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Familias con bebés gastarán más durante el Mundial 2026.
La llegada de la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo modificará las dinámicas de consumo relacionadas con el entretenimiento y la convivencia social, sino también el presupuesto de miles de familias latinoamericanas con hijos pequeños, que deberán equilibrar los gastos habituales de crianza con el aumento temporal del consumo durante el torneo.
Las reuniones para ver los partidos, las salidas a restaurantes y las compras vinculadas con el evento deportivo podrían representar un gasto adicional de entre 100 y 300 dólares para los hogares con bebés, dependiendo del número de encuentros organizados y de las actividades realizadas durante la competencia.
A diferencia de otros consumidores, las familias con hijos pequeños enfrentan gastos permanentes asociados con pañales, alimentación, productos de cuidado, salud y transporte, rubros que continúan presionando las finanzas familiares en un contexto marcado por la inflación en América Latina.
De acuerdo con una encuesta regional elaborada por UNICEF e IMPACT Initiatives, el 46% de los hogares con niños en América Latina y el Caribe dispone de ahorros suficientes para cubrir sus necesidades básicas durante dos semanas o menos, lo que limita su capacidad para absorber gastos extraordinarios.
Además, estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y UNICEF señalan que la primera infancia representa una de las etapas de mayor demanda económica para las familias, debido a las necesidades relacionadas con el desarrollo, la alimentación y el bienestar de los menores.
Diversos análisis sobre hábitos de consumo en la región muestran que los grandes eventos deportivos suelen impulsar el gasto en alimentos, bebidas, entretenimiento y productos para reuniones sociales, lo que obliga a muchos hogares a replantear sus prioridades financieras.
Frente a este escenario, algunas familias optan por reorganizar sus hábitos de consumo, privilegiando reuniones en casa, la preparación de alimentos y compras orientadas a cubrir necesidades de largo plazo.
Especialistas coinciden en que la planeación anticipada del presupuesto destinado a entretenimiento, transporte y alimentación puede ayudar a evitar desequilibrios financieros durante temporadas de alto consumo.
Asimismo, el Mundial pone de manifiesto cambios en las dinámicas de compra de los hogares latinoamericanos, donde cada vez más padres buscan alternativas que les permitan disfrutar del torneo sin comprometer el bienestar familiar ni los gastos esenciales relacionados con la crianza.
En una región donde la inflación ha modificado los hábitos de consumo, la celebración de un evento global como la Copa Mundial implica, para muchas familias, encontrar un equilibrio entre el entretenimiento y las prioridades cotidianas.
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