Noticias
Aumenta monto de remesas pero decrece en moneda nacional por apreciación peso
Los analistas de Grupo Financiero Banorte señalan que en abril las remesas crecen por tercer mes consecutivo en términos anuales, ya que los flujos resultaron en 4,978.1 millones de dólares, lo que se traduce en un avance de 3.7 por ciento anual (a/a), destacando un efecto de base bastante positivo. Sin embargo, el monto en moneda local fue de 86.7 mil millones de pesos (-10.0 por ciento a/a) debido a la tendencia de apreciación del peso mexicano (15.1 por ciento a/a) vs el año previo.
De esta forma, el monto de remesas acumulado en los últimos doce meses alcanzó 63.0 mil millones de dólares (-2.6 por ciento a/a), equivalente a 1.2 billones de pesos (-8.1 por ciento).
https://img.trk.banorte.com/static/148886/assets/1/20260601_Remesas_Abril_26.pdf
Agregan que los datos sobre la economía estadounidense tuvieron un sesgo positivo en el mes. La producción industrial se expandió 0.7 por ciento m/m, con las manufacturas arriba 0.6 por ciento. En la construcción los resultados fueron un tanto mixtos, con los inicios de viviendas cayendo 2.8 por ciento, pero con los permisos al alza en 5.8 por ciento. El consumo tuvo señales favorables, con las ventas al menudeo subiendo 0.5 por ciento y el gasto personal en +0.4 por ciento.
Asimismo, la inflación se moderó a 0.6 por ciento desde 0.9 por ciento, aunque la comparación anual resultó en 2.8 por ciento desde 2.6 por ciento. Nuevamente la gasolina fue el rubro de mayor aumento en +5.4 por ciento –aunque moderándose vs. el avance de marzo (+21.2 por ciento).
Otro avance anual del monto promedio por transacción. Este último fue monto promedio de US 402.86, con una expansión de 5.5 por ciento a/a (previo: +8.3 por ciento). Las operaciones resultaron en 12.4 millones, lo que implica -1.7 por ciento a/a (previo -2.2 por ciento). Las mejorías están explicadas tanto por el efecto de base como por un mejor desempeño del mercado laboral para los migrantes mexicanos, lo que detallamos más adelante.
Retroceso secuencial pese a mejorías en el mercado laboral de EE. UU. Con cifras ajustadas por estacionalidad, los envíos se contrajeron 3.5 por ciento m/m tras avances de 1.4 por ciento en marzo, 0.7 por ciento en febrero y 2.0 por ciento en enero. Por lo tanto, los efectos de base probablemente afectaron el resultado general.
No obstante, contrasta con la mejoría del mercado laboral en EE. UU. La nómina no agrícola total aumentó 115 mil plazas y la tasa de desempleo se mantuvo en 4.3 por ciento. En el detalle, los sectores más dinámicos fueron salud, transporte, comercio al menudeo, hospedaje y entretenimiento. Sin embargo, el desempleo para hispanos y latinos se deterioró ligeramente, de 4.8 por ciento a 5.0 por ciento.
De manera más favorable, la métrica para los migrantes mexicanos bajó, ahora en 4.8 por ciento desde 5.2 por ciento. Destacan que las personas en edad de trabajar dentro de este último grupo –incluyendo ‘nativos’, ‘ciudadanos no nativos’, y ‘no ciudadanos’ (tanto documentados como indocumentados)– aumentaron en 848.4 mil, con los empleados incrementándose en 617.7 mil y los desempleados reduciéndose en 35.2 mil.
El gobierno estadounidense estableció nuevas disposiciones en el sistema financiero que pueden impactar los flujos de remesas. El 19 de mayo, la Casa Blanca publicó una orden ejecutiva dirigida al sistema financiero, denominada Restaurando la Integridad del Sistema Financiero Estadounidense (RIAFS por sus siglas en inglés).
En ella determina los tiempos en los cuales el Departamento del Tesoro y reguladores federales financieros deben publicar nuevas directrices para que las instituciones bancarias robustezcan la identificación de sus clientes para evitar operaciones de lavado de dinero, financiamiento al terrorismo y trata de personas con fines de explotación laboral.
Estas nuevas normas podrían dificultar el acceso a servicios financieros a migrantes indocumentados. En específico, podrían limitar el acceso a hipotecas, tarjetas de crédito, prestamos automotrices e incluso cuentas básicas. De acuerdo con la RIAFS, el Tesoro y los reguladores financieros tienen 60 días (que se cumplen el 19 de julio) para emitir:
(1) Un aviso formal sobre las señales de alerta en ciertas operaciones; y (2) el riesgo crediticio, incluyendo el de deportación y pérdida de ingresos para esta población. Por otra parte, se tienen 90 días (19 de agosto) para proponer cambios a la Ley del Secreto Bancario en materia de ‘debida diligencia’.
Finalmente, en 180 días (19 de noviembre) se deben considerar cambios que fortalezcan los requerimientos para la identificación del cliente, abordando los riesgos que implican usar credenciales de identificación extranjeras.
Es importante recalcar que esta orden no aborda directamente los flujos de remesas. Más aún, no se incluye la recomendación de que se solicite el estatus migratorio del cliente, eliminándola de la versión preliminar. No obstante, la población migrante indocumentada recurre al Número de Identificación Individual del Contribuyente (ITIN, por sus siglas en inglés) para ingresar al sistema financiero. Esto es de suma relevancia ya que se enfatiza que uno de los cambios en la RIAFS es alertar sobre el uso del ITIN como sustituto del Número de Seguridad Social. En este contexto, la resolución de cada una de las solicitudes de esta orden será relevante.
Por todo lo anterior, los analistas se mantendrán atentos al cumplimiento de los plazos establecidos, pudiendo adelantar que sí existe la posibilidad que un impacto en los canales tradiciones de envío de remesas. En específico, se podría ver una migración hacia canales de envío alternativos (e.g. digitales, criptomonedas) y no forzosamente una disminución en el ingreso de los hogares receptores. Sin embargo, podría implicar un probable subregistro (problema de contabilidad) de dichos flujos en las métricas que se publican en este reporte.
![]()

