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Lecciones de la era Powell sobre Políticas monetarias en un mundo en ruptura
Philippe Waechter Economista jefe Ostrum, filial de Natixis IM, se cuestiona si ante la aceleración de los precios, ¿deberían los bancos centrales endurecer su postura o mantenerse bajos?
Desde su perspectiva, las discusiones entre economistas están en pleno apogeo sobre estas dos opciones y que, para arrojar luz sobre el debate, es relevante leer un análisis de los dos mandatos de Jay Powell como jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, lo que ha sido realizado dos economistas estadounidenses de la Universidad de Berkeley. Christine Romer y David Romer, los cuales están bien versados en este ejercicio de vincular la macroeconomía con las acciones, publicaciones y decisiones del banco central.
Para los especialistas, no existe un modelo dogmático, sino un análisis exhaustivo y preciso de las interacciones entre la macroeconomía y el banco central, concluyendo con seis puntos principales.
1. La política monetaria debe centrarse en sus objetivos específicos (inflación y crecimiento), condicionados por un modelo basado en datos históricos y no en expectativas subjetivas. Su objetivo final es la gestión a corto plazo de la demanda agregada, no la inversión de tendencias estructurales.
Los autores critican a la Fed por su retraso en 2021 en la evaluación de la inflación, bajo la suposición de que la inflación no reaccionaría (curva de Phillips plana).
2- Debe actuar rápida y decididamente para facilitar la gestión de la demanda global. Un enfoque gradualista, dar pequeños pasos, no es el más efectivo.
3- La inflación tiene efectos negativos incluso si las expectativas de inflación se mantienen firmemente arraigadas. Los aumentos sostenidos de precios generan incertidumbre y una pérdida de confianza en las instituciones. Por eso el banco central no debe arriesgarse a la inacción, especialmente si el shock se percibe como persistente.
4- En consecuencia, la orientación a futuro, que busca orientar las expectativas de los inversores, es efectiva en periodos sin shocks, pero resulta ser una limitación en tiempos turbulentos. La política del banco central debe ser ágil para actuar rápida y con decisión.
5. El balance de la Fed debe mantenerse grande para facilitar la gestión de la liquidez dentro del sistema bancario. Estas necesidades de liquidez, generalmente vinculadas a la normativa prudencial, deben satisfacerse para evitar crear un riesgo para todo el sistema bancario (como se vio en el desplome del mercado de recompra de septiembre de 2019).
6- La independencia del banco debe permitirle tomar decisiones efectivas para la estabilidad macroeconómica y financiera. Sin embargo, no puede ser la única institución que defienda este estatus. Es, ante todo, una elección colectiva. Es un tema contemporáneo.
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