Tecnología
En adopción de IA por instituciones financieras se deben identificar sus riesgos con mayor anticipación
De acuerdo con el estudio EY Global Cybersecurity Leadership Insights 2026, basado en la opinión de más de 800 líderes de ciberseguridad, la adopción acelerada de inteligencia artificial (IA) está redefiniendo el riesgo cibernético para las instituciones financieras, señalando que en promedio, el 36 por ciento de los activos de las organizaciones se encuentra en una zona de vulnerabilidad, caracterizada por una visibilidad limitada y niveles insuficientes de protección.
«La conversación sobre ciberseguridad está evolucionando rápidamente. El reto no consiste únicamente en proteger más activos, sino en desarrollar una comprensión integral del ecosistema digital que soporta la operación del negocio”.
“Conforme la inteligencia artificial acelera la transformación del sector financiero, la capacidad de identificar riesgos con mayor anticipación y responder con rapidez se convierte en un factor clave para fortalecer la confianza de clientes, inversionistas y reguladores», señala Gustavo Díaz, Socio Líder de Ciberseguridad para el sector de Servicios Financieros de EY Latinoamérica, refiere:
Para el sector financiero, este hallazgo adquiere una relevancia particular debido al crecimiento de ecosistemas digitales cada vez más complejos, impulsados por plataformas de banca digital, servicios en la nube, integraciones con terceros y herramientas basadas en inteligencia artificial.
La combinación de estos elementos amplía la superficie de exposición y dificulta la identificación oportuna de riesgos. https://reports.weforum.org/docs/WEF_Global_Cybersecurity_Outlook_2026.pdf
La falta de visibilidad se traduce en un nuevo riesgo
Históricamente, las estrategias de ciberseguridad se han concentrado en proteger los activos críticos que las organizaciones conocen y monitorean directamente; sin embargo, conforme las operaciones financieras evolucionan y se interconectan con proveedores, plataformas digitales y soluciones impulsadas por IA, una parte creciente del riesgo se traslada hacia activos, dependencias e identidades que permanecen fuera del alcance tradicional de supervisión.
En consecuencia, la capacidad de una organización para identificar, comprender y priorizar riesgos se vuelve tan importante como la implementación de controles tecnológicos.
Para las instituciones financieras, este desafío puede manifestarse en entornos de banca digital, ecosistemas de proveedores tecnológicos, servicios de nube y múltiples conexiones entre aplicaciones, datos y usuarios.
La resiliencia se convierte en una ventaja competitiva
La investigación muestra que las organizaciones líderes están replanteando el concepto de resiliencia cibernética.
Más allá de la recuperación posterior a un incidente, la resiliencia implica desarrollar capacidades permanentes para identificar riesgos, priorizar activos críticos y mantener la continuidad operativa frente a amenazas cada vez más sofisticadas.
En el sector financiero, esta capacidad impacta directamente en aspectos fundamentales como la continuidad del negocio, el cumplimiento regulatorio, la confianza del cliente, la protección de la reputación y la capacidad de sostener iniciativas de transformación digital.
Seguros, banca y gestión patrimonial enfrentan desafíos distintos
En seguros, aunque solo el 18 por ciento de los activos se ubica dentro de una zona de vulnerabilidad, menos de la mitad de las organizaciones reporta visibilidad completa de activos digitales críticos.
Además, únicamente el 29 por ciento afirma tener claridad total sobre asistentes de IA orientados al cliente y apenas el 13 por ciento cuenta con controles completos de ciberseguridad para estas herramientas.
Por su parte, el sector de banca y mercados de capitales mantiene niveles de visibilidad superiores al promedio gracias a entornos regulatorios más robustos. No obstante, persisten desafíos relacionados con cuentas de nube, asistentes de IA y proveedores de centros de datos.
Asimismo, el 35 por ciento de las organizaciones reporta cambios frecuentes en APIs e integraciones asociadas a esquemas de open banking, lo que exige actualizaciones continuas de los controles de seguridad.
En gestión patrimonial y administración de activos, el 32 por ciento se encuentra dentro de una zona de riesgos. El principal riesgo se concentra en la dependencia de terceros, particularmente proveedores de nube, soluciones SaaS y servicios especializados que tienen acceso a información sensible o participan en procesos críticos.
“Los hallazgos advierten que las nuevas capacidades de la inteligencia artificial están acelerando la identificación y explotación de vulnerabilidades a una velocidad sin precedentes”.
“Ante este escenario, las organizaciones financieras necesitan reforzar continuamente la visibilidad sobre sus activos, fortalecer la supervisión de terceros y construir modelos de resiliencia capaces de adaptarse a amenazas que evolucionan al ritmo de la tecnología. La capacidad para anticipar riesgos, responder con agilidad y mantener la continuidad del negocio será uno de los principales diferenciadores para las instituciones financieras en los próximos años”, puntualiza Gustavo Díaz.
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