FINANZAS
Se mantendría estabilidad de la paridad a inicios de 2026
Equipo de análisis de Skandia, señala que, en los primeros meses de 2026, la expectativa de analistas es que el tipo de cambio permanezca relativamente estable en un rango que podría oscilar entre 18 y 20 pesos por dólar, con una ligera tendencia a la depreciación gradual conforme avance el año, siempre y cuando los factores externos y de política monetaria se mantengan en línea con las proyecciones actuales.
Agregan que esta perspectiva se basa en encuestas de consenso de mercado que anticipan un equilibrio entre la fortaleza relativa del peso, las decisiones de tasas de Banco de México (Banxico) y las condiciones macroeconómicas globales, incluyendo las medidas que tome la Reserva Federal (Fed) y los flujos de capital hacia mercados emergentes.
Opinan que el hecho de que el peso mexicano haya roto la barrera de los 17 pesos por dólar a inicios de 2026 es un reflejo de la interacción entre una economía local que ha mostrado solidez en aspectos clave y un dólar estadounidense que ha perdido momentum frente a otras principales monedas.
Este contexto plantea oportunidades y desafíos para distintos sectores de la economía mexicana y para los inversionistas, que deberán vigilar las decisiones de política monetaria, el apetito global por activos de riesgo y las condiciones políticas y comerciales entre México y sus principales socios.
La evolución del tipo de cambio en los próximos meses será un indicador relevante de cómo se ajusta la economía nacional a las tensiones y sinergias del entorno financiero internacional.
Este comportamiento del tipo de cambio tiene implicaciones claras para las inversiones en México. Un peso más fuerte tiende a reducir los costos de importación, beneficiando a empresas que compran insumos en dólares y a consumidores al moderar presiones inflacionarias.
Asimismo, puede afectar negativamente a exportadores, ya que sus productos denominados en dólares se vuelven más caros en términos de pesos, lo que puede presionar márgenes de ganancia si no se compensan con productividad o mayor volumen de ventas.
Para los flujos de inversión extranjera directa y de portafolio, un peso fuerte en un entorno de estabilidad macroeconómica suele atraer capitales, aunque puede generar volatilidad si las expectativas de tasas de interés cambian abruptamente.
Detallan que al iniciar el año 2026, el tipo de cambio del peso mexicano frente al dólar estadounidense se ubica alrededor de 17.94 – 18.02 pesos por dólar, de acuerdo con los promedios observados el 1º de enero de 2026 y los datos interbancarios publicados por fuentes financieras.
El tipo de cambio FIX publicado por el Banco de México para ese día quedó en 17.9528 pesos por dólar para efectos de obligaciones, lo que evidencia que el peso continúa manteniéndose cerca de la barrera psicológica de los 17 pesos por dólar que captó la atención del mercado en los últimos meses del ejercicio previo.
Este nivel representa uno de los mejores desempeños del peso frente al dólar en mucho tiempo. A lo largo de 2025, la moneda mexicana ha mostrado un fortalecimiento significativo, con variaciones que la llevaron a cotizar en niveles inferiores a 18 pesos, algo que no se veía con consistencia desde mediados de 2024.
La recuperación y apreciación del peso frente al dólar ha ocurrido tras periodos de volatilidad que incluyeron cotizaciones más altas durante 2025, pero que finalmente cedieron terreno en favor de la moneda mexicana.
El fortalecimiento del peso se explica por una combinación de factores macroeconómicos tanto internos como externos:
Entre los factores locales destaca la política monetaria restrictiva del Banco de México, que ha mantenido tasas de interés reales relativamente altas en comparación con otras economías emergentes.
Esto ha atraído flujos de capital hacia activos denominados en pesos, generando una mayor demanda de la moneda local frente al dólar. Además, la percepción de estabilidad económica relativa, con inflación moderándose hacia metas y una postura fiscal prudente, ha incrementado la confianza de inversionistas sobre el desempeño de la economía mexicana.
Otra pieza clave ha sido la disminución de la fortaleza del dólar estadounidense en el mercado global. A lo largo de 2025 y hacia el cierre del año, el dólar ha mostrado debilidad frente a varias divisas, lo que ha presionado a la baja su cotización contra monedas emergentes.
Esta tendencia se ha visto impulsada por expectativas de que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos reduzca o mantenga tasas de interés más laxas en 2026, reduciendo así el diferencial de rendimiento entre activos denominados en dólares y aquellos en otras monedas, incluido el peso mexicano.
El debilitamiento del dólar no ha sido exclusivo frente al peso. Otras monedas emergentes y también algunas monedas de economías desarrolladas han ganado terreno en los mercados cambiarios.
Entre estas se encuentran el dólar canadiense (CAD), el euro (EUR) y monedas asiáticas como el yen japonés (JPY) y el won surcoreano (KRW), que han mostrado apreciaciones puntuales frente al billete verde en determinados tramos de 2025. Estos movimientos reflejan un contexto global donde el apetito por riesgo se ha reactivado en ciertos periodos y los rendimientos reales de las economías desarrolladas han cambiado de forma dinámica.
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