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Empresarios mexicanos amplían su exposición a activos dolarizados
La relación económica entre México y Estados Unidos atraviesa una etapa marcada por cambios regulatorios, revisiones comerciales y una mayor integración financiera, factores que están influyendo en las decisiones de inversión y planeación patrimonial de empresarios y familias mexicanas.
La próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para 2026, así como el fortalecimiento de los mecanismos de supervisión financiera en territorio estadounidense, han generado un nuevo escenario para quienes mantienen operaciones, inversiones o intereses económicos en ambos países.
En las últimas semanas, el gobierno de Estados Unidos anunció nuevas directrices enfocadas en reforzar controles de identidad, supervisión bancaria y monitoreo de determinados flujos financieros transfronterizos. Estas medidas se desarrollan en un contexto donde temas como migración, cadenas de suministro y nearshoring continúan ocupando un lugar relevante en la agenda bilateral.
Remesas y nearshoring fortalecen el vínculo económico
La integración económica entre ambas naciones sigue mostrando una fuerte dinámica. De acuerdo con cifras del Banco de México, las remesas enviadas al país superaron los 5 mil 394 millones de dólares durante marzo de 2026, reflejando la importancia del corredor financiero entre México y Estados Unidos.
Al mismo tiempo, el fenómeno del nearshoring ha incrementado la presencia de empresas mexicanas en cadenas de suministro vinculadas al mercado estadounidense, aumentando su exposición a factores regulatorios, comerciales y cambiarios.
Este escenario ha impulsado una evolución en el perfil de los inversionistas mexicanos, quienes buscan alternativas para diversificar riesgos y ampliar su exposición a mercados internacionales.
Crece el interés por inversiones internacionales
Especialistas en planeación patrimonial señalan que existe un interés creciente por estructuras que permitan diversificación geográfica, acceso a activos denominados en dólares y participación en mercados con mayor profundidad financiera.
Juan Carlos Eguiarte, Country Manager de BAI Capital en México, explicó que cada vez más empresarios y familias mexicanas analizan estrategias que van más allá de la expansión operativa o comercial hacia Estados Unidos, incorporando también esquemas de inversión y protección patrimonial con visión de largo plazo.
Dentro de estas opciones, programas de inversión regulados en Estados Unidos, como el esquema EB-5, continúan siendo considerados por algunos inversionistas internacionales interesados en combinar proyectos productivos con mecanismos legales de residencia permanente.
Activos inmobiliarios ganan atractivo
De acuerdo con especialistas del sector, una parte importante del interés actual se concentra en activos inmobiliarios con fundamentos de demanda sostenida, particularmente desarrollos multifamiliares y proyectos de vivienda para estudiantes en ciudades con alta actividad universitaria.
La tendencia refleja una búsqueda de instrumentos vinculados a activos reales y flujos denominados en dólares, considerados por algunos inversionistas como mecanismos para diversificar portafolios y reducir exposición a riesgos locales.
Planeación patrimonial en un entorno global
Analistas coinciden en que el entorno económico actual está impulsando una visión más internacional de la gestión patrimonial entre empresarios mexicanos.
Factores como la evolución del nearshoring, la integración comercial entre México y Estados Unidos, los cambios regulatorios y la volatilidad de los mercados están motivando una mayor evaluación de estrategias de inversión transfronteriza y diversificación financiera.
En este contexto, la planeación patrimonial internacional comienza a consolidarse como un tema cada vez más relevante para inversionistas que buscan combinar crecimiento, protección de activos y acceso a oportunidades en distintos mercados.
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