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Más allá del dolor: cómo la migraña impacta la salud mental en México
La migraña es una enfermedad neurológica crónica que afecta aproximadamente al 12 % de la población mundial y se ubica como la segunda causa de discapacidad a nivel global. En México, más de 20 millones de personas viven con este padecimiento, que va mucho más allá de un dolor de cabeza y tiene un impacto profundo en la salud emocional y mental, particularmente en las mujeres.
Este impacto es aún más relevante si se considera que la migraña es la primera causa de discapacidad entre mujeres de 15 a 50 años, una etapa marcada por altas exigencias personales, laborales y familiares. En este grupo, la carga física del dolor se suma a un desgaste emocional constante.
En el contexto del Blue Monday, que este año se conmemora el 19 de enero y suele asociarse con estados de ánimo bajos, ansiedad y depresión, especialistas advierten que esta fecha abre una conversación necesaria sobre la salud mental de quienes viven con migraña. Diversos estudios señalan que las personas que padecen este trastorno neurológico tienen hasta tres veces más riesgo de desarrollar depresión a lo largo de su vida, en comparación con la población general. Además, la migraña puede coexistir con otras comorbilidades psiquiátricas, como trastornos de pánico, fobias sociales o trastorno bipolar.
Durante el mes de enero, factores propios de la temporada invernal pueden intensificar las crisis migrañosas. Las bajas temperaturas, los cambios en la exposición a la luz natural, la alteración de los horarios de sueño y el regreso acelerado a la rutina laboral o escolar influyen directamente en los mecanismos neurológicos que regulan el dolor y los ritmos biológicos del cerebro. Esto incrementa la sensibilidad del sistema nervioso y favorece síntomas como dolor pulsátil, fotofobia, fonofobia e incluso la aparición de auras migrañosas.
La Dra. Marisol Figueroa, especialista en Neurología y vicepresidenta de la Asociación Mexicana para Cefaleas y Migraña (AMCEMIG), explica que la relación entre migraña y salud mental es bidireccional. Vivir con este padecimiento no solo se ve influido por el estado emocional, sino que el dolor recurrente, la incertidumbre ante nuevas crisis y la alteración del sueño pueden agravar los síntomas depresivos y deteriorar de manera significativa la calidad de vida. En este sentido, fechas como el Blue Monday permiten visibilizar que la migraña es una enfermedad neurológica real y promover conversaciones sobre autocuidado, manejo del estrés y bienestar integral, más allá del mito del “día más triste del año”.
A pesar de su alta prevalencia, uno de los principales retos en México continúa siendo el diagnóstico tardío. Solo 27 % de las personas con migraña busca atención médica y apenas 7 % acude a servicios públicos de salud. Como consecuencia, 83 % de quienes no consultan a un profesional recurre a la automedicación, perpetuando un ciclo de dolor, desgaste emocional y falta de control de la enfermedad.
A nivel internacional, la situación no es muy distinta. Más de un tercio de las personas con migraña ha tenido que consultar a cuatro o más especialistas antes de recibir un diagnóstico adecuado, y cerca del 40 % esperó más de cinco años para acceder a un tratamiento tras ser diagnosticada. Este escenario es especialmente crítico en casos de migraña crónica, donde las tasas de depresión, ansiedad y dolor crónico generalizado pueden duplicarse.
Ante este panorama, los especialistas coinciden en que el diagnóstico oportuno y el seguimiento neurológico adecuado representan un punto de inflexión. Identificar la migraña de manera temprana no solo permite reducir la frecuencia e intensidad de las crisis, sino también disminuir la carga emocional y el riesgo de ansiedad y depresión asociados al padecimiento.
En el marco del Blue Monday, expertos subrayan la importancia de fortalecer la colaboración entre sociedades médicas, sistemas de salud e industria para reconocer la migraña como un problema de salud pública, reducir el estigma del dolor invisible y promover un abordaje integral que incluya salud mental, acceso a tratamiento y atención especializada.
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