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IA sin miedo, pero con método: la verdadera defensa está en el usuario

*La inteligencia artificial ya es parte del presente, pero su uso sin conocimiento ni control abre nuevas vulnerabilidades. Para Javier Bamio, CEO de Telecom District el reto no es frenarla, sino aprender a usarla con responsabilidad, seguridad y criterio en un entorno donde el mayor riesgo sigue siendo humano.

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IA sin miedo, pero con método la verdadera defensa está en el usuario

Entender antes de regular

La inteligencia artificial avanza más rápido que su regulación. Para Javier Bamio, intentar normarla sin comprenderla es un error estratégico. Hoy, explica, el mundo se debate entre dos modelos: el europeo, centrado en la protección y la regulación estricta, y el estadounidense, enfocado en incentivar la innovación.

México, por su cercanía económica con Estados Unidos, parece inclinarse hacia un esquema más flexible. Sin embargo, el verdadero desafío está en encontrar equilibrio: “si regulas demasiado pronto, puedes ahogar la innovación; si no regulas, dejas expuestos a ciudadanos y empresas”, aseveró Bamio, CEO de Telecom District, en entrevista con En Concreto Contigo.

El origen del problema: la privacidad

Uno de los puntos más contundentes de Bamio es que la inteligencia artificial nació en un entorno donde la privacidad ya estaba comprometida. Los grandes modelos fueron entrenados con enormes volúmenes de información pública —y en algunos casos, cuestionablemente obtenida—, lo que implica que la seguridad nunca fue su punto de partida.

Esto obliga a replantear el uso cotidiano: cada vez que se interactúa con herramientas en la nube, se comparte información. Y aunque existen formas de limitar el acceso, alcanzar un nivel total de protección requiere infraestructura privada, algo que pocas empresas pueden costear.

“La mejor herramienta de ciberseguridad no es un software: es el usuario informado y entrenado”, aseveró.

El factor humano: el mayor riesgo

El dato es contundente: el 95% de las brechas de seguridad ocurren por errores humanos. No es el software ni el hardware, sino decisiones equivocadas, clics indebidos o permisos mal otorgados.

Por ello, el especialista insistió en que la inversión debe enfocarse primero en capacitación. “No se trata solo de comprar tecnología, sino de enseñar a las personas a usarla de forma segura”.

Incluso, recomendó usar la propia inteligencia artificial para aprender ciberseguridad: desde crear planes de protección personal hasta desarrollar mejores prácticas digitales.

Cómo detectar amenazas

Bamio resumió tres señales clave para evitar caer en ciberataques:

  • Urgencia artificial: mensajes que exigen acción inmediata.
  • Canales inusuales: contactos por vías no habituales.
  • Ofertas irreales: promociones demasiado buenas para ser verdad.

Estas tácticas siguen siendo las más efectivas para los ciberdelincuentes, ahora potenciadas con inteligencia artificial.

Un problema que crece

En México, las pérdidas por ciberataques superaron los 14 mil millones de pesos en 2024, y la tendencia sigue al alza. Aun así, muchas empresas siguen reaccionando tarde: invierten en seguridad solo después de sufrir un incidente.

“La mayoría actúa como quien compra extintores después de un incendio”, adviertióe Bamio.

La IA: dos caras de la misma moneda

La inteligencia artificial es una herramienta poderosa tanto para innovar como para delinquir. Empresas la usan para optimizar procesos y crecer; criminales, para sofisticar ataques.

Ante este escenario, la conclusión es clara: la IA no es el problema. El problema es cómo se usa. La recomendación final del experto fue directa: perder el miedo y ganar conocimiento. Porque en la era digital, la mejor defensa no está en la tecnología, sino en la conciencia del usuario.

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