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Temporada de huracanes en el Atlántico 2026: llaman a fortalecer estrategias de prevención

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Temporada de huracanes en el Atlántico 2026 llaman a fortalecer estrategias de prevención

Con el inicio de la temporada atlántica de huracanes 2026, especialistas en gestión de riesgos subrayan la importancia de fortalecer la preparación, la continuidad operativa y la protección de comunidades ante posibles fenómenos meteorológicos extremos.

De acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el pronóstico estacional prevé una actividad aproximadamente 55% por debajo de lo normal, 35% cercana al promedio y 10% por encima del promedio. En total, se estima la formación de entre 8 y 14 ciclones nombrados, de 3 a 6 huracanes y de 1 a 3 huracanes mayores (categoría 3 o superior), con un 70% de confianza.

Sin embargo, organismos internacionales advierten que una temporada menos activa no reduce el riesgo de impactos severos, ya que un solo huracán de gran intensidad puede generar afectaciones significativas en infraestructura, economía y población vulnerable.

En este contexto, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha señalado que incluso temporadas con menor actividad pueden representar una amenaza considerable, especialmente para niños y comunidades de bajos ingresos, debido a la exposición a pérdidas humanas, desplazamientos y afectaciones en servicios básicos.

Riesgos para México, Centroamérica y el Caribe

Especialistas en gestión de riesgos señalan que las zonas costeras del Caribe, Centroamérica y México concentran infraestructura turística, portuaria y residencial de baja altitud, lo que incrementa la vulnerabilidad ante el impacto de ciclones tropicales.

Entre los principales riesgos se encuentran la interrupción de operaciones turísticas, afectaciones a aeropuertos y puertos, así como disrupciones en cadenas logísticas que impactan directamente a economías locales.

Asimismo, la infraestructura crítica —como redes eléctricas, telecomunicaciones, sistemas de agua y vías de transporte— puede sufrir daños que retrasen la recuperación de servicios esenciales.

A estos riesgos se suman impactos sociales como desplazamientos, pérdida de viviendas, interrupción de servicios de salud y educación, así como posibles brotes de enfermedades, con mayor afectación en población vulnerable.

Llamado a la resiliencia y la planificación

De acuerdo con especialistas de la firma global de servicios profesionales en gestión de riesgos Marsh, el calentamiento de la superficie del mar y las condiciones meteorológicas actuales incrementan la posibilidad de una rápida intensificación de ciclones, lo que reduce los tiempos de reacción y hace más urgentes las medidas de prevención.

René Ríos, líder de consultoría en riesgos climáticos y sostenibilidad para Marsh México, señaló que la anticipación debe formar parte de la estrategia empresarial y no ser considerada un elemento aislado.

El especialista subrayó la importancia de integrar la gestión de riesgos en la operación de las organizaciones, combinando medidas de reducción de vulnerabilidad con instrumentos financieros de transferencia de riesgo, como seguros o esquemas paramétricos, que permitan una recuperación más rápida ante eventos extremos.

Continuidad operativa y protección de cadenas de suministro

Diversos estudios de gestión de riesgos han identificado que las organizaciones que implementan planes preventivos y estrategias de resiliencia presentan menores tiempos de inactividad y una recuperación más eficiente tras eventos climáticos severos.

En este sentido, se recomienda reforzar la protección de infraestructura crítica, asegurar cadenas de suministro, establecer protocolos de continuidad operativa y garantizar la protección del personal.

La planificación previa incluye la revisión de planes de contingencia, el fortalecimiento de medidas físicas en instalaciones, la definición de rutas de evacuación, así como la implementación de sistemas de alerta temprana y comunicación interna.

Recomendaciones generales para empresas y comunidades

Entre las medidas preventivas destacadas se encuentran:

  • Actualizar planes de continuidad operativa y respuesta ante emergencias.
  • Reforzar infraestructura física y proteger equipos críticos.
  • Asegurar cobertura de seguros adecuada frente a riesgos climáticos.
  • Implementar sistemas de alerta temprana y comunicación efectiva.
  • Coordinar acciones con organismos humanitarios para proteger a población vulnerable.

Las autoridades y especialistas coinciden en que la inversión en prevención no solo reduce pérdidas materiales, sino que también contribuye a proteger vidas y acelerar la recuperación económica y social tras un desastre natural.

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