FINANZAS
Paridad peso dólar entra a etapa de estabilización
El peso mexicano ha sido una de las monedas con mejor desempeño frente al dólar estadounidense durante los últimos años; después de haber enfrentado episodios de depreciación superiores a los 20 pesos por dólar en 2024, la moneda nacional recuperó gran parte de su valor gracias a la confianza de los inversionistas, la estabilidad macroeconómica y el atractivo de las tasas de interés en México, señala Jaime Álvarez, vicepresidente de Inversiones y el equipo de análisis de Skandia
El ejecutivo considera que, de cara a los próximos meses, es razonable esperar que el tipo de cambio peso-dólar mantenga episodios de volatilidad, aunque sin una tendencia clara de depreciación sostenida del peso. En consecuencia, el peso continúa siendo fuerte, aunque ahora muestra una etapa de estabilización más que de apreciación constante.
Opina que se espera un rebote moderado del dólar, más que una nueva caída sostenida hacia los 17 pesos por unidad. No obstante, también resulta poco probable un regreso a niveles superiores a 20 pesos por dólar; mientras México conserve estabilidad macroeconómica, continúe atrayendo inversión y mantenga fundamentos económicos sólidos.
También indica que la fortaleza que ha mostrado la moneda mexicana en los últimos meses ha estado respaldada por varios factores; sin embargo, persisten riesgos asociados al entorno económico global, la política monetaria de Estados Unidos y posibles eventos geopolíticos que podrían generar movimientos temporales hacia un dólar más fuerte.
En este contexto, mantener una exposición al dólar moderada continúa siendo una estrategia válida de diversificación, ya que históricamente la divisa estadounidense ha tendido a desempeñarse mejor durante periodos de incertidumbre o de sorpresas económicas negativas, ayudando a compensar parte del impacto que estos episodios pueden tener sobre otros activos del portafolio.
La permanencia de tasas de interés elevadas en Estados Unidos fortalece al dólar, mientras que la incertidumbre relacionada con la revisión del Tratado México Canadá Estados Unidos (T-MEC), las políticas comerciales estadounidenses y el comportamiento de la economía mundial generan episodios de mayor volatilidad.
La fortaleza del peso se explica por diversos factores económicos que coincidieron durante los últimos años:
- Diferencial entre las tasas de interés de México y Estados Unidos. El Banco de México mantuvo tasas relativamente altas para controlar la inflación, lo que incentivó la llegada de capital extranjero hacia instrumentos financieros mexicanos. Al aumentar la demanda de pesos por parte de inversionistas internacionales, el tipo de cambio comenzó a fortalecerse.
- Crecimiento del Nearshoring. Muchas empresas decidieron trasladar parte de su producción a México para abastecer con mayor facilidad al mercado estadounidense, impulsando la inversión extranjera directa y las exportaciones manufactureras.
- Flujo histórico de remesas enviadas por mexicanos desde el extranjero, el incremento de las exportaciones automotrices y manufactureras, una inflación bajo control y una política fiscal relativamente prudente, elementos que fortalecieron la confianza de los mercados y permitieron que el peso alcanzara niveles cercanos a los 17 pesos por dólar, una cotización que hace pocos años parecía difícil de alcanzar.
Las variaciones del tipo de cambio tienen efectos importantes sobre la economía de las familias mexicanas. Cuando el peso se fortalece, disminuye el costo de numerosos productos importados como teléfonos celulares, computadoras, electrodomésticos, automóviles, refacciones y maquinaria. Asimismo, algunas materias primas y alimentos provenientes del extranjero pueden abaratarse, reduciendo la presión sobre la inflación.
Pero eso no es todo, la apreciación del peso también tiene efectos contradictorios.
- Las empresas exportadoras reciben menos pesos por cada dólar que obtienen de sus ventas internacionales, reduciendo sus ingresos cuando convierten sus ganancias a moneda nacional.
- Lo mismo ocurre con millones de familias que dependen de las remesas enviadas desde Estados Unidos, pues al cambiar los dólares reciben una menor cantidad de pesos.
Además, señala que el peso mexicano continúa siendo una de las monedas emergentes con mejor desempeño frente al dólar. No obstante, los factores que impulsaron el peso parecen haber alcanzado una etapa de madurez y ahora enfrentan nuevos desafíos derivados del entorno internacional.
Sin embargo, durante los primeros días de julio de 2026 comenzaron a observarse movimientos que despertaron dudas sobre si la etapa de apreciación del peso está llegando a su fin o si solamente se trata de un ajuste temporal provocado por factores externos.
Al cierre del 8 de julio de 2026, el tipo de cambio interbancario concluyó alrededor de 17.55 pesos por dólar, registrando una ligera depreciación respecto a la sesión anterior. Aunque el dólar recuperó algo de terreno tras la publicación de las minutas de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), el peso continúa ubicándose en niveles históricamente fuertes en comparación con los registrados durante 2024 y principios de 2025.
Esto confirma que, pese a la volatilidad reciente, el peso mantiene una posición sólida dentro de los mercados financieros internacionales.
A pesar de ello, la tendencia de apreciación ya no es tan marcada como durante los últimos dos años. Diversos analistas coinciden en que el peso sigue siendo una moneda fuerte, pero el margen para seguir ganando terreno frente al dólar es cada vez menor.
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