CONSTRUCCIÓN
CICM llama a fortalecer cultura de prevención
El Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) subrayó que fortalecer la cultura de la prevención es una responsabilidad compartida entre especialistas, autoridades y sociedad, ya que anticipar riesgos permite evitar pérdidas humanas, económicas y sociales.
Durante la conferencia “Del concreto a la comunidad: el rol social del ingeniero en la protección civil”, realizada en las instalaciones del organismo, el consultor en prevención y protección civil, Gerardo Quirarte Pérez, explicó que los desastres son eventos —naturales o provocados por el ser humano— que interrumpen gravemente el funcionamiento de una comunidad y generan pérdidas que superan su capacidad de respuesta.
El especialista destacó que la gestión integral del riesgo implica identificar, reducir y mitigar amenazas, así como aprender a convivir con ellas mediante información, planeación y participación social. Citando estudios internacionales, señaló que por cada dólar invertido en prevención pueden ahorrarse entre 10 y 14 dólares en reconstrucción.
Por su parte, Mauricio Jessurun Solomou, presidente del XL Consejo Directivo del colegio, señaló que los desastres no son únicamente consecuencia del fenómeno natural, sino de la vulnerabilidad y la falta de planeación. Subrayó que la protección civil ha evolucionado hacia un enfoque integral que contempla el antes, el durante y el después de una contingencia.
Indicó que, más allá del impacto económico, la prevención salva vidas, protege comunidades y preserva la confianza social, sintetizando el principio de que la reconstrucción repara, pero la prevención evita el daño.
Previo al diálogo, el organismo también informó que el ingeniero Jesús Campos López fue electo presidente del XLI Consejo Directivo del colegio para el periodo 2026-2028, tras resultar ganadora la planilla “Ingeniería cerca de ti” en el proceso electoral realizado el 19 de febrero. La toma de protesta está prevista para la Asamblea General Ordinaria del próximo 19 de marzo.
Durante la exposición, Quirarte Pérez explicó que una contingencia contempla tres fases: prevención, atención durante la emergencia y recuperación posterior. Consideró que en México existe capacidad de respuesta en la atención y recuperación, pero aún se requiere fortalecer la etapa preventiva.
Asimismo, identificó cinco tipos de fenómenos perturbadores: los hidrometeorológicos y geológicos como naturales; y los químico-tecnológicos, sanitario-ecológicos y socioorganizativos como de origen antropogénico.
Como parte de sus recomendaciones, el especialista planteó la necesidad de transitar de una cultura reactiva a una preventiva, mantenerse informados mediante fuentes confiables, fomentar la autoprotección, observar condiciones de seguridad en eventos masivos y promover entornos más seguros.
En comentarios posteriores, especialistas del Comité de Resiliencia y del Comité de Infraestructura del colegio coincidieron en que la identificación anticipada de riesgos, la planeación técnica y la coordinación institucional son elementos esenciales para evitar que los peligros se conviertan en desastres.
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