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Monitoreo estructural, clave tras colapso en mina de Sinaloa
El reciente derrumbe en la mina Santa Fe, ubicada en El Rosario, reactivó el debate sobre las condiciones de seguridad en la industria minera en México, particularmente en lo relacionado con el monitoreo estructural en operaciones subterráneas.
El incidente, registrado a finales de marzo, dejó a decenas de trabajadores atrapados tras el colapso de una estructura vinculada a una presa de jales. Las labores de rescate se extendieron durante varios días debido a la presencia de agua y la inestabilidad del terreno.
Fallas estructurales y señales previas
Especialistas coinciden en que este tipo de घटनos no suele ser repentino, sino resultado de procesos acumulativos. Variables como microfracturas, desplazamientos del subsuelo o cambios en la presión interna pueden funcionar como indicadores previos de fallas estructurales.
Antecedentes como la explosión en Pasta de Conchos y el derrumbe en la mina El Pinabete en 2022 han evidenciado los riesgos asociados a condiciones subterráneas no controladas, especialmente en entornos donde intervienen gas, agua o estructuras debilitadas.
Monitoreo estructural como herramienta de prevención
En este contexto, el monitoreo estructural se posiciona como una herramienta clave para la prevención de accidentes. Estos sistemas permiten medir en tiempo real el comportamiento del subsuelo y de las estructuras, facilitando la detección de anomalías antes de que escalen a fallas mayores.
De acuerdo con Jocelyn Vargas, especialista en geociencias y directora de SeismicAI, el principal reto en la industria no radica en la falta de tecnología, sino en su implementación.
Actualmente existen herramientas capaces de analizar de forma continua vibraciones y cambios en el subsuelo, pero su efectividad depende de la integración de estos datos en la operación diaria para anticipar riesgos.
Adopción tecnológica aún limitada
Tecnologías basadas en inteligencia artificial y sensores geofísicos permiten identificar patrones que preceden a un colapso, especialmente en entornos donde factores como la humedad o la presión afectan la estabilidad estructural.
Sin embargo, la adopción de estos sistemas en México aún es limitada y se concentra principalmente en operaciones de gran escala, mientras que su uso en minas pequeñas y medianas no es generalizado.
Retos para la industria minera
El caso reciente en Sinaloa ha reactivado la discusión sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión y prevención en la industria minera, así como de incorporar tecnologías que permitan una vigilancia más precisa de las condiciones operativas.
Mientras continúan las investigaciones sobre las causas del derrumbe, especialistas coinciden en que la capacidad de anticipar riesgos será determinante para reducir la probabilidad de accidentes en un sector caracterizado por su alta complejidad y nivel de riesgo.
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