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Históricamente mexicanos optan por alternar a los partidos

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Históricamente mexicanos optan por alternar a los partidos que los gobiernan

Prácticamente todo el país podría cambiar de manos el próximo 2 de junio ya que 98.3 millones de votantes serán convocados a las urnas para elegir 629 funcionarios federales y 20,079 locales. Este año puede argumentarse que la elección presidencial plantea una definición paradigmática, no entre los perfiles de las candidatas a la presidencia, sino entre lo que ellas representan respecto a darle continuidad al proyecto político del Presidente López Obrador o detenerlo y revertirlo señala Carlo Varela analista de Citibanamex.

En una nota oportuna, con agradecimiento a Nydia Iglesias, indica que todo sugiere que Claudia Sheinbaum ganará esa elección, es decir que la mayor parte del electorado votará por darle continuidad a la Cuarta transformación. Y el propósito fundamental de integrar la alianza PAN-PRI-PRD es contener el efecto de arrastre que el voto presidencial llegue a tener sobre las otras pistas, en la medida de lo que posibilite la unificación de sus recursos y bases.

Adicionalmente, las dinámicas de intención de voto para gobernador, son favorables a Morena, pero cerrándose, en Ciudad de México, Morelos y Veracruz, muestran una de dos, que muchos electores pueden anteponer fuertes convicciones locales a su decisión federal -incluso frente a una elección paradigmática- o simplemente que hay amplios segmentos del electorado capaces de ejercer voto dividido.

El especialista manifiesta que en la medida que el voto fue adquiriendo garantías democráticas, los electores mexicanos han aprendido a ejercer su capacidad de castigar a quienes perciben como malos gobiernos, retirándolos del poder público.

En 2018, Morena y aliados ganaron la mayor parte de las alcaldías en juego ya que el voto por López Obrador arrastró consigo voto hacia todas las otras pistas, En ese año, 66 por ciento de los ayuntamientos que celebraron elecciones cambió de partido en el poder, PAN y PRI salieron de sus enclaves y, en los años transcurridos desde entonces, la tendencia se ha mantenido.

Destaca que 31 congresos estatales estarán en juego en estas elecciones, serán fundamentales para el desempeño de los gobernadores y para la autorización de reformas constitucionales. Sólo Coahuila no renovará a su congreso local, el resto de las entidades sí los someterá a las urnas en este año.

Desde 2018, Morena y aliados han ganado el control de 15 congresos en elecciones y, luego, sus bancadas han crecido en otros a partir de acuerdos políticos, con lo cual hoy están en condiciones de garantizar que suficientes congresos estatales respalden las reformas constitucionales de la Cuarta Transformación

En elecciones que concurren con una presidencial paradigmática tiende a suceder que ésta arrastra voto hacia las otras pistas en disputa. En las elecciones generales de 2000 y 2018, el entusiasmo generado por dos candidaturas presidenciales que representaban cambio paradigmático (en el 2000 por la posibilidad de terminar con 70 años de dominancia priista; en 2018 por la llegada al gobierno de un proyecto de izquierda por primera vez), el voto por presidente invadió también a las pistas legislativas, las locales y las municipales que concurrieron.

Previo a la elección del 2000, el PRI todavía constituía un poder dominante en la geografía política nacional,antes de julio 2018, PAN-PRI y PRD ostentaban la abrumadora mayoría de los cargos de elección; en ambos casos, el partido que ganó la presidencia ese año también se llevó la mayor parte de los cargos en juego.

Las elecciones presidenciales de este siglo han registrado una participación promedio de casi 63 por ciento, eso en esta ocasión representaría 61.9 millones de votantes. Esto se debe a la concurrencia sin precedente, de elecciones federales y locales: presidente, 128 senadores, 500 diputados federales, 9 gobernadores, 1,802 presidentes municipales, 1,098 diputados locales, 1,975 sindicaturas, 14,764 regidurías y 431 cargos auxiliares.

