EMPRESA
Blindaje balístico y regulación: desafíos de la industria de seguridad
El sector de la seguridad privada en México se ha consolidado como un actor relevante en la economía nacional. Actualmente representa alrededor del 1.8% del Producto Interno Bruto (PIB), genera cerca de 900 mil empleos directos y ha registrado un crecimiento de 25% en los últimos cinco años. Las proyecciones apuntan a que la industria continuará expandiéndose en 2026, impulsada por la demanda de servicios de protección y vigilancia.
Sin embargo, este crecimiento se desarrolla en un entorno complejo marcado por desafíos regulatorios y operativos. La ausencia de una Ley General de Seguridad Privada ha dificultado la homologación de criterios en el sector, lo que ha propiciado prácticas irregulares y esquemas de corrupción en algunas regiones. Este vacío normativo también impacta en la profesionalización de la industria y aumenta los riesgos para el personal que desempeña labores de alto riesgo.
En este contexto, el Consejo Nacional de la Industria de la Balística (CNB) señaló que el blindaje corporal debería considerarse parte obligatoria del equipamiento del personal armado y no un elemento opcional. De acuerdo con el organismo, las actividades de escolta, custodia y protección personal se realizan en entornos de riesgo creciente, donde la omisión del chaleco balístico o el uso de equipos sin certificación incrementa la vulnerabilidad del personal.
El CNB advirtió además sobre la proliferación de productos irregulares en el mercado informal, que simulan niveles de protección sin cumplir con estándares técnicos. John Valbuena, delegado de la Comisión de Blindaje Corporal, explicó que en el mercado negro se ofrecen chalecos, placas y accesorios fabricados con materiales vencidos, reutilizados o sin pruebas bajo normas internacionales, lo que genera una falsa sensación de seguridad y pone en riesgo la vida de los usuarios.
Para el Consejo, la portación de armas implica una responsabilidad adicional en materia de protección personal. El blindaje debe integrarse al equipamiento básico, junto con la capacitación, los protocolos de actuación y el cumplimiento normativo. La planeación de su adquisición y renovación permite evaluar riesgos, asignar presupuestos adecuados y evitar decisiones improvisadas.
Ignacio Baca Torres, presidente de la Comisión de Blindaje Corporal del CNB, subrayó que la protección balística certificada y en buen estado debe ser una práctica constante en las operaciones de seguridad. Asimismo, el organismo emitió recomendaciones sobre el uso adecuado del blindaje, entre ellas verificar la certificación bajo normas reconocidas como la NIJ, seleccionar el nivel de protección acorde al tipo de operación, respetar la vida útil del equipo, utilizarlo de forma permanente durante la jornada operativa y adquirirlo únicamente a través de proveedores certificados.
Finalmente, el CNB hizo un llamado a empresas de seguridad privada, corporativos y autoridades para fortalecer los estándares del sector, priorizar el uso de blindaje certificado y avanzar hacia un marco regulatorio más sólido que impulse la profesionalización de la industria y reduzca la informalidad.
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