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La vivienda no deja de subir: precios moderan su ritmo, pero presionan al mercado

*El precio de la vivienda en México mantiene su tendencia alcista, aunque con menor velocidad. Especialistas advierten que el encarecimiento sigue impulsado por el empleo y los salarios, con efectos directos en el acceso, la inversión y las decisiones de compra de los hogares.

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La vivienda no deja de subir precios moderan su ritmo, pero presionan al mercado

El mercado inmobiliario en México atraviesa una fase de ajuste: los precios de la vivienda siguen creciendo, pero a un ritmo más moderado. Así lo revela el más reciente análisis de Alejandro Cervantes, director ejecutivo de Análisis Cuantitativo de Grupo Financiero Banorte, quien advirtió en entrevista con En Concreto que la tendencia al alza se mantiene firme, con implicaciones relevantes para compradores e inversionistas.

De acuerdo con el índice de vivienda elaborado por Banorte —basado en más de 300 mil propiedades monitoreadas en plataformas digitales—, el incremento anual al mes de marzo se ubicó en 3.9%, mientras que el crecimiento mensual fue apenas de 0.1%. Se trata de una desaceleración frente a 2025, cuando los aumentos superaban el 4% anual de manera constante.


Precios al alza… y efectos en la accesibilidad

Aunque el ritmo de crecimiento se ha moderado, el impacto del encarecimiento de la vivienda sigue siendo significativo. Para los hogares, esto implica mayores barreras de entrada, especialmente en un contexto donde el déficit habitacional persiste en todos los segmentos.

El principal motor detrás de esta tendencia es el mercado laboral. Cervantes explica que el crecimiento del empleo formal y el aumento de los salarios reales son los factores que más inciden en el alza de precios. En términos simples: a mayor capacidad de compra, mayor presión sobre el valor de la vivienda.

Este fenómeno genera un efecto dual. Por un lado, impulsa la inversión inmobiliaria al consolidar la vivienda como un activo atractivo; por otro, dificulta el acceso para sectores que quedan fuera de ese dinamismo económico, ampliando las brechas de acceso.


Un 2026 atípico que modera el mercado

La desaceleración reciente no responde a una caída en la demanda, sino a factores coyunturales. El crecimiento económico previsto para este año —estimado en 1.8%— está impulsado por inversiones extraordinarias, como proyectos de infraestructura pública y los preparativos para eventos internacionales.

Estos elementos han modificado temporalmente el comportamiento del consumidor. Algunos hogares están destinando recursos a otros gastos, lo que ha contenido momentáneamente la presión sobre la compra de vivienda.

Sin embargo, esta pausa sería transitoria. La expectativa es que, en la segunda mitad del año, el dinamismo económico se traduzca nuevamente en mayor demanda inmobiliaria, reactivando el alza de precios.


Efectos regionales: oportunidades y contrastes

El incremento de la vivienda no es homogéneo. Mientras entidades como Ciudad de México, Nuevo León y Jalisco concentran los precios más altos, otras regiones presentan oportunidades por su menor costo.

Estados como Tamaulipas muestran aumentos acelerados debido a que parten de niveles más bajos, lo que ha facilitado el acceso a compradores jóvenes. En contraste, mercados como Baja California reflejan caídas asociadas a factores cambiarios, evidenciando la complejidad del comportamiento regional.

Este mosaico genera un efecto de desplazamiento: compradores que no pueden acceder a grandes ciudades buscan alternativas en mercados emergentes, lo que a su vez impulsa nuevos incrementos en esas zonas.


Momento clave para decidir

En este contexto, el encarecimiento de la vivienda redefine las decisiones de compra. Con incrementos más contenidos en el corto plazo —como en la Ciudad de México, donde el alza anual está por debajo del 3%—, se abre una ventana de oportunidad para adquirir vivienda antes de que los precios retomen mayor dinamismo.

Para Cervantes, el mensaje es claro: la vivienda debe entenderse como una inversión de largo plazo. Su comportamiento al alza, impulsado por variables estructurales como empleo y crecimiento económico, anticipa que los precios seguirán presionados.

Así, aunque el mercado respira momentáneamente, la tendencia de fondo no cambia: en México, la vivienda continúa encareciéndose… y sus efectos seguirán marcando el acceso y la planeación financiera de millones de hogares.

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