FINANZAS
Acceso preferencial al mercado estadounidense ya no dependerá solo del origen del producto también del origen del capital y propiedad de activos
Alejo Czerwonko, Chief Investment Officer para Mercados Emergentes de UBS, junto con Gabriela Soni, Head de Estrategia de Inversión en México, y Laura Assis, analista de UBS, señalan en un análisis que el acceso preferencial al mercado estadounidense ya no dependerá solo del origen del producto, sino del origen del capital y la propiedad de los activos.
Asimismo, enfatizan que la competitividad futura de México dependerá tanto de la negociación comercial como de solucionar retos internos de gobernanza, seguridad pública y estado de derecho.
Más allá de las reglas tradicionales de origen
La revisión del T-MEC también podría cambiar fundamentalmente cómo se determina el acceso preferencial al mercado, porque históricamente, los acuerdos comerciales se han centrado en el origen de los productos, es decir, dónde se fabrican los bienes y si cumplen con los requisitos regionales de contenido de valor, mientras que la propiedad de las instalaciones de producción ha desempeñado un papel limitado.
Los especialistas de UBS, creen que los futuros tratados podrían poner mayor énfasis en el origen del capital y la propiedad de activos productivos, desplazando el enfoque del lugar donde se fabrica un producto a quién es el propietario de la fábrica.
Aunque siguen siendo especulativos en el contexto del T-MEC, los recientes acuerdos comerciales de EE. UU. con Reino Unido e Indonesia ya vinculan el trato preferencial con las condiciones de propiedad y el capital de terceros países.
Este enfoque podría adoptarse eventualmente en Norteamérica, especialmente en sectores estratégicos como la automoción, las baterías, los semiconductores y los minerales críticos, marcando un cambio significativo en la filosofía de la política comercial.
Renegociación T-MEC
Opinan que los titulares sobre la revisión del Tratado México Canadá Estados Unidos (T-MEC) probablemente generarán volatilidad periódica en el mercado, pero los inversores deberían distinguir entre tácticas de negociación y cambios estructurales. A pesar de un proceso largo y políticamente cargado, la trayectoria más amplia de la integración manufacturera norteamericana sigue intacta, en nuestra opinión.
Desde su punto de vista, el T-MEC sigue siendo la principal ventaja competitiva de México, porque el acuerdo sigue proporcionando acceso preferencial al mercado estadounidense y es el único marco comercial cuyos bienes conformes están exentos de amplios aranceles estadounidenses bajo IEEPA y la Sección 122
Acotan que la política comercial es solo una parte de la ecuación, a medida que la integración norteamericana prioriza cada vez más la seguridad económica, resolver los aranceles de la Sección 232 y fortalecer la competitividad interna de México, incluyendo infraestructuras, seguridad pública y estado de derecho, serán igual de cruciales para sostener la inversión manufacturera
Estiman que el peso mexicano se mantenga resiliente, respaldado por un atractivo carry ajustado al riesgo y ven una variedad de oportunidades en los mercados de renta fija del país, mientras que las acciones mexicanas deberían tender al alza, aunque las negociaciones del T-MEC podrían generar volatilidad
Señalan que la decisión de Estados Unidos de no extender la T-MEC durante dieciséis años más suscitó preocupación entre los inversores; sin embargo, consideran este anuncio no como una amenaza para la integración norteamericana, sino como el inicio de una probable prolongada renegociación de los términos que rigen el acceso preferencial al mayor mercado integrado de manufactura del mundo.
Para México, el contexto actual es más favorable que a principios de 2025, cuando las iniciativas arancelarias de la administración Trump se dirigieron a las importaciones mexicanas bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), citando preocupaciones sobre la seguridad fronteriza y el fentanilo. En ese momento, la incertidumbre sobre si los bienes compatibles con la T-MEC estarían exentos de estos aranceles aumentó el riesgo de una suspensión de facto. Finalmente, Washington accedió a excluir los bienes que cumplen con la T-MEC, preservando la relevancia económica del acuerdo.
Esta ventaja relativa para México ha persistido, incluso cuando las tensiones comerciales entre Estados Unidos y Canadá han aumentado; aunque Washington ha incrementado la presión sobre Canadá, los funcionarios estadounidenses han calificado las negociaciones con México de «bastante pragmáticas», lo que indica un diálogo más constructivo y colaborativo.
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