EMPRESA
S&P mantiene calificación pero cambia perspectiva a negativa por consolidación fiscal y bajo crecimiento económico
S&P Global Ratings (S&P) revisó de estable a negativa la perspectiva de las calificaciones soberanas de largo plazo de México. Al mismo tiempo, confirma las calificaciones soberanas de largo plazo en moneda extranjera de ‘BBB’ y en moneda local de ‘BBB+’ del país.
En un comunicado señal que también confirman las calificaciones soberanas de corto plazo de ‘A-2’. Mantenemos sin cambio nuestra evaluación de riesgo de transferencia y convertibilidad (T&C) de ‘A’.
Acota que la perspectiva negativa refleja el riesgo de una consolidación fiscal muy lenta, debido en gran medida al bajo crecimiento económico, lo que deriva en un aumento más rápido de lo esperado de los niveles de deuda pública y una mayor carga de intereses. https://www.spglobal.com/ratings/es/regulatory/article/-/view/type/PDF/id/3560956
Además, señala que el continuo apoyo fiscal sustancial a Petróleos Mexicanos (Pemex) y a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) continuaría empeorando la rigidez fiscal de México. Un deterioro inesperado de los estrechos vínculos comerciales y económicos entre México y Estados Unidos también podría debilitar la sólida posición externa del país.
Escenario negativo
La calificadora señala que, en los próximos 24 meses, podrían bajar la calificación soberana de México si no reduce sus déficits fiscales de manera oportuna, de forma que se estabilice y contenga la deuda pública, la carga de intereses y pasivos contingentes. También podríamos bajar la calificación si se presentan reveses inesperados en el comercio u otros vínculos económicos con Estados Unidos que afecten la estabilidad económica y debiliten la sólida posición externa de México.
Escenario positivo
Podrían revisar la perspectiva a estable en los próximos 24 meses si la implementación efectiva de las políticas se traduce en una consolidación fiscal significativa, lo que ayudaría a estabilizar los niveles de deuda y la carga de intereses del gobierno. Un repunte en los niveles de inversión del sector privado que impulse el crecimiento económico podría fortalecer la resiliencia económica del país y ayudar a estabilizar las finanzas públicas.
Fundamento de calificación
Las calificaciones de S&P sobre México reflejan su marco institucional que ha fomentado la estabilidad política y transiciones adecuadas de gobierno durante más de dos décadas, así como políticas fiscales y monetarias cautelosas apoyadas por un régimen de tipo de cambio flotante.
Muchos años de políticas monetarias prudentes y mercados de capitales internos en crecimiento han fortalecido la flexibilidad monetaria del país. Estos factores han mantenido la confianza de los inversionistas y el acceso del soberano a los mercados globales de capitales.
La credibilidad del banco central independiente y su capacidad para aplicar una política monetaria de metas de inflación juegan un papel destacado en su análisis, al igual que la sólida posición externa de México.
Acotan que el crecimiento económico per cápita relativamente bajo de México es un factor clave que limita su calificación crediticia. El débil crecimiento económico, la creciente rigidez en el gasto y la débil situación financiera de las mayores empresas del sector público mexicano reducen la flexibilidad fiscal y aumentan los niveles de deuda.
Menor flexibilidad financiera contrasta con la posición externa aún sólida
El déficit del gobierno general en 2025 fue de 4.9 por ciento del PIB, en comparación con 5.2 por ciento en 2024 y el promedio de 2.7 por ciento entre 2019 y 2023. Los ingresos del gobierno general han aumentado gradualmente desde 2022.
Por lo tanto, los déficits fiscales moderadamente elevados derivan del aumento del gasto (incluyendo el gasto social) y de la carga de intereses, así como a la materialización de pasivos contingentes de las empresas del sector público mexicano, especialmente Pemex.
A pesar de las presiones fiscales adicionales para finalizar los programas emblemáticos de infraestructura de la administración anterior, la inversión del gobierno en activos físicos fue de solo 1.9 por ciento del PIB en 2024 y de 1.4 por ciento en 2025, en comparación con un promedio de 1.7 por ciento en los 10 años anteriores.
En el contexto de una economía débil y los esfuerzos del gobierno por estabilizar los precios de los combustibles mediante la exención de impuestos, prevén que el déficit del gobierno general de México se ubique en 4.8 por ciento del PIB en 2026.
A medida que la economía se recupera y la crisis energética se normaliza, estiman que las restricciones presupuestarias de México generen una consolidación fiscal muy gradual, con un déficit fiscal promedio de 4.2 por ciento del PIB para el período proyectado.
Su estimación parte del supuesto de que todas las amortizaciones de la deuda de Pemex se financiarán con transferencias del gobierno central; sin embargo, los deficientes resultados operativos de Pemex podrían llevar al gobierno a dar más fondos para cubrir futuras pérdidas financieras, lo que ampliaría el déficit fiscal.
Además, seguirán monitoreando el impacto potencial de los ambiciosos planes de infraestructura del gobierno en los déficits y la trayectoria de la deuda de México.
El soberano no garantiza formalmente la deuda de Pemex ni de la CFE; sin embargo, continúan considerando que la probabilidad de que el soberano brinde respaldo extraordinario a ambas entidades es casi cierta, como ocurrió recientemente.
De tal manera, califican a Pemex y a la CFE en el mismo nivel que el soberano, a pesar de sus perfiles crediticios individuales más débiles. En años recientes, se han materializado pasivos contingentes, pero siguen considerando que los pasivos contingentes asociados de ambas entidades son limitados.
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