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Vivienda con ética: el nuevo estándar que exige el mercado
*Mujeres líderes del sector inmobiliario llamaron a elevar la calidad de la vivienda con profesionalización, transparencia, tecnología y estándares que pongan al patrimonio de las familias en el centro.
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La vivienda de calidad no puede medirse sólo en metros cuadrados, acabados o diseño. Debe incluir certeza jurídica, seguridad, ubicación, servicios, accesibilidad, sostenibilidad y procesos transparentes. Esa fue una de las principales conclusiones del Panel 2, “Ética y estándares de calidad”, de la 4ª Cumbre Inmobiliaria de MULIV (Mujeres Líderes por la Vivienda y Sector Inmobiliario).
Durante el encuentro, Ana Lilia Porras, notaria 91 del Estado de México y representante del Notariado Nacional quien fue moderadora del panel, puso sobre la mesa una pregunta de fondo: ¿basta con cumplir la norma o quienes participan en la cadena de vivienda tienen una responsabilidad adicional con las familias que adquieren un patrimonio?
Lorena Mercado, directora de LM Valuación de Mercados y expresidenta de MULIV; Mara Mendoza, socia directora de Tergum, y Carmen Flores, vicepresidenta de MULIV, coincidieron en que el reto no consiste únicamente en crear más reglas, sino en hacer que la ética, la calidad y la profesionalización formen parte de cada eslabón de la cadena inmobiliaria.
Profesionalizar toda la cadena
Mercado destacó los avances que México ha construido desde 2003 para proteger a quienes adquieren una vivienda, entre ellos mecanismos de seguros y mayores exigencias en los sistemas constructivos, particularmente en un país con alta exposición a fenómenos sísmicos.
Sin embargo, advirtió que la transformación tecnológica obliga a mantener el juicio profesional en el centro. Ante la inteligencia artificial, la digitalización y nuevos modelos de comercialización, consideró indispensable aprovechar las herramientas sin perder los controles y la experiencia que generan confianza.
Para Carmen Flores, la supervisión también representa un eslabón fundamental. Recordó que desde 2006 trabajan bajo la NMX 442 y defendió la importancia de mantener capacitación, auditorías y seguimiento durante todo el proceso de obra, desde sus primeras etapas hasta la entrega de la vivienda.
Su propuesta fue clara: no bajar la guardia en los controles técnicos y exigir que constructores cumplan con estudios de mecánica de suelos, aspectos estructurales y especificaciones del proyecto.
Ética también significa ordenar las empresas
Desde la perspectiva jurídica y empresarial, Mara Mendoza señaló que México ha fortalecido sus mecanismos de prevención y fiscalización, particularmente mediante la legislación antilavado, que obliga a conocer al cliente, identificar al beneficiario controlador y conservar documentación de las operaciones.
Pero el desafío, dijo, también está dentro de las propias empresas. Muchas compañías del sector todavía carecen de procesos estandarizados, gobierno corporativo y estructuras claras de cumplimiento, situación que puede abrir la puerta a prácticas desleales o poco transparentes.
Por ello llamó a los empresarios a profesionalizar sus organizaciones, establecer controles internos y asumir una verdadera responsabilidad social. La ética, sostuvo, no debe comenzar frente a la autoridad, sino desde la propia empresa.
Tecnología sí, pero con controles
Las participantes plantearon además aprovechar la inteligencia artificial, la digitalización y el manejo de datos para elevar la calidad y reducir errores.
Mercado propuso avanzar en la adopción de estándares internacionales y utilizar tecnología en procesos como avalúos, firmas electrónicas y comercialización inmobiliaria, siempre con mecanismos que mantengan la confiabilidad de la información.
La apuesta es utilizar la tecnología para hacer más eficientes los procesos sin sacrificar la supervisión profesional. La digitalización, coincidieron, debe servir para generar mayor certeza y trazabilidad, no para eliminar controles.
Viviendas diseñadas con datos, no con moldes
Uno de los planteamientos más relevantes fue abandonar el modelo único de vivienda. Mercado propuso utilizar la información disponible sobre los consumidores para diseñar viviendas que respondan a los nuevos tipos de familias y a sus distintas necesidades.
La transformación demográfica, la movilidad laboral y la incertidumbre sobre los ingresos obligan, señaló, a producir modelos más flexibles y accesibles.
Mendoza, por su parte, llamó a que los intermediarios inmobiliarios conozcan realmente a sus clientes, no sólo desde el punto de vista documental, sino también respecto de sus necesidades y características. Recomendó conservar la información de las operaciones durante al menos 10 años y mantener transparencia absoluta sobre las condiciones de los inmuebles.
El patrimonio debe estar por encima de la prisa
Las participantes también alertaron sobre el riesgo de privilegiar tiempos, costos o competitividad sobre la calidad. Flores recordó que la vivienda es una inversión de largo plazo y que experiencias como la crisis inmobiliaria de 2007 en Estados Unidos mostraron las consecuencias de relajar procesos y controles.
El mensaje de MULIV fue contundente: la vivienda no puede tratarse como un producto más. Es el patrimonio de una familia y, por ello, todos los actores —constructores, valuadores, notarios, desarrolladores, intermediarios y autoridades— deben asumir su responsabilidad.
La propuesta que emergió del panel fue avanzar hacia una industria más profesional, transparente y tecnológica, pero también más humana: una donde la calidad no sea sólo cumplir una norma, sino garantizar que cada vivienda entregue seguridad, certeza y verdadero patrimonio para quienes la habitan.
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