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CONSTRUCCIÓN

CICM llama a conciliar carreteras y conservación ambiental

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CICM llama a conciliar carreteras y conservación ambiental

El desarrollo de infraestructura carretera es indispensable para el crecimiento económico, la movilidad y la conectividad del país; sin embargo, este avance no puede darse a costa de la biodiversidad. Bajo esta premisa, el Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM) llamó a replantear la forma en que se conciben los proyectos de infraestructura, incorporando desde su origen criterios de conservación ambiental y ecología de carreteras.

Durante la conferencia “Movilidad y conectividad ambientalmente sostenible”, realizada en las instalaciones del CICM, Carlos Manterola, presidente de Grupo Anima Efferus, A.C., subrayó la necesidad de impulsar una construcción inteligente que integre planeación, ingeniería civil y conservación ambiental, evitando que las obras de movilidad se contrapongan a los corredores biológicos y a los proyectos de preservación de la biodiversidad.

Infraestructura que interactúa con sistemas naturales vulnerables

Al introducir la conferencia, Luis Francisco Robledo Cabello, coordinador del Comité de Infraestructura del CICM, destacó que los grandes proyectos de transporte han evidenciado impactos significativos sobre la fauna y el equilibrio ecológico. La fragmentación de hábitats, la alteración de corredores biológicos y la presión sobre áreas naturales protegidas obligan, dijo, a replantear de manera profunda la forma en que se diseña la infraestructura.

“El reto actual es reconocer que cada obra de infraestructura interactúa con sistemas naturales altamente vulnerables”, afirmó Robledo, al señalar que esta realidad exige incorporar variables ambientales desde las primeras etapas de planeación y no como un ajuste posterior.

Conectividad vial y conectividad ambiental, un mismo objetivo

Carlos Manterola enfatizó que el principal desafío es demostrar que no existe una contradicción entre el desarrollo de carreteras y la protección de la biodiversidad. La conectividad vial es clave para garantizar la movilidad de personas, el abasto de bienes y servicios, el crecimiento económico, así como la gobernanza del país. No obstante, advirtió que esta conectividad debe coexistir con la conectividad ambiental, necesaria para mantener el flujo hídrico, el desplazamiento de especies, el flujo genético y la conservación de los ecosistemas.

México, recordó, es uno de los cinco países con mayor biodiversidad del planeta, pero también se encuentra entre los que concentran un mayor número de especies en riesgo de extinción, lo que vuelve urgente un enfoque más responsable en la planeación de la infraestructura.

El especialista alertó que, hacia 2050, la infraestructura carretera a nivel global podría alcanzar una extensión equivalente a dar hasta 600 vueltas a la Tierra. Ante este escenario, señaló que resulta inviable pensar en el crecimiento del país sin una red adecuada de vías de comunicación, pero también es insostenible avanzar sin gestionar adecuadamente los impactos ambientales.

Ecología de carreteras: ciencia aplicada a la planeación

Manterola explicó que la ecología de carreteras es una disciplina que estudia la interacción entre las vías de comunicación y el medio ambiente en distintas escalas de espacio y tiempo. Este enfoque requiere un trabajo interdisciplinario que integra biología de la conservación, ciencias sociales, arquitectura del paisaje, sistemas de información geográfica, ingeniería civil y ciencias económicas.

Como ejemplo, detalló el trabajo que realiza Grupo Anima Efferus en la protección del jaguar en el Hot Spot Mesoamericano, una de las regiones ambientales más importantes del mundo, ubicada principalmente en el sur del país y la península de Yucatán. A través del uso de cámaras trampa y collares de telemetría, se ha documentado que los jaguares evitan zonas cercanas a carreteras y asentamientos humanos, información clave para definir trazos viales y ubicar adecuadamente los pasos de fauna.

Infraestructura como política pública integral

En los comentarios finales, Juan José Orozco y Orozco, presidente de la Asociación Mexicana de Ingeniería de Vías Terrestres (AMIVTAC) y vicepresidente de Relaciones Gubernamentales y Legislativas del CICM, subrayó que la infraestructura de movilidad no debe concebirse únicamente como obra física, sino como un instrumento de política pública para el desarrollo integral del país.

Destacó la importancia de incorporar desde la planeación variables ambientales como el flujo hídrico, la conservación de ecosistemas y la conectividad de la fauna, así como adoptar enfoques basados en evidencia científica, como la ecología de carreteras, para lograr un equilibrio entre desarrollo, sostenibilidad y equidad.

Por su parte, Juan Carlos Tejeda, coordinador de Medio Ambiente y Sustentabilidad del CICM, señaló que toda obra de infraestructura genera impactos inevitables, por lo que el objetivo no debe ser negarlos, sino gestionarlos adecuadamente desde una planeación temprana. Subrayó la importancia de involucrar a especialistas ambientales desde las primeras fases de los proyectos, cuando aún es posible tomar decisiones eficientes y viables.

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