OPINIÓN
Trump-Meloni: La horma del zapato.
El presidente de Estados Unidos de América es un hombre de carácter fuerte, sin duda. Pero también, con frecuencia, pierde la dimensión de las cosas, la dimensión de sus decisiones, el impacto de ellas en la política mundial, en la economía mundial y sobre todo en la economía y política domésticas de su país, lo que ha llevado a que la percepción de su aceptación disminuya de forma notable entre los estadounidenses, demócratas o no:
Pero esto no parece importarle. Donald J. Trump se vanagloria de su fortaleza y de sus decisiones –muchas de ellas extremas y dañinas para la economía interna y externa de su país. Incluso en su actitud personal es impositivo. Saluda con mano dura a quien le interesa mostrar superioridad. Imita actitudes de mandatarios, como lo ha hecho de la presidente mexicana, Claudia Sheinbaum.
En uno de los momentos más álgidos de la guerra entre Rusia y Ucrania, mientras en ese momento mostraba simpatías hacia Putin, Donald Trump expulsó al presidente ucraniano Volodímir Zelenski de la Casa Blanca el 28 de febrero de 2025.
El lamentable incidente ocurrió tras un fuerte altercado verbal en el Despacho Oval luego de que Zelenski insistiera en incluir garantías de seguridad de EUA y se negara a ceder en los términos de paz propuestos por Trump.
El presidente estadounidense reprendió públicamente a Zelenski y dio por terminada la reunión de forma abrupta argumentando que Ucrania «no está preparada» para la paz con Rusia. Tiempo después buscó a Zelenski para continuar la plática al no recibir respuestas positivas de Putin.
Trump, siguiendo la costumbre calvinista estadounidense de redimir al mundo de sus pecados, mete su cuchara aquí o allá. Algo de lo más próximo fue la guerra en contra de Irán, para lo cual se alió al gobierno de Israel en seguimiento a las agresiones de Netanyahu a Palestina –territorio del que Trump ha dicho que quiere convertir en un balneario tipo Costa Azul francesa–.
Lo que parecía ser una guerra de superioridad entre Trump y Netanyahu contra Irán se convirtió en su pesadilla porque los iraníes decidieron no someterse a las agresiones militares de sus enemigos y responder con reacciones militares, pero sobre todo con algo que pegó seriamente a los intereses estadounidenses:
El cierre del estrecho de Ormuz el 20 de junio, por donde pasa la mayor parte del petróleo hacia el mundo. Los precios del petróleo se dispararon en todo el planeta y sobre todo le pegó al bolsillo de los ciudadanos de EUA que reprocharon a Trump haberlos metido en una guerra sin sentido.
Durante meses Trump decía al mundo que la guerra con Irán estaba bajo control, que ya se iba a firmar un acuerdo de paz y que se reabriría Ormuz. No pasaba. Quedaba mal por su afán protagonista de decirle al mundo que el mueve los hilos de la paz mundial… Pero nada…
Fue hasta la tercera semana de junio cuando anunció orondo que “ya ordené la apertura del estrecho de Ormuz” lo cual no fue cierto y se echó a perder porque los Iraníes lo volvieron a cerrar por los nuevos ataques de Netanyahu a Líbano.
Lo más reciente fue su presencia en la Reunión Cumbre del G-7 que se celebró del 15 al 17 de junio de 2026. Ahí acudió a modo de patriarca y a modo de poner sus puntos sobre las íes. Fue entonces cuando en su discurso, sin venir a cuento, se lanzó en contra del gobierno mexicano, en contra de Claudia Sheinbaum, la presidente mexicana, sin pudor y en tono amenazante.
La presidente mexicana minimizó su declaraciones diciendo que “Trump está mal informado, el Estado mexicano existe”… etcétera.
Pero la que no se dejó y sí puso los puntos sobre las íes, fue la primer ministro italiana, la ultraderechista Georgia Meloni. Esto luego de que Trump afirmara en una entrevista que ella ‘le suplicó sacarse una foto con él’.
Ella contestó inmediatamente, indignada, en tanto que el ministro de asuntos Exteriores italiano canceló una visita a Estados Unidos ya pactada.
Georgia Meloni se mostró «atónita» y declaró que lo dicho por el presidente de EUA es un «invento» y que esas declaraciones eran graves y ofensivas para el pueblo italiano y para ella.
“Las declaraciones de Donald Trump son inventadas, estoy desconcertada. No sé por qué se comporta así con sus propios aliados y, de hecho, no es la primera vez que ocurre» que «no tenga la misma determinación con los enemigos de occidente y de Estados Unidos, con liderazgos con los que es mucho más condescendiente». Y afirmó que «Italia y yo no imploramos nunca».
«En cualquier caso, mi popularidad no es asunto tuyo. Sugiero que te centres en la tuya», concluyó Meloni.
El subsecretario de la presidencia del Gobierno, Giovanbattista Fazzolari, dijo que «las diatribas de Trump contra Georgia Meloni son solo el último episodio de ataques e insultos dirigidos a los líderes europeos» y agregó que «no está claro si lo hace intencionadamente o por incompetencia, arruinando la histórica relación entre Estados Unidos y Europa».
Una nueva crisis de Trump, quien camina y empuja, al modo del vaquero del oeste que llega pateando la puerta del Saloon para hacer notar su presencia.
El pueblo de Estados Unidos es un pueblo que contiene distinta razas, distintas orígenes y distinta formas de pensar, y en donde predomina el sentido democrático y en muchos, muchísimos casos el sentido humanista y solidario con el mundo. Un país de ciencia, de tecnología, de arte, de cultura y parte de lo mejor del pensamiento mundial en su literatura.
Hoy tiene a Trump, que los mete en problemas y los hace gastar millones en guerras que no son sus guerras. No obstante lo de Georgia Meloni es un ejemplo de que no todos se deben dejar ningunear por el Hombre Naranja de ochenta años, cumplidos.
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