FINANZAS
Informe económico: así cerró México 2025 y qué se espera para 2026
La economía mexicana registró una desaceleración sostenida durante 2025, en un contexto marcado por menor dinamismo del consumo, retroceso en la inversión y un entorno internacional incierto, de acuerdo con el informe económico presentado por Solunion México.
Al tercer trimestre de 2025, el Producto Interno Bruto (PIB) acumuló diez trimestres consecutivos de desaceleración. En su último registro disponible, el crecimiento interanual real fue de apenas 0.1%, cifra considerablemente menor al promedio de 2.9% observado en los periodos comparables de 2022, 2023 y 2024.
Consumo e inversión pierden fuerza
El consumo privado, que representa alrededor del 60% de la economía nacional, mostró señales de debilitamiento, mientras que la inversión total reportó una caída anual de 8.4% a septiembre de 2025, frente al descenso de 1% registrado en el mismo mes de 2024.
Más de la mitad de esta contracción se atribuye al comportamiento general de la economía. Por sectores, la inversión destinada a la construcción disminuyó 10.2% anual, mientras que la orientada a maquinaria y equipo retrocedió 6.1%, situación asociada en parte a la conclusión de diversos proyectos gubernamentales.
Sector externo presenta señales mixtas
En contraste, las exportaciones registraron un crecimiento nominal de 6.1% anual a septiembre de 2025, superior al aumento de 2.8% observado un año antes, pese al entorno internacional caracterizado por mayores medidas proteccionistas.
Por su parte, las importaciones redujeron su crecimiento anual de 4.1% a 2.4%, lo que refleja una menor actividad económica interna, incluso en un escenario de apreciación sostenida del peso mexicano.
Las remesas también mostraron una disminución en los primeros nueve meses del año, al ubicarse por debajo de los 46 mil millones de dólares acumulados, lo que, combinado con la fortaleza del tipo de cambio, contribuyó a moderar el consumo interno.
Industria y sectores productivos
Las actividades industriales, que representan más del 30% de la economía, mantuvieron una tendencia negativa, aunque con señales de estabilización. En octubre de 2025 la caída anual fue de 0.7%, menor al descenso de 3.5% registrado en el mismo mes del año previo.
Dentro del sector, las manufacturas ampliaron su contracción anual de 0.8% a 1.4%. En contraste, la construcción pasó de una caída anual de 8.7% a un crecimiento de 1.5% en el mismo periodo.
El sector agropecuario registró un crecimiento anual de 11.8%, recuperándose de la contracción de 3.9% observada un año antes. No obstante, indicadores adelantados como empleo y uso de capacidad instalada no anticipan una mejora sostenida en el corto plazo.
Perspectivas económicas para 2026
El presupuesto federal aprobado para 2026 contempla un incremento real de 6% en el gasto público, lo que mantendría el déficit fiscal en 3.6% del PIB, sin cambios respecto a 2025.
Del gasto total previsto, 984 mil millones de pesos se destinarían a programas sociales y 537 mil millones a proyectos de inversión, principalmente en infraestructura ferroviaria.
Asimismo, se estima que la realización de la Copa Mundial de la FIFA 2026 podría generar una derrama económica cercana a 3 mil millones de dólares, equivalente a aproximadamente 0.2% del PIB.
Sin embargo, el informe no identifica un catalizador estructural sólido para acelerar la actividad económica, mientras persisten riesgos externos como la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá y la posible disminución de remesas.
Expectativas del sector privado
Según la Encuesta a Especialistas del Sector Privado publicada el 15 de diciembre de 2025, la mediana de previsiones para 2026 apunta a:
- Inflación general: 3.88%
- Crecimiento económico: 1.15%
- Tasa de fondeo: 6.50%
- Tipo de cambio peso–dólar: 19.23
El análisis señala que la evolución de la inversión seguirá dependiendo del nivel de incertidumbre nacional e internacional, así como de la ejecución efectiva del presupuesto público, que podría impactar sectores como construcción, metalmecánica y transporte.
Un entorno de inflación controlada y estabilidad cambiaria podría favorecer mejores condiciones de financiamiento y menor presión financiera para las empresas.
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