Empresas y ASG
Sistemas de Almacenamiento: Clave para el Desarrollo Energético
Los Sistemas de Almacenamiento de Energía (SAE) se perfilan como infraestructura crítica para materializar el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026–2030, que contempla un paquete histórico de 5.6 billones de pesos en esquemas públicos y mixtos, con prioridad en el sector energético.
Más allá de la narrativa de transición energética, los SAE representan una solución técnica concreta: permiten integrar mayor capacidad renovable, mitigar la intermitencia solar y eólica, ofrecer regulación de frecuencia, reserva operativa y gestión de picos, además de aliviar congestiones en transmisión y distribución.
Ayalli Gurría Gallardo, Directora Comercial de Quartux, sostiene que estos sistemas funcionan como “el puente técnico y financiero entre la meta presidencial y la operación diaria del Sistema Eléctrico Nacional (SEN)”. Con capacidad de almacenamiento instalada, es posible absorber variabilidad, reducir la dependencia de plantas térmicas de respaldo y facilitar la entrada en operación de nuevos proyectos sin comprometer estabilidad.
El contexto es relevante. Datos de Low Carbon Power indican que más del 60% de la generación eléctrica en México proviene de gas y cerca del 75% aún depende de combustibles fósiles. Aunque la participación de energías limpias crece, su naturaleza intermitente exige infraestructura que permita almacenar excedentes y despacharlos en horas de alta demanda. A ello se suman pérdidas en transmisión y cuellos de botella que obligan a optimizar flujos en la red.
Desde la óptica financiera, los SAE se convierten en activos elegibles y rentables dentro de modelos público-privados y de coinversión, al mejorar indicadores técnicos, reducir riesgos regulatorios y optimizar el despacho. La publicación del Acuerdo A/113/2024 de la Comisión Reguladora de Energía establece disposiciones para su integración formal al SEN y participación en el mercado mayorista, otorgando certidumbre normativa.
“Bajo el contexto actual vemos un despegue de soluciones integradas con baterías de gran escala, sistemas de gestión energética y servicios de operación asociados a parques renovables, centros de carga y nodos congestionados. La demanda requerirá decenas de miles de megavatios adicionales; la coordinación entre autoridades, CFE y privados será indispensable”, afirma Gurría.
El almacenamiento energético deja de ser complemento y se consolida como habilitador estructural: reduce emisiones, estabiliza precios, fortalece la confiabilidad del SEN y convierte inversión pública en capacidad instalada efectiva. Con marco regulatorio vigente y ventana histórica de financiamiento, el desafío ya no es conceptual, sino de ejecución estratégica.
![]()
