FINANZAS
La digitalización en México consolidará su sistema de pagos
México avanza rápidamente hacia una nueva etapa en su sistema de pagos, lo que comenzó como una adopción gradual de soluciones digitales hoy se transforma en un cambio estructural, impulsado por tecnología, regulación y un consumidor cada vez más exigente. De mantenerse esta tendencia, 2026 marcará un antes y un después para el ecosistema de pagos en el país.
“La expansión de pagos móviles, billeteras digitales y plataformas interoperables como CoDi y DiMo, respaldadas por Banxico, ha contribuido a acercar servicios formales a segmentos de la población tradicionalmente excluidos del sistema bancario”.
“Para 2026, se espera que estas infraestructuras sigan evolucionando y que las instituciones financieras, comercios y plataformas tecnológicas aprovechen estas herramientas para reducir costos, mejorar la experiencia del usuario y ampliar la cobertura de servicios digitales en todo el país”, expuso Jaime Márquez, Socio y director ejecutivo de Desarrollo de Negocios en STP.
El Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), protagonista de esta evolución, procesó en 2024 alrededor de 5.41 mil millones de transacciones por un monto equivalente a seis veces el Producto Interno Bruto (PIB) del país, reflejando un crecimiento interanual de 39 por ciento en volumen, según datos del Banco de México (Banxico), con información del Banco de México al cuarto trimestre de 2024, se estima que 73.5 millones de personas mayores de 18 años son usuarias de SPEI.
El uso de instrumentos digitales como transferencias electrónicas y pagos con celular continúa en ascenso: según cifras de la Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030, de cara al consumidor final, las transferencias se han consolidado como uno de los métodos de pago más relevantes en México: el 78 por ciento de las empresas formales reporta aceptarlas, superando incluso a los pagos con tarjeta, de acuerdo con la ENAFIN 2024.
Este porcentaje rebasa el 90 por ciento entre las empresas medianas y grandes, aunque se reduce al 71 por ciento en el caso de las microempresas. En contraste, al interior de las organizaciones la adopción de pagos digitales sigue siendo desigual. Si bien casi la totalidad de las empresas con seis o más personas empleadas cuenta con acceso a internet, solo el 53 por ciento utiliza páginas web y el 47 por ciento aplicaciones móviles para realizar pagos, cifras que disminuyen entre las microempresas.
Esta brecha es aún más evidente en los micronegocios informales, donde únicamente el 22 por ciento paga insumos mediante transferencias. Adicionalmente, la aceptación de pagos vía teléfono móvil y códigos QR sigue siendo limitada, 12 por ciento y 7 por ciento, respectivamente, lo que revela un amplio margen de oportunidad para acelerar la adopción de soluciones de pago más innovadoras e inclusivas.
Al mismo tiempo, el ecosistema de billeteras digitales y métodos de pago alternativos ha registrado una expansión significativa. Según informes de mercado, las billeteras móviles representan una parte cada vez mayor del mix de pagos en comercio electrónico y punto de venta, y se espera que su participación siga creciendo en los próximos años gracias al auge del comercio electrónico y a la integración de soluciones financieras dentro de aplicaciones populares de movilidad, entrega y comercio digital.
Las estadísticas también muestran que, aunque las tarjetas de crédito y débito siguen siendo predominantes en transacciones online, las billeteras digitales han aumentado su participación de manera sostenida, reflejo de una adopción creciente por parte de consumidores jóvenes y usuarios urbanos.
No obstante, a pesar de estos avances, el efectivo todavía conserva un papel importante en la economía mexicana, con alrededor del 62 por ciento de las transacciones realizadas con efectivo, particularmente en pagos de bajo monto, señala el Estudio Medios de Pago elaborado por NTT DATA.
Lo anterior, indica que, si bien el salto hacia lo digital está en marcha, la transición hacia una economía completamente sin efectivo aún requiere superar retos estructurales, como la brecha de conectividad y la educación financiera.
Este panorama de rápida innovación no sólo responde al comportamiento del consumidor, cada vez más inclinado hacia la conveniencia y la rapidez, sino que también obliga a los comercios y reguladores a adaptar sus modelos para aprovechar las oportunidades del ecosistema digital.
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