Bancos
Economía y mercados financieros seguirán siendo afectados por factores geopolíticos, y tecnológicos
Alejandro Padilla Santana, director general Adjunto de Análisis en Grupo Financiero Banorte y su equipo de análisis manifiestan que el desempeño de la economía global y de los mercados financieros en la segunda mitad del año seguirá reaccionando a la interacción entre factores geopolíticos, económicos y tecnológicos que han configurado un entorno complejo para la toma de decisiones.
Para México, este entorno seguirá siendo determinante, por lo que reiteran nuestra expectativa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 1.4 por ciento en 2026, apoyada por una recuperación en el segundo trimestre tras la debilidad al inicio del año.
Externan que la demanda externa continuará siendo clave, aunque el consumo y la inversión comienzan a mostrar mayor dinamismo. Asimismo, las conversaciones comerciales con EE. UU. en el marco de la revisión del T-MEC, la evolución del Plan México, la consolidación fiscal y una tasa de referencia de Banxico estable en 6.50 por ciento seguirán dando forma para el desempeño económico y financiero.
En su documento “Navegando la nueva complejidad, 3T26 Perspectiva Trimestral”, Opinan que persisten focos importantes de incertidumbre, destacando las tensiones en Medio Oriente y diversos procesos electorales relevantes –como las elecciones intermedias en Estados Unidos y las presidenciales en economías importantes como Brasil, que influenciarán la dirección de las políticas públicas y en las expectativas de los inversionistas. https://banorte-v2.cd.invdcloud-is.us/~/media/Files/B/Banorte-V2/analisis/Home/Perspectiva/02026/20260717_Trimestral3T26_.pdf
Al mismo tiempo, la economía mundial sigue enfrentando una creciente fragmentación comercial y una reconfiguración de las cadenas globales de suministro. La búsqueda de mayor resiliencia económica y seguridad estratégica ha acelerado cambios en los patrones de comercio e inversión.
Lo anterior ha generado nuevos retos para las empresas, gobiernos e inversionistas. En este contexto, el escenario global mantiene rasgos consistentes con una dinámica de estanflación, lo cual limita el margen de maniobra de la política económica.
Anticipan que persistirá un entorno de tasas elevadas por más tiempo, debido a que la inflación continúa alta y con cierta resistencia para converger hacia los objetivos de los bancos centrales, debido a que factores coyunturales –como las tensiones entre EE. UU. e Irán y su impacto en los precios de los energéticos– y elementos de carácter más estructural sugieren que las autoridades monetarias mantendrán una postura prudente.
Por otra parte, el ciclo global de inversión asociado con la inteligencia artificial y la infraestructura tecnológica retiene una inercia favorable. Este impulso ha contribuido a una mayor resiliencia económica en varias regiones, particularmente en Estados Unidos, aunque también ha puesto de manifiesto desafíos importantes relacionados con la distribución de los beneficios del crecimiento (e.g. economía en forma de K).
La combinación de estos factores ha llevado a condiciones más complejas y volátiles para los mercados, si bien la liquidez global continúa siendo relativamente amplia, algunos segmentos han comenzado a mostrar valuaciones crecientemente distanciadas de sus fundamentales (e.g. diferenciales de tasas de interés, algunas acciones tecnológicas).
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