Bancos
Productividad industrial y estabilidad riesgo país ubicarían paridad entre 17.76 y 18.26
Gabriela Siller directora de Análisis Económico Financiero en Grupo Financiero BASE, señala que, si bien la especulación y las tasas explican la volatilidad del peso, el tipo de cambio observado hacia el cierre de 2025 encuentra su justificación última, en los fundamentos de productividad industrial y la estabilidad del riesgo país.
La especialista realizó un Análisis del tipo de cambio real, a través de la productividad laboral utilizando el enfoque de Balassa-Samuelson, empleando unmodelo Autorregresivo de Rezagos Distribuidos (ARDL), debido a su capacidad para capturar la dinámica de corto plazo y las relaciones de equilibrio de largo plazo entre variables con distinto orden de integración.
De esta forma, se determinó que la trayectoria del tipo de cambio promedio trimestral para 2026, sitúan al peso entre los 17.76 y 18.26 por dólar, reflejando una estabilidad que descansa en la productividad industrial y la inercia del mercado.
Detalla que los niveles representan el escenario base, pero podrían moverse según la confianza de los inversionistas. Si el riesgo país baja, el peso podría fortalecerse incluso más de lo proyectado.
Por el contrario, la revisión del T-MEC en la segunda mitad de 2026 es el riesgo principal; si genera tensiones, el dólar subiría por encima de estos valores, teniendo la siguiente proyección estimada:
| Tipo de cambio/fecha | 1T 2026 | 2T 2026 | 3T 2026 | 4T 2026 |
| Pronóstico | 17.76 | 17.90 | 18.06 | 18.26 |
La especialista detalla que el análisis del periodo 2008-2025 demuestra que la naturaleza del peso mexicano es dual. Si bien la competitividad industrial es un motor del valor de la moneda, los resultados del modelo ARDL son claros: la eficiencia industrial convive con una dinámica financiera de gran magnitud.
La robustez del modelo confirma que la fortaleza de la moneda hacia el cierre de 2025 no fue solo una consecuencia de flujos especulativos, sino una interacción, donde la productividad del sector transable finalmente se manifiesta a la par de los movimientos de riesgo y las expectativas del mercado.
La simulación con el modelo señalado, destaca la importancia de los rezagos, demostrando que el tipo de cambio tiene una fuerte inercia; el coeficiente de 0.91 en el primer rezago del tipo de cambio real confirma que la moneda mantiene una memoria prolongada de su valor previo; es decir, esto indica que el 91.5 por ciento del valor de la paridad en un trimestre dado está explicado por su nivel en el periodo anterior.
Asimismo, los coeficientes de las tasas de interés muestran efectos contundentes: el diferencial con Estados Unidos tiene un impacto inicial del 6 por ciento, mientras que el diferencial con Japón aporta un 4.5 por ciento.
Los resultados señalados, implican que el incentivo del carry trade y las tasas generan movimientos potentes que han sostenido la apreciación de la moneda frente a choques puntuales.
Otros factores más determinantes resultaron ser el sentimiento del mercado junto con el riesgo país, ya que el coeficiente de -0.016 determinado para las posiciones netas indica que, por cada aumento de mil millones de dólares en las posiciones netas a favor del peso, el tipo de cambio real se aprecia un 1.6 por ciento.
Por su parte, el coeficiente de 0.0009 de la permuta de incumplimiento crediticio (CDS) implica que por cada 10 puntos base que sube el riesgo país, el tipo de cambio real se deprecia un 0.9 por ciento.
Los datos anteriores demuestran que el valor del peso en 2026 está anclado a su atractivo como activo financiero y a las apuestas de los inversionistas, operando en conjunto con los fundamentos de productividad manufacturera.
Por su parte, los efectos de largo plazo de las variables financieras también son significativos. Los coeficientes de las tasas de interés con Estados Unidos (0.70) y Japón (-0.53) confirman que el atractivo del carry trade no es solo un fenómeno pasajero, sino un pilar que sostiene la apreciación estructural.
De igual forma, la elasticidad del CDS (0.005) subraya que la percepción de riesgo país es fundamental; una reducción sostenida en el riesgo soberano permite que la moneda se fortalezca de manera constante.
![]()
