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Sin smartphone no hay ingreso: la realidad del trabajo independiente

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Sin smartphone no hay ingreso la realidad del trabajo independiente

En México, 54.8% de la población económicamente activa no trabaja desde una oficina ni bajo esquemas laborales tradicionales. Su actividad se desarrolla en la calle, en plataformas digitales y en pequeños negocios personales que comparten una herramienta indispensable: el smartphone.

Conductores, repartidores, vendedores y microemprendedores conforman hoy una fuerza laboral que depende de la tecnología para generar ingresos. Este grupo representa 59% de los usuarios de PayJoy en mercados emergentes, incluido México, y se caracteriza por combinar múltiples fuentes de ingreso, enfrentar semanas impredecibles y sostener su actividad económica a través de dispositivos móviles.

Este fenómeno local se inserta en una tendencia global. De acuerdo con un informe del Banco Mundial, el trabajo independiente en línea ya representa hasta 12.5% de la fuerza laboral mundial, una proporción que continuará creciendo conforme avanza la digitalización del trabajo.

“Durante décadas, el trabajo se entendió bajo la lógica del empleo estable y el ingreso fijo. Hoy, una parte creciente de la economía opera con reglas distintas. Para millones de personas, la capacidad de generar ingresos depende de su autonomía, de la tecnología y del acceso a herramientas digitales como el smartphone. De hecho, 87% de los usuarios de PayJoy asegura que su teléfono les permite desempeñarse en su ocupación actual”, señala Nicolás Schiaffino, VP & Country Manager de PayJoy en México.

La realidad del trabajador independiente: largas jornadas e ingresos variables

Los datos de PayJoy reflejan que el trabajo independiente dista de ser ocasional. En México, 29% de sus usuarios declara trabajar 10 horas o más al día, mientras que 23% necesita al menos dos empleos o negocios independientes para sostener a su familia. Además, 19% se autoemplea completamente, sin relación laboral con ninguna empresa.

El ingreso es otro factor determinante. 29% de los usuarios de PayJoy en México reporta ingresos mensuales de entre 5,000 y 9,999 pesos, una cifra que puede ser similar o incluso menor al costo de contado de un smartphone en el mercado tradicional. En este contexto, adquirir la herramienta básica para trabajar se convierte en una barrera estructural.

Sin smartphone, no hay ingreso

Para esta población, el smartphone no es un accesorio ni un bien aspiracional: es infraestructura laboral. Entre los trabajadores independientes usuarios de PayJoy en México, 90% reconoce que el smartphone es lo que les permite trabajar fuera de casa.

Esta dependencia tecnológica se explica también por el entorno digital del país. La más reciente ENDUTIH del INEGI indica que 81.7% de los mexicanos utiliza un smartphone y que 83.1% se conecta a internet todos los días.

En una sociedad donde actividades como pedir comida, solicitar transporte, vender productos o realizar compras en marketplaces se gestionan en línea, no contar con un smartphone funcional implica quedar fuera del circuito económico digital.

Un caso que ilustra la ecuación

El caso de Erika García, enfermera geriatra de Culiacán, Sinaloa, y clienta número 15 millones de PayJoy a nivel global, ejemplifica esta realidad. Gracias al financiamiento de la plataforma, pudo adquirir un smartphone nuevo que hoy le permite mantenerse conectada con su familia y desempeñar mejor su trabajo diario.

Como ella misma señala, el principal obstáculo no era trabajar más horas, sino encontrar quién confiara en otorgarle crédito sin contar con historial financiero.

En este contexto, el modelo de crédito asegurado de PayJoy atiende una brecha estructural al permitir que trabajadores con ingresos irregulares, sin historial crediticio y altamente dependientes del smartphone, accedan a la herramienta que sostiene su actividad económica.

Más allá de las cifras, el mensaje es claro: una parte significativa del dinamismo económico en México y en los mercados emergentes depende de trabajadores independientes cuya continuidad laboral está directamente ligada a un smartphone. Comprender cómo se financia esta herramienta —y qué ocurre cuando no está disponible— es clave para entender el futuro del trabajo, la inclusión financiera y la resiliencia económica de millones de familias.

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