OPINIÓN
Peso mexicano comenzará a presionarse hasta llegar a los 17.80 pesos por dólar en los próximos meses
El escenario del peso mexicano sigue deteriorándose con amplias posibilidades de alcanzar un precio de 17.80 pesos en los próximos meses, sobre todo por la perspectiva de que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos aumentaría su tasa de interés al parecer en octubre por las futuras presiones inflacionarias.
En ese contexto, las probabilidades de la existencia de presiones inflacionarias en Estados Unidos son muy altas, debido al repunte de los precios de energéticos, por ello el mercado está descontando un aumento de 25 puntos base previsto para la reunión de política monetaria del 28 de octubre.
La perspectiva anterior se deriva principalmente al repunte de los precios del petróleo ante el fin del cese de fuego entre Estados Unidos e Irán. No obstante, existen otros factores que pueden presionar a la Reserva Federal a subir su tasa de interés de referencia.
La semana anterior, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, John Williams comentó que el principal riesgo actual para la inflación de Estados Unidos proviene del fuerte crecimiento de la demanda asociada con la inversión en la inteligencia artificial, a pesar de los acontecimientos en la guerra en Medio Oriente y los aranceles impuestos por el gobierno estadounidense.
El presidente Williams del Fed de Nueva York, destacó que si este impulso continúa generando un exceso de demanda sobre la oferta y mantiene elevadas las presiones inflacionarias, la Reserva Federal tendría que responder con incrementos adicionales en la tasa de interés.
Además, continúa la guerra entre Estados Unidos e Irán, durante la semana previa, Donald Trump comentó que en la cumbre de la OTAN en Turquía que las conversaciones con Irán pueden continuar, pero que son una pérdida de tiempo, agregando que él considera terminado el acuerdo del cese al fuego.
Es importante mencionar que el ejército de Estados Unidos confirmó que varios ataques en Irán, en respuesta a bombardeos a buques comerciales que cruzaban el estrecho de Ormuz, asimismo, al cierre de la semana pasada, Trump reiteró que el cese al fuego con Irán ha finalizado.
El riesgo de efectos de segundo orden sobre precios se mantiene. De acuerdo con el WCI, la referencia global de precios de fletes marítimos, el flete promedio subió 2.9% durante la semana anterior, acumulando un aumento de 144.32%, desde que comenzó la guerra, alcanzando 4,638.59 dólares por contenedor de cuarenta pies, el mayor precio desde septiembre del 2024.
El mismo periodo, destacan las rutas de Shanghái a Nueva York con un incremento de 185.24% y Shanghái a los Ángeles con un aumento de 195.85%. El resurgimiento del conflicto en Medio Oriente acentúa la posibilidad de presiones adicionales en costos a nivel global.
Los incrementos en precios de transporte podrían transferirse de manera gradual a mercancías, por lo que, los riesgos inflacionarios no han desaparecido, con amplias posibilidades de acercarse hacia el 3% en los próximos meses de este año.
En el mercado interno existe una mayor aversión al riesgo, debido a la incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial con Estados Unidos. El lunes de la semana previa, Toyota anunció una inversión de 3,600 millones de dólares para trasladar la producción de la camioneta Tacoma desde la planta de Baja California hacia San Antonio, Texas en un plazo de cuatro años.
Con relación a la planta de Guanajuato continuará produciendo el modelo. En el momento de su anuncio, pocos días después de que Estados Unidos optara el 1 de julio por realizar una revisión del T-MEC en lugar de una renovación, genera incertidumbre, por lo que, de aplicarse esta decisión en otras armadoras, el efecto se reflejaría en menores exportaciones automotrices en el largo plazo.
Es importante destacar que Toyota es una de las empresas automotrices con mayor contenido regional y estadounidense en sus exportaciones automotrices, por lo que también enfrentaba menores costos por aranceles por exportar a Estados Unidos.
La decisión de trasladar parte de su producción tiene dos implicaciones negativas, como otras empresas automotrices con mayor integración regional podrían tomar decisiones similares u optar por no expandir sus operaciones actuales en México, y la decisión de Toyota al ser vista como un resultado exitoso de su política arancelaria, incentiva a Trump a seguir con los aranceles sectoriales.
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