Bancos
Informalidad y baja productividad, los grandes retos de México
Durante la Convención Bancaria, especialistas coincidieron en que la baja productividad se mantiene como uno de los principales obstáculos estructurales para el crecimiento económico de México, a pesar de los avances en inversión, empleo y exportaciones.
En el panel “Mayor productividad para incrementar la inversión y el desarrollo en México”, moderado por Regina García Cuéllar, se expuso que el país enfrenta un rezago persistente: aunque es una de las economías con más horas trabajadas, el valor generado por hora es considerablemente menor al promedio internacional.
Actualmente, México produce alrededor de 21 dólares por hora trabajada, frente a un promedio cercano a 71 dólares en países de la OCDE, lo que refleja un problema estructural que se ha mantenido durante al menos dos décadas.
Informalidad y baja productividad, el principal desafío
El académico Santiago Levy señaló que el estancamiento económico del país no se explica por falta de inversión o de fuerza laboral, sino por el deterioro en la productividad.
Explicó que, en los últimos 25 años, México ha invertido incluso más que economías como Estados Unidos en proporción al PIB y ha registrado un mayor crecimiento de su fuerza laboral; sin embargo, la productividad ha caído, lo que ha limitado el crecimiento del ingreso per cápita.
Uno de los factores centrales es la alta informalidad, ya que más del 90% de las empresas son informales y más de la mitad de la población trabaja en este sector. Esta segmentación, afirmó, genera una asignación ineficiente de recursos y frena el desarrollo económico.
Además, destacó que el crecimiento empresarial ha sido desbalanceado: mientras aumentan las empresas altamente productivas, también crece el número de negocios con baja productividad, lo que reduce el promedio nacional.
PyMEs: alta mortalidad y baja integración productiva
Por su parte, Altagracia Gómez Sierra subrayó que uno de los principales retos es la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), ya que cerca del 78% no supera los dos años de operación.
Indicó que el fortalecimiento de estas empresas requiere acciones en tres frentes: simplificación regulatoria, acceso a financiamiento y vinculación con cadenas productivas.
También destacó la necesidad de impulsar la capacitación laboral y la adopción tecnológica como elementos clave para elevar la productividad, así como promover una mayor colaboración entre gobierno, iniciativa privada y academia.
Financiamiento e inclusión, claves para el desarrollo
Desde el sector financiero, Hugo Nájera Alba señaló que uno de los principales retos es la falta de información financiera derivada de la informalidad, lo que limita el acceso al crédito.
Explicó que, a diferencia de otras regiones como Europa o Asia, donde la bancarización es generalizada, en México el uso del efectivo sigue predominando, lo que dificulta la generación de historial financiero y la evaluación de riesgos.
En este contexto, destacó la importancia de impulsar la digitalización de pagos y reducir el uso de efectivo como mecanismos para fomentar la formalización y facilitar el financiamiento.
Banca de desarrollo busca ampliar acceso al crédito
En tanto, Roberto Lazzeri señaló que el acceso al crédito es un factor determinante para la supervivencia y crecimiento de las empresas.
Explicó que la banca de desarrollo ha impulsado instrumentos como garantías, factoraje y financiamiento a micronegocios para reducir barreras de entrada y ampliar el acceso al financiamiento, incluso para unidades productivas no formalizadas.
Asimismo, destacó la necesidad de cambiar el enfoque tradicional, sustituyendo requisitos rígidos por esquemas más flexibles que permitan incorporar a más empresas al sistema financiero.
Llamado a transformar la estructura económica
Los participantes coincidieron en que, si bien la digitalización, la inclusión financiera y el acceso al crédito son elementos clave, el problema de fondo requiere cambios estructurales en el marco institucional, fiscal y laboral.
Finalmente, se hizo un llamado a impulsar una estrategia integral que permita elevar la productividad, reducir la informalidad y fortalecer el crecimiento económico de largo plazo.
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