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Panorama económico HSBC

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Panorama económico HSBC

José Carlos Sánchez, economista en jefe de HSBC México, anticipa un repunte del crecimiento en el segundo trimestre de 2026 impulsado por factores temporales, seguido por una trayectoria de avances modestos en la segunda mitad del año.

En inflación mantiene una postura cautelosa: el alivio observado en el segundo trimestre probablemente no describe la tendencia del resto de 2026, lo que limita el margen para recortes adicionales de tasa y no prevé alzas.

En el frente fiscal, el balance se deteriora por riesgos de menores ingresos, un crecimiento más débil y poco margen de maniobra por el lado del gasto, lo que podría traducirse en déficits más amplios.

Principales previsiones económicas para México

El analista manifiesta que su previsión central incorpora un crecimiento moderado, una inflación que se mantiene por encima de 4 por ciento hacia finales de 2026 y 2027, una tasa de referencia estable y un tipo de cambio relativamente resiliente.

En términos de crecimiento, prevé que el Producto Interno Bruto (PIB) aumente 1.0 por ciento en 2026 y 2.0 por ciento en 2027.

Visualiza un tipo de cambio de 17.75 al cierre de 2026 y para la tasa de política monetaria, proyecta 6.5 por ciento al cierre de 2026, manteniéndose en 6.5 por ciento también al cierre de 2027.

Qué hay detrás de la dinámica del PIB y qué se espera hacia delante

Considera que el PIB decepcionó en el primer trimestre de 2026 debido a una contracción trimestral y una expansión anual limitada, usando cifras ajustadas por estacionalidad; sin embargo, en el segundo trimestre del año, se vio un repunte importante en ambas métricas, el cual se atribuye en gran medida a factores temporales, que seguramente se desvanecerán hacia la segunda mitad del año.

Mantenemos nuestro estimado de crecimiento del PIB para 2026 en 1.0 por ciento.

Por sectores, considera que los servicios seguirán siendo el principal soporte del crecimiento. Por su parte, la producción industrial podría mantenerse débil durante gran parte de 2026. En agricultura anticipamos mayor volatilidad por efectos de El Niño en la segunda mitad de 2026 y la primera de 2027, con impactos distintos según la región: más lluvias en algunas zonas y condiciones más secas en otras, con riesgos tanto para el volumen de producción como para el comportamiento de precios en ciertos productos.

Por el lado de la demanda, las exportaciones están superando a otras fuentes de crecimiento y el auge tecnológico podría seguir aportando soporte. En contraste, la debilidad de la inversión y un consumo contenido apuntan a avances moderados. También observamos que reformas y cambios de política, como los asociados a la reforma judicial, podrían estar afectando el sentimiento empresarial.

HSBC mantiene pronósticos de inflación por encima del consenso para 2026 y 2027

Se vislumbra que las presiones al alza en inflación siguen acumulándose, aunque las lecturas recientes han sido más benignas. Interpretamos que el alivio de mayo y junio fue temporal y estuvo liderado por menores precios de alimentos frescos dentro del componente no subyacente. Si bien esto apoya el proceso de desinflación, el detalle sugiere que esos choques favorables se desvanecerán y que persisten presiones de fondo.

De esta forma, la inflación general anual tocó un mínimo de 3.10 por ciento en la primera quincena de julio y que comenzará a revertirse. Parte de la explicación es que, entre julio y diciembre de 2025, el componente no subyacente registró una tasa anual inferior a 2 por ciento, también apoyado por alimentos frescos; esa base de comparación inusualmente baja hará más evidente el repunte en la segunda mitad de 2026.

Además, las condiciones climáticas podrían complicar el desempeño de algunos cultivos por El Niño. Aunque es difícil cuantificar el impacto agregado para México, esto podría añadir volatilidad a un sector primario que ya muestra variaciones. La categoría clave a observar es “alimentos frescos”, que representa 10.7 por ciento del INPC. Esperamos que la inflación no subyacente supere 4 por ciento antes de que finalice 2026.

En el componente subyacente —el más relevante para la tendencia— los resultados recientes muestran cierta mejoría, pero persisten presiones en servicios y la rigidez observada en trimestres previos probablemente continúe.

