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Incertidumbre asociada a la revisión del T-MEC y cambios institucionales continúa afectan la inversión y perspectivas de crecimiento.
Gabriela Soni, jefa de Estrategia de Inversiones para UBS en México y Alejo Czerwonko, directora de Inversiones de Mercados Emergentes Américas, UBS Financial, señalan en su reporte “México: El coste de la incertidumbre persistente” que es probable que México mantenga calificaciones de grado de inversión en los años venideros y que las acciones recientes de calificación negativa reflejan riesgos que los mercados ya habían valorado en gran medida
Agregan que el margen de error del país se está reduciendo, aunque México mantiene la estabilidad macroeconómica, pero la incertidumbre persistente derivada del Tratado México Canadá Estados Unidos (USMCA) donde continúa la revisión y los cambios institucionales nacionales para influir en la inversión, limitar el crecimiento económico, y complica la consolidación fiscal.
Señalan que el peso sigue siendo resiliente, apoyado por el atractivo Carry, pero el potencial de subida probablemente esté limitado por riesgos globales e incertidumbre de la USMCA.
Ante ello ven una variedad de oportunidades en la renta fija del país, mientras que las acciones mexicanas deberían permanecer relativamente resilientes, aunque las negociaciones de la USMCA pueden causar volatilidad.
Comentan que el panorama macroeconómico de México sigue siendo bastante estable. La inflación ha disminuido desde los máximos posteriores a la pandemia, el sistema bancario es sólido, los desequilibrios externos están contenidos y el tipo de cambio flexible sigue sirviendo como un amortiguador importante. D esta forma México está lejos de enfrentarse a crisis macroeconómicas de años pasados.
Sin embargo, las recientes bajas de calificación crediticia por parte de Moody’s y S&P destacan una preocupación: el deterioro gradual del crecimiento económico a medio plazo y fiscal de México.
El principal desafío no es la inestabilidad financiera ni una ruptura en la integración norteamericana, pero persisten la incertidumbre que pesa sobre la inversión y limita el potencial de crecimiento.
El problema central no son los aranceles, sino la falta de claridad sobre el marco político futuro, debido a que la manufactura y los proyectos de infraestructuras requieren planificación a largo plazo, además de certeza regulatoria. Como resultado, muchas empresas están posponiendo gastos de capital mientras se espera una mayor visibilidad del comercio y la relación más amplia entre Estados Unidos y México.
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