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Nuevo marco regulatorio impulsa el almacenamiento de energía en México

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Nuevo marco regulatorio impulsa el almacenamiento de energía en México

La publicación de las Disposiciones Administrativas de Carácter General (DACGs) para la integración de Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica (SAEE) al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) representa un avance relevante para el desarrollo de la infraestructura energética en México, al establecer mayor claridad regulatoria para una tecnología considerada clave en la transición energética.

Especialistas del sector coinciden en que el almacenamiento de energía se ha convertido en un elemento estratégico para mejorar la confiabilidad, flexibilidad y resiliencia de los sistemas eléctricos, además de facilitar una mayor incorporación de fuentes renovables como la energía solar y eólica.

México busca avanzar en almacenamiento energético

A nivel global, la capacidad instalada de almacenamiento mediante baterías superó los 270 gigawatts (GW) al cierre de 2025. En contraste, México cuenta con una capacidad cercana a 1 GW, lo que evidencia el potencial de crecimiento que existe para esta tecnología en el país.

La nueva regulación busca establecer reglas más claras para la integración de sistemas de almacenamiento, un aspecto considerado fundamental para modernizar la infraestructura eléctrica nacional y atender los retos asociados al crecimiento de las energías renovables.

Nuevas reglas diferencian los tipos de almacenamiento

Uno de los principales cambios introducidos por las disposiciones es el reconocimiento de que los sistemas de almacenamiento cumplen funciones distintas según el proyecto en el que participan, por lo que no deben ser tratados bajo una sola categoría regulatoria.

La normativa establece esquemas específicos para sistemas asociados a centrales eléctricas, centros de carga, proyectos de autoconsumo, infraestructura de transmisión y distribución, así como para aquellos que operen de manera independiente.

Esta diferenciación permite mayor claridad sobre los requisitos técnicos, operativos y regulatorios aplicables a cada modalidad, generando mayor certidumbre para desarrolladores e inversionistas.

Impulso a proyectos de autoconsumo y energías renovables

Las disposiciones también incorporan reglas específicas para proyectos de autoconsumo, tanto con venta de excedentes como sin ella.

Entre los aspectos relevantes destaca que la capacidad instalada de almacenamiento no será considerada automáticamente como capacidad adicional de generación, lo que facilita la planeación y estructuración de proyectos que integren baterías y otras tecnologías de almacenamiento.

Asimismo, se reconoce el papel de estos sistemas para respaldar la operación de la red eléctrica y atender necesidades de confiabilidad, especialmente ante una mayor participación de fuentes renovables cuya generación depende de condiciones climáticas variables.

Almacenamiento gana relevancia en redes eléctricas

El nuevo marco también contempla la integración de sistemas de almacenamiento vinculados a la infraestructura de transmisión y distribución eléctrica.

Esto amplía el alcance de la tecnología más allá de proyectos individuales, posicionándola como una herramienta para mejorar la continuidad del suministro, optimizar la operación de la red y fortalecer la seguridad energética.

Además, la regulación abre la posibilidad de desarrollar proyectos compartidos de almacenamiento, lo que podría impulsar nuevos modelos de negocio y esquemas de colaboración entre distintos participantes del mercado.

Persisten retos regulatorios para consolidar el mercado

Aunque el sector considera que las DACGs representan un avance significativo, especialistas señalan que aún será necesario desarrollar instrumentos complementarios para lograr una implementación integral.

Entre los pendientes destacan la actualización de reglas de mercado, metodologías técnicas y diversos mecanismos operativos que permitan consolidar un ecosistema más robusto para el almacenamiento energético.

En este contexto, tecnologías como el hidrógeno verde también comienzan a ganar relevancia como alternativas para el almacenamiento de energía de largo plazo, especialmente en aplicaciones industriales y en esquemas que buscan acelerar la descarbonización de la economía.

La combinación de almacenamiento, digitalización, redes inteligentes y combustibles limpios es vista por diversos actores del sector como uno de los pilares para fortalecer la competitividad energética de México durante los próximos años

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