a las que hoy miles de turistas prefieren no acercarse.
Entre las playas más dañadas por la llegada del sargazo son las del estado de Quintana Roo; principalmente Playa del Carmen, Tulum y Mahahual (en la costa Maya); también Cancún y Puerto Morelos. Esto ha producido que, en lo económico se registren caídas drásticas de ocupación hotelera por la disminución en la llegada de turistas de todo el mundo, como antes ocurría.
Estas hermosas playas del caribe mexicano reciben muy altos niveles del sargazo que daña las zonas costeras y áreas arqueológicas frente al mar. Hay frecuentes alertas rojas por concentraciones excesivas que saturan la franja de arena y ahuyentan cruceros y turistas de descanso.
La Secretaría de Marina ha contribuido en auxiliar a estas zonas para desalojar cantidades cada vez mayores, pero esto ha sido insuficiente porque la llegada de sargazo es cada vez mayor.
Esto genera una gran preocupación y enojo entre los habitantes de estas playas porque viven del turismo, y sus familias; porque se genera trabajo; se genera comercio; intercambios comerciales, turismo de altura y llegada de visitantes de alto nivel económico, individual o grupal y empresarial, lo que propicia una derrama económica importante en tiempos normales.
Pero hoy esos tiempos normales cada vez son más escasos. Los habitantes, los comerciantes, los hoteleros, los prestadores de servicios: todos, así como las autoridades, los gobiernos estatales, municipales hacen lo que pueden para desechar esta alga dañina, aunque también se dice que dadas sus propiedades podría ser útil como fertilizante en zonas rurales.
Por lo pronto, el gobierno mexicano anunció la compra de dos remolcadores y seis “sargaceros costeros” como parte de una inversión de más de 2 mil millones de pesos para contener el sargazo en el Caribe.
La idea con esto es recolectar el alga en aguas someras y franjas litorales cercanas a las playas, en tanto que las dos unidades son para el arrastre y manejo de grandes extensiones de barreras de contención hasta en 50 kilómetros… La flota se suma a la existente de la Secretaría de Marina.
Si y todo sí. Aunque ya se habían tardado en solucionar el problema que cada vez es más frecuente, más voluminoso y más dañino.
En estas condiciones es natural que la economía local se fracture, el turismo se aleje de este Caribe Mexicano tan felicitado antes por sus espléndidas playas, ambiente turístico y servicios.
Sería deseable que el gobierno mexicano busque a los países involucrados en la producción de esta alga nociva para contenerla desde su origen ya que –lo dicho– en gran medida se debe a deshechos de ríos al mar y por fertilizantes que benefician su producción agrícola pero cuyos deshechos producen una tragedia en la vida de quienes viven en el Caribe Mexicano.
Ya hay crisis económica en la zona. Y se genera inestabilidad e inseguridad. Esto también tiene que atenderlo el gobierno federal y los estados y municipios: es en estos trabajos de gobierno con los que debe mostrarse sensibilidad política, quehacer político y desarrollo económico. Y es, por su origen, un acto de defensa de la soberanía nacional.
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