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Cómo aprovechar el agua de lluvia en México ante el cambio climático
México enfrenta un escenario climático cada vez más extremo, caracterizado por lluvias torrenciales seguidas de periodos prolongados de sequía. Esta alternancia ha puesto en evidencia un reto estructural que ya no puede postergarse: la necesidad de gestionar el agua de lluvia de manera inteligente, reduciendo inundaciones y aprovechando este recurso en beneficio de las ciudades.
En el contexto urbano, la alta concentración de asfalto y concreto impide la infiltración natural del agua. Como resultado, cada tormenta representa una presión adicional para sistemas de drenaje saturados, generando calles inundadas y el desperdicio de millones de litros de agua pluvial. De acuerdo con datos oficiales, tan solo en 2025 la Ciudad de México enfrentó una temporada de lluvias histórica: en junio se duplicaron los promedios con más de 220 millones de metros cúbicos; en agosto se registró la precipitación más intensa en siete décadas; y en septiembre, otros 60 millones de metros cúbicos volvieron a poner a prueba la infraestructura urbana. Las imágenes de avenidas convertidas en ríos y transporte colapsado se han vuelto recurrentes en una ciudad que necesita replantear su relación con el agua.
De la emergencia al aprovechamiento del agua pluvial
El cambio de paradigma pasa por transformar el agua de lluvia en un recurso útil. En este contexto, las Soluciones Urbanas de Drenaje Sostenible (SUDS) han comenzado a ganar presencia en México, al permitir mitigar, infiltrar y reutilizar el agua pluvial de forma eficiente.
En este ámbito, Amanco Wavin ha desarrollado sistemas integrales e híbridos de gestión pluvial que apoyan a las ciudades en la optimización de recursos y en la reducción del impacto de fenómenos climáticos extremos. Su portafolio incluye soluciones como AquaCell 400, 160 y 85, así como cámaras de sedimentación, filtros hidrodinámicos y sumideros, diseñados para la creación de tanques de tormenta, alcorques urbanos, jardines de lluvia y cubiertas verdes y azules.
Estas tecnologías no solo controlan el flujo del agua, sino que permiten almacenarla, infiltrarla y reutilizarla, favoreciendo la biodiversidad urbana y reduciendo los costos sociales y económicos asociados a las inundaciones.
Infraestructura verde para ciudades más resilientes
Los sistemas AquaCell, en sus distintas versiones, permiten la retención de grandes volúmenes de agua de lluvia bajo tierra mediante módulos plásticos modulares, lo que ayuda a prevenir inundaciones y a facilitar la recarga de los mantos acuíferos. De manera complementaria, los jardines de lluvia permiten captar el agua pluvial y aprovecharla mediante riego por capilaridad.
Por su parte, los alcorques urbanos, como TreeTank, canalizan el agua directamente hacia los árboles, fortaleciendo las áreas verdes y contribuyendo a mitigar el efecto de isla de calor. Esta solución permite que las raíces tengan acceso adecuado a agua y nutrientes, facilitando su crecimiento sin afectar la infraestructura urbana.
A ello se suman las cubiertas verdes y azules, que además de aportar valor estético, retienen una parte significativa del agua de lluvia, mejoran la calidad del aire y reducen la temperatura en zonas densamente urbanizadas. Estos sistemas pueden capturar entre 70% y 97% del agua pluvial, funcionan como aislantes térmicos y ayudan a disminuir el consumo energético de los edificios, al tiempo que amortiguan el impacto de lluvias intensas desde el origen.
Hacia un nuevo modelo de gestión del agua
La integración de estas soluciones permite convertir el caos en resiliencia urbana: menos inundaciones, mayor disponibilidad de agua y ciudades más frescas y habitables. La gestión inteligente del agua de lluvia deja de ser un lujo tecnológico para convertirse en una necesidad urgente frente al cambio climático.
México tiene la oportunidad de transitar de la reacción al diseño. La adopción de infraestructura verde y de sistemas como AquaCell, TreeTank y las cubiertas verdes y azules demuestra que es posible construir ciudades más resilientes, capaces de enfrentar los retos hídricos y aprovechar cada gota para un futuro más equilibrado y sustentable. Transformar el agua de lluvia de amenaza en aliada es hoy una de las verdaderas medidas del progreso urbano.
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