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México puede ser potencia… si ejecuta: infraestructura, certidumbre y seguridad, las claves del despegue

El país mantiene un enorme potencial para crecer y escalar hasta la décima economía del mundo, pero enfrenta un reto estructural: romper décadas de bajo crecimiento. La ejecución efectiva de infraestructura, reglas claras para invertir, seguridad y formalización serán determinantes para detonar la inversión y cambiar el rumbo económico.

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México puede ser potencia… si ejecuta infraestructura, certidumbre y seguridad, las claves del despegue

En medio de un entorno global marcado por la incertidumbre, México sigue siendo un país de oportunidades. Sin embargo, ese potencial ha permanecido parcialmente desaprovechado durante más de dos décadas. Así lo advirtió Eduardo Osuna Osuna, quien subrayó que el país no ha logrado superar el 2% de crecimiento promedio en los últimos 25 años, lo que ha provocado que pase de ser la economía número 11 a la 15 a nivel mundial.

A pesar de este rezago, el directivo aseguró que el futuro no está definido: México tiene las condiciones para escalar posiciones en la economía global, incluso alcanzar el lugar número 10, siempre y cuando logre impulsar un crecimiento sostenido de 2.5% en el largo plazo.

La diferencia, dijo “es apenas un punto porcentual adicional de crecimiento anual, pero con implicaciones profundas para el desarrollo”, precisó en la inauguración de la Reunión Nacional de Consejeros Regionales de BBVA 2026 realizada en la CDMX

Infraestructura: la palanca olvidada

Uno de los principales frenos estructurales es la falta de inversión en infraestructura. Desde los años noventa, México no ha ejecutado un plan robusto que permita destrabar cuellos de botella en sectores clave como energía, carreteras, puertos y aeropuertos.

Hoy, el país tiene frente a sí una oportunidad histórica con un plan de infraestructura estimado en más de 323 mil millones de dólares. Sin embargo, el desafío no es el anuncio, sino la ejecución. Licitaciones, permisos, financiamiento y proyectos ejecutivos serán determinantes para que los recursos realmente se traduzcan en crecimiento.

De concretarse adecuadamente, este plan podría aportar hasta 1.9 puntos porcentuales adicionales al crecimiento económico, convirtiéndose en el factor más relevante para cambiar la trayectoria del país.

Certidumbre y seguridad: condiciones indispensables

Más allá de la infraestructura, Osuna enfatizó que la inversión —especialmente la privada nacional, que representa el 76% del total— requiere condiciones claras. La incertidumbre jurídica, los cambios regulatorios y la percepción de inseguridad inhiben decisiones clave de los empresarios.

“La variable más importante es generar reglas claras que no se muevan”, señaló. En ese sentido, destacó la importancia de avanzar en certeza jurídica, simplificación administrativa y una relación transparente con las autoridades.

La seguridad, tanto física como jurídica, también juega un papel central. La inseguridad tiene un costo económico significativo y puede restar hasta 0.5 puntos porcentuales al crecimiento. Mejorarla no solo implica reducir delitos, sino también cambiar la percepción, un factor determinante para atraer inversión.

Formalización y digitalización: el otro gran pendiente

Otro de los obstáculos estructurales es la alta informalidad. En México, más del 55% de la población ocupada trabaja en este sector, generando apenas el 25% del PIB y limitando el acceso al crédito y a la inversión productiva.

La solución, planteó Osuna, pasa por acelerar la digitalización de la economía y reducir el uso del efectivo, lo que permitiría ampliar la inclusión financiera, combatir la corrupción y facilitar el financiamiento a pequeñas y medianas empresas.

Hoy, apenas el 7% de las MiPyMEs tiene acceso a crédito, lo que evidencia el enorme potencial de crecimiento si se logra su integración al sistema financiero.

La ruta hacia el top 10

El camino para transformar la economía mexicana es claro, aunque complejo: ejecutar infraestructura, garantizar certeza jurídica, fortalecer la seguridad, impulsar la digitalización y formalizar la economía.

Si el país logra avanzar en estos pilares, no solo podrá romper el ciclo de bajo crecimiento, sino posicionarse como una de las economías más relevantes del mundo en las próximas décadas.

“México sí puede crecer más rápido”, concluyó Osuna. Pero la condición es contundente: pasar de las oportunidades a la ejecución efectiva.

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