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Deuda pública: diferencias clave entre México y Japón
La deuda pública es uno de los principales indicadores para evaluar la salud económica de un país y su capacidad para financiar el desarrollo o enfrentar escenarios de crisis. Para 2026, México proyecta una deuda equivalente a 52.3% de su Producto Interno Bruto (PIB), uno de los niveles más altos registrados en su historia reciente.
Este incremento responde, en buena medida, a la necesidad de financiar el gasto público en un contexto donde los ingresos fiscales no han crecido al mismo ritmo. En términos absolutos, la deuda total del gobierno mexicano ronda los 17.4 billones de pesos, aproximadamente 1.1 billones de dólares, lo que colocó al país alrededor del lugar 12 entre las naciones con mayor deuda global en 2025.
El aumento del endeudamiento ha sido impulsado por déficits fiscales recurrentes, un mayor gasto social, inversiones en infraestructura, amortización de pasivos y una recaudación tributaria que aún resulta insuficiente para cubrir el crecimiento del gasto. A pesar de los esfuerzos del gobierno por fortalecer la recaudación mediante una mayor vigilancia fiscal, la financiación de programas de bienestar y proyectos de obra pública ha incrementado la dependencia de la emisión de deuda, tanto interna como externa.
En contraste, Japón enfrenta una de las deudas públicas más elevadas del mundo en términos relativos. Para 2026, su deuda supera el 230% del PIB, de acuerdo con estimaciones recientes, una proporción muy superior a la de México. Este nivel refleja décadas de políticas fiscales expansivas, bajo crecimiento económico, episodios de crisis y el aumento del gasto social asociado a una población envejecida.
La capacidad de Japón para sostener un endeudamiento de tal magnitud se explica por factores estructurales de su economía. Una parte significativa de su deuda está financiada internamente, principalmente por hogares, bancos y fondos de pensiones, lo que reduce la exposición a presiones externas. Además, el Banco de Japón ha mantenido tasas de interés extremadamente bajas durante décadas, lo que permite que el costo de la deuda sea manejable pese a su volumen.
Si México presentara una deuda proporcional similar a la japonesa, enfrentaría riesgos significativos. A diferencia de Japón, la economía mexicana cuenta con mercados financieros menos profundos, una mayor dependencia del financiamiento externo y un menor nivel de ahorro interno. Un endeudamiento superior al 200% del PIB podría elevar las primas de riesgo, incrementar los costos de financiamiento, limitar el gasto público y afectar la calificación crediticia del país, generando mayor volatilidad financiera.
A nivel global, la deuda pública en términos absolutos se concentra en las economías de mayor tamaño. Para el periodo 2025-2026, Estados Unidos encabeza la lista con una deuda aproximada de 38.3 billones de dólares, seguido por China, con alrededor de 18.7 billones, y Japón, con cerca de 9.8 billones de dólares. Les siguen países como Reino Unido, Francia, Italia, India, Alemania, Canadá y Brasil. En conjunto, estas naciones concentran una parte significativa de la deuda pública mundial, que supera los 110 billones de dólares.
En términos relativos al PIB, Japón lidera el ranking mundial, seguido por países como Sudán, Singapur, Grecia, Italia, Estados Unidos, Francia y Canadá, muchos de ellos con ratios superiores al 100% del PIB.
Para 2026, la deuda pública de México se mantiene en niveles cercanos al 50% del PIB, impulsada por la necesidad de financiar gasto social e inversión pública en un entorno de crecimiento moderado de los ingresos fiscales. Japón, por su parte, sostiene una deuda superior al 230% del PIB, respaldada por un sistema financiero interno robusto y políticas monetarias de largo plazo.
La comparación entre ambos países evidencia cómo la estructura económica, la confianza de los mercados y las estrategias de financiamiento son determinantes para la sostenibilidad de la deuda, así como los riesgos que enfrentaría una economía emergente como la mexicana ante niveles de endeudamiento similares a los de Japón.
Por: Equipo de análisis de Skandia
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