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Pemex y CFE enfrentan presión financiera tras revisión de S&P

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Pemex y CFE enfrentan presión financiera tras revisión de S&P

La decisión de la calificadora Standard & Poor’s (S&P) de modificar de “estable” a “negativa” la perspectiva crediticia de Petróleos Mexicanos (Pemex( y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) volvió a colocar sobre la mesa los desafíos financieros que enfrentan las empresas productivas del Estado y las finanzas públicas del país.

Aunque las calificaciones de ambas compañías se mantuvieron sin cambios, la nueva perspectiva refleja un mayor nivel de preocupación por parte de la agencia calificadora ante un posible deterioro financiero en los próximos meses, particularmente si persisten el bajo crecimiento económico y el aumento de la deuda pública en México.

En el caso de Pemex, S&P mantuvo la nota en “CCC+”, considerada dentro de la categoría altamente especulativa y cercana al incumplimiento financiero. Por su parte, la CFE conservó la calificación “BBB”, aún dentro del grado de inversión, aunque con mayores riesgos respecto a años anteriores.

La revisión de la perspectiva está relacionada principalmente con el debilitamiento de las finanzas públicas mexicanas, el incremento del déficit fiscal y el respaldo financiero que el Gobierno federal continúa destinando a Pemex. Actualmente, la deuda pública ronda el 49% del Producto Interno Bruto (PIB) y podría superar el 54% en los próximos años, mientras que el déficit fiscal podría ubicarse cerca del 4.8% del PIB durante 2026.

Pemex mantiene presiones operativas y financieras

El panorama más complejo continúa siendo el de Pemex, considerada la petrolera más endeudada del mundo, con pasivos cercanos a los 79 mil millones de dólares.

Durante el primer trimestre de 2026, la empresa reportó pérdidas netas por aproximadamente 45 mil 992 millones de pesos, pese a los ingresos obtenidos por la comercialización de petróleo, gasolinas y petroquímicos.

Entre los principales factores que mantienen presión sobre la compañía destacan los altos costos operativos, el pago de intereses, el estancamiento de la producción petrolera y el elevado nivel de inversión requerido en infraestructura y refinación.

La producción se mantiene alrededor de 1.6 millones de barriles diarios, por debajo de la meta gubernamental de 1.8 millones. Además, proyectos como la refinería de Dos Bocas continúan representando fuertes compromisos financieros sin alcanzar todavía los niveles de rentabilidad esperados.

A ello se suman problemas de liquidez, adeudos con proveedores y la necesidad constante de inversión para sostener operaciones de exploración y producción.

CFE conserva estabilidad, pero enfrenta mayores costos

En contraste, la situación de la CFE presenta un escenario más estable debido a la naturaleza estratégica del suministro eléctrico nacional y a la estabilidad relativa de sus ingresos.

Durante 2025, la empresa reportó ingresos superiores a los 650 mil millones de pesos. Sin embargo, enfrenta presiones derivadas del aumento en los precios internacionales del gas natural, así como del mantenimiento de subsidios eléctricos para evitar incrementos importantes en las tarifas domésticas.

La compañía también requiere inversiones relevantes para modernizar plantas de generación, redes de transmisión e infraestructura energética.

Riesgos para la economía mexicana

La revisión de perspectiva no solo afecta a Pemex y CFE. S&P también modificó la perspectiva soberana de México de “estable” a “negativa”, aunque mantuvo la calificación del país en “BBB”.

Este tipo de ajustes suelen interpretarse como señales de mayor riesgo financiero, lo que puede traducirse en mayores costos de financiamiento para el gobierno y para las empresas mexicanas, además de afectar la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros.

Entre los posibles efectos se encuentran mayores tasas de interés, presión sobre el tipo de cambio, encarecimiento del financiamiento privado y una posible desaceleración económica.

Las agencias calificadoras consideran que los problemas financieros de Pemex representan un riesgo directo para las finanzas públicas, debido al respaldo constante del Gobierno federal hacia la empresa mediante apoyos fiscales y transferencias.

Retos hacia adelante

Especialistas consideran que mejorar la situación financiera de ambas empresas requerirá medidas estructurales.

En el caso de Pemex, será necesario reducir deuda, incrementar eficiencia operativa, fortalecer la producción rentable y generar flujo de efectivo positivo de forma sostenible. También se plantea la necesidad de atraer mayor inversión privada y asociaciones estratégicas.

Para la CFE, los retos pasan por modernizar infraestructura, mejorar eficiencia energética y mantener estabilidad financiera sin depender excesivamente del respaldo gubernamental.

La revisión de S&P refleja así un entorno de mayor presión para las empresas estatales y para la economía mexicana, en un momento donde el equilibrio entre inversión pública, sostenibilidad financiera y crecimiento económico será determinante para la estabilidad del país.

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