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Nearshoring impulsa a Norteamérica y desafía a México
En un contexto donde la economía de Texas destaca por su crecimiento acelerado, México enfrenta el desafío de fortalecer su capacidad de atracción de inversión y desarrollo productivo. En este escenario, el nearshoring se consolida como uno de los principales motores de la reconfiguración de las cadenas de suministro en Norteamérica, según Aztlan Equity Management.
El concepto de nearshoring, que comenzó a tomar relevancia en México desde los años noventa, se ha convertido en un eje estratégico para Estados Unidos, México y Canadá. Mientras Texas registra un crecimiento anual cercano al 6 %, comparable al de economías emergentes como China, México aún enfrenta retos estructurales en materia de crecimiento económico y captación de inversión extranjera.
“La política puede generar ruido, pero la lógica industrial genera utilidades. Las corporaciones estadounidenses priorizan costos, eficiencia y seguridad geopolítica, y bajo estos criterios, Norteamérica sigue siendo la mejor opción”, señaló Alejandro H. Garza Salazar, director de Inversiones y fundador de Aztlan Equity Management.
Nearshoring como tendencia estructural
Aztlan Equity Management ha desarrollado un ETF temático enfocado en esta tendencia. Su fondo “NRSH”, listado en la Bolsa de Nueva York y en la Bolsa Mexicana de Valores a través del Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC), ha registrado un rendimiento del 12 % en dólares en las primeras semanas de 2026, superando el desempeño del S&P 500.
De acuerdo con la firma, el nearshoring ya no se limita a la manufactura, sino que abarca sectores estratégicos como semiconductores, ciberseguridad y tecnología avanzada.
“Hoy el nearshoring no solo transforma la industria, sino que redefine la competitividad regional y abre oportunidades en sectores de alto valor agregado”, destacó Garza Salazar.
México ante la oportunidad del nearshoring
Los indicadores macroeconómicos respaldan esta tendencia. En 2025, la Inversión Extranjera Directa (IED) en México alcanzó un récord de 41 mil millones de dólares, consolidando al país como un socio estratégico clave para Estados Unidos.
Sin embargo, el contraste con el dinamismo de Texas evidencia la necesidad de acelerar la inversión, fortalecer la infraestructura y mejorar las condiciones para el desarrollo industrial.
“El nearshoring está transformando la industria en Norteamérica y abre un horizonte de oportunidades para inversionistas. Mientras Texas se posiciona como un epicentro de crecimiento acelerado, México tiene la oportunidad de redefinir su papel en la economía global”, concluyó Garza Salazar.
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