Finanzas personales
¿Hablar de dinero en pareja?
¿Las parejas deben hablar de dinero?¿Es un tabu que una buena relación también depende del compartimiento de información financiera para llevar una vida sana y saludable?
“Es la clave de toda la comunicación y en gran medida me gusta pensar que también del éxito de una relación de pareja”, expresa Karen Herrera, senior Manager RP de Kueski.
Sostiene que siete de cada 10 parejas tienen problemas porque no hablan de dinero, mientras 48% pasa la vida de pareja acumulando deudas por la falta de comunicación y entre 50% y 56% de las parejas llegan a tener discusiones sobre dinero.
“Creo que en general es un tabú. Creo que históricamente se considera malo y es mal percibido hablar de dinero, pero cuando se trata de empezar una vida en pareja, creo que se vuelve totalmente fundamental porque a partir de ahí es la comunicación, y es cómo se van generando las conexiones de pareja, cómo vamos creciendo como pareja”, reconoce en plática con En Concreto.
La primera recomendación
La senior Manager RP de Kueski plantea que siempre que conoce una pareja que va a iniciar una vida en conjunto, la primera recomendación es que hablen del dinero.
“Siempre, mi primera recomendación va a ser una comunicación abierta, normalizar hablar de dinero, antes de que se vuelva un tema urgente”, menciona.
Además, siempre deben hacer revisiones financieras de manera regular, para ver las prioridades y si no hay gastos hormiga.
“Cuando se trata de los gastos del hogar, siempre es importante que haya una comunicación y acuerdos entre ambas personas”, asevera.
Cambio generacional
Herrera comenta que históricamente en México, algunos de nuestros papás o inclusive abuelos fueron los proveedores típicos, mientras la mujer solía quedarse en casa, lo cual generaba una desconexión y poca comunicación a nivel financiero.
Añade que el hombre cuando se volvía proveedor o cuando asumía ese rol, básicamente destinaba cierta parte del dinero para la comida, los gastos del hogar, pero había muchas mujeres que ni siquiera sabían cuánto estaba ganando su esposo.
“Desafortunadamente, yo he conocido casos hoy en pleno 2026 que sigue sucediendo este tema y eso ha sido parte de cómo ha funcionado por muchos años o en gran medida las generaciones de la sociedad mexicana”, manifiesta.
Sin embargo, las parejas más jóvenes ya empiezan a ver ese cambio estructural en donde tener conversaciones sobre el dinero es percibido como algo saludable.
“Yo creo que eso va a romper paradigmas en todos los sentidos de cómo se perciben hoy las finanzas en pareja… cada vez vemos más parejas con esta voluntad de entender cómo vamos a administrar nuestras finanzas personales”, añade.
Aunque, una realidad en México es que hoy más de 50% de la generación millennials y personas que hoy están en formación, parte de la generación Z, declaran que viven básicamente al día o a la quincena y tienen dificultades en cubrir gastos básicos mensuales.
Planear metas
Karen Herrera sostiene que uno de los puntos relevantes de las finanzas en pareja es cómo se va a llegar a las metas que se tienen en conjunto: comprar un departamento, un auto o planear vacaciones.
Además de cómo va a contribuir cada uno de los miembros de la pareja a la familia que se está creando.
Ahora bien, un aspecto importate, comenta, es que cuando se trata de finanzas personales, no siempre las dos personas que forman parte de una pareja perciben el mismo salario o reciben las mismas compensaciones en donde trabajan.
“Muchas veces, cuando las parejas dicen, ‘vamos 50-50’ no es el camino más efectivo porque al final del día no lo vuelve equitativo. Dividir gastos a la mitad no siempre es lo más justo. Entonces, siempre es importante como ajustar, en qué medidas involucra cada miembro de la pareja a las necesidades de la pareja”, sostiene.
Agrega que son importantes las conversaciones financiera, de manera abierta, en pareja, para que sepan quién va a pagar cada cosa, si alguien va a destinar dinero al ahorro, lo cual es bien importante, para “siempre tener un colchoncito, ante cualquier eventualidad”.
Gastos fijos y eventualidades
Y si bien hay metas que las parejas se pueden fijar, no se puede olvidar los gastos fijos, prioridad que no pueden olvidar las familias.
“Hay que entender cuáles son los gastos que van a ser fijos en el hogar, porque hay cosas que no podemos evitar no tener que pagar. En el caso de las personas que pagan renta o en el caso de las personas que pagan hipoteca, ahí hay gastos fijos que no podemos ignorar, la luz, internet, agua, cosas prioritarias para la vida diaria, hacer el súper para poder comer”, puntualiza.
Adicional a ello, las parejas también tienen que platicar en el terreno financiero, en los gastos que pueden ser variables, como el seguro del carro, el de gastos médicos mayores, las plataformas de streaming, pedir comidas por plataformas, ir al cine a conciertos.
“Todos estos antojitos que a veces pensamos, bueno, me doy el lujito, tiene que formar parte de la estructura financiera de la pareja. Y hay parejas que les gusta, por ejemplo, de repente viajar una vez al año, comprar ropa o un mueble para el hogar”, menciona.
Una tercera parte tiene que ver con qué pasa cuando suceda alguna eventualidad.
“Creo que en muchos casos, las parejas deberíamos dejar de pensar en a mí no me va a pasar y nosotros estamos bien. Es posible que llegue a pasar cualquier circunstancia en donde demande que las parejas tengan que hacer un desembolso mayor al que típicamente están habituados”, confiesa.
Expone que la recomendación siempre es que puedan destinir un porcentaje de sus ingresos a un fondo de ahorro para cualquier tipo de emergencia: la descopostura del coche, alguien que cayó en una enfermedad, el apoyo a algún familiar por una emergencia de de cualquier naturaleza,
“Eso va permitiendo que la relación en pareja se vea de manera mucho más tranquila sin sentir que estamos viviendo al límite”, confiesa.
Y es que muchas veces, muchas personas tienden a acumular deudas y a sentir estrés financiero, cuando no saben cómo llegar al fin de mes o cómo cubrir ciertos gastos y sucede sin que se lo comuniquemos a la pareja.
“Y ahí es donde vienen estas grandes discusiones que al final del día y desafortunadamente pueden llevar incluso a que la pareja se rompa”, concluye.
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