Vivienda
Mujeres: las que están cambiando el rumbo de la vivienda y sector inmobiliario en México
La vivienda ya no puede pensarse sólo como cuatro paredes. Es patrimonio, seguridad, movilidad, empleo, ciudad y calidad de vida. Y en todas esas decisiones las mujeres están ganando terreno: ya no sólo participan en la industria inmobiliaria, están ayudando a cambiar la forma en que México diseña, financia, construye y habita sus ciudades.
Ese fue uno de los mensajes centrales de la 4ª Cumbre Inmobiliaria de Mujeres Líderes por la Vivienda y Sector Inmobiliario (MULIV), que reunió a representantes del gobierno, banca, desarrolladores y especialistas para poner sobre la mesa algo que ya es evidente: el liderazgo femenino dejó de ser una excepción y se convirtió en una necesidad para el sector.
La vivienda debe poner a las personas en el centro
José Iracheta Carroll, subsecretario de la Sedatu, fue contundente al señalar que México debe dejar atrás la visión de la vivienda como un producto aislado y entenderla como parte de una ciudad.
El concepto de “vivienda adecuada” obliga a mirar más allá de los metros cuadrados y los acabados: debe ser habitable, asequible, tener certeza jurídica, estar bien localizada, contar con servicios, movilidad y considerar los riesgos del territorio.
Y ahí, dijo, la participación de las mujeres resulta fundamental. No sólo por ocupar más posiciones de decisión, sino porque incorporar distintas perspectivas permite entender mejor las necesidades de quienes habitan las ciudades.
Iracheta también destacó el reto del Programa de Vivienda para el Bienestar, que contempla 1.8 millones de viviendas para atender principalmente a los sectores de menores ingresos que durante décadas quedaron fuera del mercado formal.
Pero advirtió algo clave: no se trata únicamente de construir casas, sino de construir ciudad. Suelo, infraestructura, escuelas, clínicas, parques, empleo y movilidad deben formar parte de la ecuación.
Mujeres que deciden, financian y construyen
Laura Zazueta González, presidenta de MULIV, resumió el momento que vive el sector: las mujeres no sólo participan, sino que transforman, profesionalizan y empujan hacia adelante a la industria.
Así, Mariel Zúñiga, directora fundadora de MULIV celebró los primeros 10 años de la Asociación y precisó que esta red se debe fortalecer, hacer crecer y trascender con alianzas estratégicas que aterricen en políticas públicas que influyan en mejor calidad de vida para mexicanas y mexicanos.
Desde la banca, Norma Villalobos, directora ejecutiva de Crédito Hipotecario de Banorte y representante de la Asociación de Bancos de México (ABM), destacó que el liderazgo femenino ya no debe medirse únicamente por cuántas mujeres llegan a puestos directivos, sino por la capacidad de abrir camino para otras.
Y puso el dedo en otro punto: financiar una vivienda no significa simplemente colocar un crédito. Significa generar confianza, patrimonio, movilidad social y bienestar para las familias.
Carlos Ramírez Capó, presidente de Canadevi Nacional, coincidió. Para los desarrolladores, incorporar mujeres en planeación, diseño, financiamiento, construcción y desarrollo urbano permite entender mejor las necesidades de las familias y generar soluciones más innovadoras.
La vivienda también debe ser segura
En la misma línea, Miriam Urzúa, secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, recordó que una vivienda digna debe ser, antes que nada, segura.
En una ciudad expuesta a sismos, inundaciones, hundimientos e incendios, la prevención debe comenzar desde la elección del terreno y continuar con el diseño, la construcción, la supervisión y el mantenimiento.
El mensaje fue claro: la reducción de riesgos no puede verse como un gasto adicional, sino como una inversión en patrimonio y en vida.
Desde Fovissste, Geraldine Pérez, subdirectora de Administración Integral de Riesgos, destacó que la participación de las mujeres es indispensable para incorporar perspectivas que históricamente estuvieron ausentes en la planeación de viviendas y ciudades.
Y es que si algo dejó claro esta cumbre es que la industria inmobiliaria necesita mucho más que capital y ladrillos. Necesita talento, diversidad, ética, conocimiento y nuevas formas de mirar los problemas.
MULIV llega a su décimo aniversario demostrando que las mujeres ya están en la mesa donde se toman decisiones.
Ahora el reto es mayor: que esa mesa sea cada vez más grande y que las decisiones que ahí se tomen se traduzcan en viviendas adecuadas, ciudades mejor planeadas y patrimonio seguro para millones de familias.
Porque el futuro de la vivienda en México no sólo se está construyendo con concreto.
También se está construyendo con mujeres que están tomando decisiones.
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