CONSTRUCCIÓN
Nearshoring impulsa proyectos inmobiliarios en periferias
El crecimiento de los parques industriales en México, impulsado por el fenómeno del nearshoring, está generando un impacto que va más allá de la construcción de infraestructura logística. En distintas regiones del país, estos desarrollos comienzan a detonar transformaciones territoriales que impulsan proyectos inmobiliarios en zonas periféricas, con un creciente potencial de inversión.
De acuerdo con la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), el espacio destinado a inmuebles industriales podría incrementarse entre 50% y 70% hacia el cierre del actual sexenio, como resultado de la relocalización de procesos productivos en el país. Este crecimiento tendría efectos que trascienden el sector industrial.
En paralelo, el gobierno federal anunció el inicio de la construcción de nuevos parques industriales durante el primer trimestre de 2026 en entidades como Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Chihuahua, Baja California, Jalisco, Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes, Guanajuato, Estado de México y Ciudad de México. Estos proyectos forman parte de un conjunto de 15 polos de desarrollo económico orientados a fortalecer la industria y atraer inversión.
La consolidación de estos espacios ha comenzado a generar nuevos polos de actividad económica que concentran empleo, servicios e inversión, lo que a su vez incrementa la demanda de vivienda, educación, salud, comercio, oficinas y hotelería. Este proceso refleja que la instalación industrial no ocurre de forma aislada, sino que impulsa la necesidad de infraestructura social y urbana.
En este contexto, los parques industriales operan como nodos que redefinen la dinámica territorial y detonan desarrollos inmobiliarios en su entorno inmediato. De acuerdo con especialistas del sector, el crecimiento del nearshoring está impulsando una demanda sostenida de infraestructura complementaria que requiere una visión integral de planeación regional.
Esta expansión incluye proyectos de vivienda para distintos perfiles laborales, hoteles enfocados al turismo de negocios, centros educativos, hospitales, oficinas y redes de comercio y servicios. En conjunto, estos elementos permiten articular ecosistemas productivos donde la industria, la infraestructura y los servicios se integran.
Desde esta perspectiva, el valor de los desarrollos no se limita al uso industrial del suelo, sino a su capacidad de generar entornos funcionales y sostenibles que favorezcan la actividad económica y la calidad de vida.
Especialistas del sector señalan que, cuando estos proyectos se desarrollan bajo esquemas de planeación regional, se fortalecen factores como la certidumbre, la valorización de activos y la viabilidad de largo plazo. Esto convierte a las zonas periféricas en espacios estratégicos para el desarrollo inmobiliario.
Asimismo, se identifica una oportunidad relevante para inversionistas y desarrolladores en proyectos que anticipan la demanda de servicios e infraestructura, en lugar de responder a ella de forma reactiva. Este tipo de desarrollos tiende a mostrar mayor resiliencia, mejor desempeño financiero y un mayor potencial de valorización.
En este escenario, el principal reto consiste en entender los parques industriales como motores de desarrollo regional y no como proyectos aislados. La inversión temprana, acompañada de una visión integral del territorio, puede contribuir a reducir riesgos y fortalecer el posicionamiento de los activos en el largo plazo.
Finalmente, el avance del nearshoring abre la puerta a una planeación más compleja que integra criterios de sustentabilidad, eficiencia operativa y coordinación con autoridades. Esta transformación está dando paso a una nueva generación de ecosistemas productivos que redefinen el desarrollo económico en México.
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