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La arquitectura del paisaje entra al rescate de las ciudades: llaman a repensar agua, biodiversidad y calidad de vida

En el marco de la convocatoria de la VII Bienal Latinoamericana de Arquitectura de Paisaje, especialistas advirtieron que las ciudades ya no pueden seguir diseñándose sólo desde el concreto. La infraestructura verde, afirmaron, puede ayudar a reducir inundaciones, disminuir temperaturas, recuperar biodiversidad y hasta combatir la marginación social.

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La arquitectura del paisaje entra al rescate de las ciudades llaman a repensar agua, biodiversidad y calidad de vida

El paisaje ya no es decoración, es infraestructura urbana

Las ciudades latinoamericanas enfrentan retos cada vez más complejos: inundaciones, escasez de agua, olas de calor, pérdida de biodiversidad y crecimiento urbano desordenado. Frente a ello, la arquitectura del paisaje busca posicionarse no sólo como una disciplina estética, sino como una herramienta estratégica para hacer ciudades más resilientes y habitables.

Ese fue uno de los mensajes centrales durante la presentación de la convocatoria de la VII Bienal Latinoamericana de Arquitectura de Paisaje, organizada por la Sociedad de Arquitectos Paisajistas de México.

Fernanda Rionda, presidenta de la asociación, explicó que la infraestructura verde puede adoptar múltiples formas y responder a problemáticas específicas de cada territorio.

Desde jardines de lluvia y sistemas de captación pluvial, hasta corredores biológicos, arbolado urbano y espacios capaces de infiltrar agua al subsuelo, el paisaje puede convertirse en parte de la solución urbana.

“Muchas veces vemos cómo el agua simplemente corre por debajo de los camellones y termina desperdiciándose. Las ciudades podrían funcionar de otra manera si el diseño urbano integrara infraestructura verde desde el origen”, señaló.


El agua y el territorio deben entenderse antes de construir

Alejandra de la Cerda, vocal de Cursos y Eventos Especiales de la SAPmx y miembro del jurado de la VI BLAP 2024, destacó que uno de los principales errores del urbanismo contemporáneo es intervenir el territorio sin comprender primero sus dinámicas naturales.

Explicó que la arquitectura de paisaje parte de un análisis territorial para identificar potenciales ecológicos y riesgos ambientales.

“Cada sitio tiene características distintas. Hay zonas con capacidad de infiltrar agua, otras con riesgo de inundación o incendios. El paisaje debe ayudar a mitigar esos riesgos”, comentó.

En el caso de la Ciudad de México, recordó que existe el mito de que toda la capital es altamente permeable, cuando en realidad las zonas con mayor capacidad de absorción se concentran en áreas volcánicas del sur, como el Pedregal de San Ángel y la reserva ecológica.

La especialista explicó que existen soluciones diversas: drenajes sostenibles, captación de lluvia en azoteas, áreas esponja y sistemas que permiten retener el agua por más tiempo para evitar saturaciones en la red hidráulica.


Más árboles también significan plusvalía

Otro de los temas abordados fue el impacto económico y social de la infraestructura verde. Las arquitectas señalaron que los desarrollos y colonias con mayor presencia de áreas arboladas suelen incrementar su valor inmobiliario y mejorar las condiciones urbanas.

“El arbolado urbano baja temperaturas, atrae biodiversidad y genera bienestar”, señalaron.

Pero además, explicaron que existen estudios que vinculan la cercanía a áreas verdes con menores índices de marginación social. Incluso citaron investigaciones realizadas en León y el caso de Medellín como ejemplos de cómo el urbanismo social y la infraestructura verde pueden transformar comunidades enteras.

La creación de corredores biológicos también fue destacada como una estrategia fundamental para conectar ecosistemas dentro de las ciudades y permitir el tránsito de aves, reptiles y otras especies esenciales para la biodiversidad.


Una disciplina multidisciplinaria

Stephanie Krieg, co directora de la SAPMX, subrayó que la arquitectura de paisaje requiere trabajo conjunto entre múltiples disciplinas: hidrólogos, urbanistas, biólogos, sociólogos, antropólogos, geólogos e incluso especialistas en iluminación.

“El paisaje es un sistema vivo y cada región tiene condiciones únicas. No se pueden copiar soluciones de una ciudad a otra”, afirmó.

Añadió que el paisaje también representa identidad cultural y memoria colectiva. Desde las chinampas de Xochimilco hasta los ecosistemas regionales, los habitantes construyen vínculos emocionales y culturales con su entorno.

Las especialistas coincidieron en que la arquitectura del paisaje ya no puede verse como un elemento secundario en el desarrollo urbano. Frente a las crisis climáticas y sociales, dijeron, el diseño de ciudades deberá incorporar cada vez más soluciones basadas en naturaleza.

La VII Bienal Latinoamericana de Arquitectura de Paisaje buscará precisamente visibilizar proyectos, investigaciones y propuestas que respondan a estos desafíos desde una visión ambiental, social y territorial.

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