Bancos
Resiliencia en un entorno de desafíos geopolíticos
El entorno internacional es particularmente relevante para México, porque los factores globales podrían seguir apoyando la demanda externa, entre ellos el desempeño de las exportaciones y la Inversión Extranjera Directa (IED), además de que catalizadores con efectos de una sola vez, como el Campeonato Mundial del Fútbol, los cambios impositivos dentro del Paquete Económico y de manera central, la revisión del Tratado Comercial México Estados Unidos, Canadá (T-MEC), señala la Dirección General Adjunta de Análisis Económico y Financiero de Grupo Financiero Banorte, encabezada por Alejandro Padilla Santana
Bajo el entorno anterior, los analistas anticipan en 2026, un crecimiento del PIB de 1.8 por ciento para la economía mexicana, una tasa de referencia de Banxico cerrando el año en 6.50 por ciento e inflación general de 4.4 por ciento, además a su cierre, el índice accionario (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), avanzaría a 73,500pts y el tipo de cambio continuaría mostrando un desempeño resiliente, para ubicarse en 18.10 pesos por dólar. https://banorte-v2.cd.invdcloud-is.us/~/media/Files/B/Banorte-V2/analisis/Home/Perspectiva/02026/20260123_Trimestral1T26.pdf
En su visión del primer trimestre 2026 (IT26), “Resiliencia en un entorno de desafíos geopolíticos”, indican que el mundo enfrentará un entorno geopolítico y económico particularmente complejo en 2026, ya que se trata de un año marcado por las elecciones intermedias en Estados Unidos, así como por procesos electorales relevantes en otras regiones, incluida América Latina, en un contexto de elevada fragmentación política y social.
Este escenario puede intensificar el giro en la dirección de las políticas públicas estadounidenses bajo la presidencia de Donald Trump en su segundo año de gobierno, aunque si bien la economía global podría mostrar resiliencia relativa, los riesgos de estanflación, la fragmentación del comercio internacional y una creciente polarización geopolítica seguirán representando vientos en contra para el crecimiento.
El escenario planteado encuentra a gobiernos y bancos centrales enfrentando desafíos significativos. En muchas economías avanzadas y emergentes, las finanzas públicas requerirán un replanteamiento que implique esfuerzos de consolidación fiscal en un entorno políticamente sensible, como ya se observa en países como Francia, Reino Unido y Japón.
Al mismo tiempo, la política monetaria global transita por la fase final del ciclo de relajamiento de tasas de interés en la mayoría de los países. En este contexto destacan los cambios coyunturales y estructurales que enfrenta el Banco de la Reserva Federal, caracterizada por abundante liquidez y primas de riesgo contenidas, lo que obliga a reconsiderar la naturaleza y el horizonte de los riesgos de más largo plazo.
De manera paralela, los tomadores de decisiones siguen evaluando los efectos del choque disruptivo asociado a la inteligencia artificial y otras innovaciones tecnológicas. El debate abarca múltiples frentes, desde las valuaciones de las grandes empresas que cotizan en los mercados bursátiles –y la discusión sobre la existencia o no de una burbuja–, hasta las implicaciones más profundas sobre productividad, desigualdad y cambios estructurales en el mercado laboral.
Ante ello, los especialistas comentan que estos desarrollos plantean tanto riesgos como oportunidades relevantes que podrían redefinir la dinámica de crecimiento global en los próximos años.
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