El mercado laboral podría volverse más relevante para la inflación

Con una tasa de desempleo estable por debajo de 3 por ciento, el mercado laboral se mantiene firme, pero se han observado mayores inquietudes, desde empresas pequeñas hasta grandes, sobre presiones de costos que se reflejan en indicadores complementarios y en tendencias subyacentes.

La informalidad domina el mercado laboral y esto limita la productividad, si a ello se suma una creación lenta de empleo formal, los incrementos de doble dígito del salario mínimo desde 2018 y una reducción gradual de la jornada laboral a partir de 2027, los riesgos al alza para la inflación aumentan.

En nuestra evaluación, los incrementos previos del salario mínimo no se tradujeron en un impulsor claro de inflación, pero las condiciones podrían cambiar conforme se acumulan presiones, dado el nivel alcanzado, la debilidad del crecimiento y la productividad estancada, en gran parte asociada al peso de la informalidad.

La reducción de horas laborales desde 2027 será especialmente relevante en un mercado ya ajustado. Adicionalmente, en 2026 también se incorporan presiones de costos por aranceles aplicados a países sin tratados de libre comercio.

Este conjunto de factores sugiere que las presiones de precios al productor podrían trasladarse con mayor claridad al consumidor una vez que la brecha negativa del producto continúe cerrándose y, posteriormente, cuando empiece la reducción de horas laborales. En otras palabras, consideramos que el traspaso de presiones de costos del mercado laboral hacia los precios al consumidor puede ser, en buena medida, una cuestión de tiempo.

Tasa de política monetaria de 6.5 por ciento al cierre de 2026 y 2027?

Banxico realizó dos recortes de 25 puntos base en la primera mitad de 2026 (marzo y mayo), llevando la tasa de referencia a 6.5 por ciento. En su decisión más reciente, el banco central reiteró que estima apropiado mantener la tasa en su nivel actual, lo que sugiere un periodo más prolongado sin cambios, dado que no vemos catalizadores inmediatos para moverla en alguna dirección.

En un entorno en el que otros bancos centrales se muestran más cautelosos, Banxico adopta una postura más neutral. Al mismo tiempo, no anticipamos que Banxico contemple alzas como una opción real en el corto plazo, ya que variables como crecimiento y desempeño del peso compensan, en parte, las preocupaciones inflacionarias. Por ello, estimamos que el mercado podría ajustar expectativas de alza que hoy están incorporadas en la curva.

¿Qué deberían vigilar los inversionistas en el Programa Económico 2027?

La presentación de la propuesta del Paquete Económico 2027, que se hará el 8 de septiembre será fundamental para tener más visibilidad en este tema, considera que los supuestos iniciales —económicos y fiscales— en los Pre-Criterios Generales de Política Económica (presentados en abril 2026) fueron relativamente optimistas frente a sus previsiones y las del mercado.

Esto abre la puerta a que varias variables fiscales queden por debajo de lo planeado si los datos económicos vuelven a decepcionar. De hecho, anticipamos pocos cambios en variables clave como los pronósticos de crecimiento, inflación y tasa de política monetaria dentro de la propuesta de septiembre, lo que incrementa el riesgo de desviaciones posteriores.

Si este escenario se confirma, los riesgos fiscales podrían deteriorarse aún más, con déficits superiores a lo previsto. Por ello, para los mercados será fundamental monitorear si hay ajustes al marco económico que resulten en una postura fiscal más prudente.

Desde su perspectiva, esto será determinante para la credibilidad y viabilidad del Programa Económico 2027, ya que, en última instancia, los planes de consolidación fiscal dependen en gran medida del presupuesto; por lo tanto, en un contexto de déficits persistentes y una trayectoria creciente de deuda/PIB, el Programa Económico 2027 podría convertirse en una prueba clave para la confianza del mercado.

Del lado fiscal, el especialista observa que los riesgos están aumentando ya que estima déficits más amplios que, en combinación con un crecimiento del PIB menor a lo esperado, podrían provocar un aumento pronunciado de la deuda como proporción del PIB en 2026 y 2027.

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