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México sigue construyendo menos vivienda de la que necesita; expertos llaman a cambiar la fórmula del sector
El mayor problema de la vivienda en México ya no es únicamente el financiamiento, sino la falta de una estrategia integral que combine suelo, planeación urbana, innovación y colaboración. Durante la reunión de MULIV, la arquitecta Marina Muñoz advirtió que el país se está rezagando frente a otras naciones de América Latina en el intercambio de conocimiento y en la adopción de soluciones exitosas.
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La industria de la vivienda en México enfrenta un desafío estructural que no podrá resolverse únicamente con la construcción de más casas. Se requiere un nuevo modelo que articule políticas públicas, financiamiento, planeación territorial y aprendizaje internacional para atender un déficit que continúa creciendo.
Así lo planteó la arquitecta Marina Muñoz, Regional Manager de Urban Housing Practitioners Hub (UHPH), durante la reunión mensual de MULIV (Mujeres Líderes por la Vivienda y el Sector Inmobiliario), donde expuso que el principal rezago del país es la falta de intercambio de conocimiento con otras naciones que ya han desarrollado soluciones innovadoras para ampliar el acceso a la vivienda.
México construye menos de lo que demanda su población
Muñoz recordó que el crecimiento demográfico, la formación de nuevos hogares y el encarecimiento del suelo hacen que México necesite producir cientos de miles de viviendas adicionales cada año para evitar que el déficit siga ampliándose.
Mientras países latinoamericanos trabajan en esquemas de cooperación permanente entre gobiernos, banca, organismos internacionales y desarrolladores, México continúa resolviendo los problemas de manera aislada.
«La mayoría intenta reinventar la rueda, cuando muchas soluciones ya fueron probadas en otros países», explicó.
La especialista señaló que existen fórmulas exitosas desarrolladas en Chile, Colombia, Costa Rica, Brasil y otros mercados que podrían adaptarse a México para acelerar la producción de vivienda y mejorar su acceso.
La ecuación del rezago habitacional
La vivienda dejó de ser solamente un problema de construcción.
Hoy la ecuación incluye variables como:
Déficit de suelo urbanizado + altos costos de infraestructura + regulación lenta + escaso financiamiento + crecimiento poblacional = menor oferta de vivienda y mayores precios.
A ello se suma que la demanda continúa creciendo a un ritmo superior al de la producción, provocando que millones de familias permanezcan fuera del mercado formal.
Especialistas coinciden en que el problema ya no puede medirse únicamente por el número de viviendas faltantes, sino por la dificultad para producir vivienda bien ubicada, cercana al empleo, con servicios y a precios accesibles.
Aprender de otros países
Desde Urban Housing Practitioners Hub participan ministerios de vivienda, bancos multilaterales, gobiernos locales y organismos internacionales de más de una decena de países latinoamericanos compartiendo políticas públicas y casos de éxito.
Paradójicamente, reconoció Muñoz, México es uno de los países con menor participación institucional dentro de esta red.
«Tenemos casi siete mil miembros en la región y cerca del 20% son mexicanos, pero participan de manera individual; como instituciones aún falta abrirnos mucho más al intercambio», señaló.
La arquitecta consideró que el país necesita incorporar una cultura de colaboración técnica que permita aprovechar experiencias internacionales en lugar de comenzar desde cero cada vez que se diseña una política habitacional.
La vivienda necesita una visión integral
Para Marina Muñoz, la solución no pasa únicamente por incrementar los subsidios o construir más desarrollos.
Se requiere una estrategia donde participen gobiernos, desarrolladores, banca comercial, organismos multilaterales, academia y especialistas urbanos.
Solo así será posible responder a una realidad donde el acceso a la vivienda depende cada vez más de múltiples factores: disponibilidad de suelo, infraestructura, movilidad, regulación, financiamiento y coordinación institucional.
La conclusión del encuentro de MULIV fue contundente: México tiene capacidad técnica y empresarial para reducir su rezago habitacional, pero necesita incorporar nuevas fórmulas de colaboración y aprender de las experiencias internacionales que ya están demostrando resultados.
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