FINANZAS
Déficit fiscal en México se mantiene en 2025 pese a mayor recaudación
El primer año del actual sexenio estuvo marcado por un intento de consolidación fiscal en un contexto económico adverso. Sin embargo, el déficit público no logró reducirse en los niveles previstos, a pesar de una contención del gasto y de un aumento en la recaudación.
Dos factores explicaron este resultado. Por un lado, el menor dinamismo económico: mientras la Secretaría de Hacienda estimaba un crecimiento de 2.5% para 2025, la economía avanzó apenas 0.7%, lo que redujo la base de ingresos públicos. Por otro, las transferencias extraordinarias a Petróleos Mexicanos (Pemex), que superaron ampliamente lo aprobado en el presupuesto.
El apoyo adicional a Pemex generó un sobreejercicio significativo en la Secretaría de Energía, cuyo gasto rebasó en 189% lo presupuestado, equivalente a 262.4 mil millones de pesos. Este monto fue 4.3 veces superior al presupuesto total de la Secretaría de Salud en 2025, que ascendió a 60 mil millones de pesos.
En este contexto, el endeudamiento neto anual del sector público, medido a través de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP), cerró en 4.8% del producto interno bruto (PIB), por encima del 3.9% estimado al inicio del ejercicio. Aunque el déficit fue menor al observado en 2024, se mantuvo entre los más elevados desde la crisis financiera de 2008 y superó la meta de endeudamiento aprobada.
Mayor recaudación como amortiguador fiscal
Frente a este escenario, el fortalecimiento de los ingresos públicos se consolidó como uno de los principales avances. La recaudación tributaria alcanzó un máximo histórico de 5.3 billones de pesos, con un crecimiento real de 4.1% respecto a 2024, impulsado principalmente por el impuesto sobre la renta (ISR) y el impuesto al valor agregado (IVA).
Además, los ingresos tributarios superaron en 1% lo programado, lo que refleja avances en la eficiencia recaudatoria y en la capacidad fiscal del Estado. Este desempeño permitió amortiguar el impacto del ajuste sobre el gasto social y evitar recortes más profundos en áreas clave.
En un entorno de restricciones fiscales, se registraron incrementos en el gasto destinado a rubros vinculados al bienestar social. El gasto en Estado de derecho fue 13.8% superior a lo aprobado; el de salud rebasó su meta anual en 8.3%; ciencia y tecnología aumentó 9%; mientras que educación cumplió su programa con un ligero sobreejercicio.
El balance fiscal del primer año del sexenio muestra, así, una combinación de mayores ingresos, presiones estructurales sobre el gasto y limitaciones derivadas del bajo crecimiento económico, factores que seguirán condicionando la trayectoria de las finanzas públicas en los próximos años.
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