Hoy, Morena y sus aliados dominan la mayor parte de esos cargos y tratarán de refrendar su mandato, pero hace tiempo que los votantes mexicanos saben ejercer alternancia. En conjunto, Morena y sus aliados (PT, PVEM y PES) controlan la mayoría de los cargos en disputa. Esto es, la presidencia de la República; 23 de 32 gobernadores; mayorías absolutas en ambas cámaras del Congreso de la Unión; las mayorías de la más de la mitad de los congresos estatales y la mayor parte de la población municipal.

A partir de 2018, los dos partidos históricos del sistema, PAN y PRI han disminuido notoriamente su participación en todos los órdenes de gobierno, y el PRD a casi desaparecido del panorama electoral.

De los nueve estados que renovarán gobernador, Morena gobierna seis, PAN dos y Movimiento Ciudadano (MC) uno. Cuatro de ellas exhiben alta competencia y podrían cambiar de partido en el poder. Antes de 2018, Morena no gobernaba ningún estado, pero, a lo largo de este sexenio, ha ido conquistando la mayoría de éstos a costa, principalmente, del PRI, que hoy ya solo gobierna Coahuila y Durango.

Para Morena y MC ésta será la primera vez que sus gobiernos estatales se sometan a la evaluación de los votantes. Según las encuestas electorales publicadas, el PAN lleva la delantera en las dos entidades que controla, Guanajuato y Yucatán. Morena exhibe amplia ventaja en Chiapas, Puebla y Tabasco. Los cuatro estados restantes están competidos: la Ciudad de México, Jalisco, Morelos y Veracruz, ello podría derivar en alternancia. En lo que va de este sexenio, 59 por ciento de las elecciones de gobernador han concluido en alternancia.

Morena podría volver a controlar el Senado como en 2018. Como la presidencia, el Senado sólo se renueva cada seis años. Está integrado por 128 senadores, 64 de primera mayoría, 32 de primera minoría y 32 por el principio de representación proporcional. Esto significa que los partidos o coaliciones postulan fórmulas de dos candidatos en cada estado, la opción que más voto para senador obtiene coloca a sus dos candidatos, y la opción que queda en segundo lugar (es decir que es la primera minoría) coloca sólo al primero en la fórmula.

Los 32 escaños restantes se distribuyen de entre las listas de representación proporcional de cada opción, según el porcentaje de voto que hayan conseguido. De acuerdo con las últimas proyecciones por entidad federativa, anticipamos que el Senado podría volver a quedar mayoritariamente en manos de Morena y sus aliados, aunque lejos de la mayoría calificada, equivalente a dos terceras partes o 67 por ciento de los asientos

La próxima distribución de la Cámara de Diputados es más incierta. La Cámara, integrada por 300 diputados de mayoría relativa y 200 de representación proporcional, se renueva cada tres años. En 2018, la disputa legislativa ocurrió entre tres grandes alianzas PAN-PRD-MC, PRI-PVEM-NA y Morena-PT-PES.

La división de los dos grandes partidos históricos le permitió a Morena y sus aliados ganar la mayor parte de los asientos o curules. Habiendo obtenido 46 por ciento del voto para diputados federales se hicieron de 62 por ciento de las curules porque ganaron la mayor parte de las 300 elecciones de mayoría relativa.

En 2021, la oposición se integró en una alianza y como resultado, aunque Morena y aliados obtuvieron 44 por ciento del voto (sólo dos puntos menos que en 2018), la alianza oficialista no ganó tantas elecciones de mayoría relativa y se quedó con 55.6 por ciento de las curules (6 puntos porcentuales -pp- menos que en 2018). En esta ocasión, el analista anticipa que MC podría volver a captar entre 6 y 8 por ciento del voto total, como en 2021. El resto de esta elección lo disputarán las dos grandes coaliciones, la oficialista y la de oposición.

Si ambas coaliciones empatan más o menos su voto para diputados, estima que la encabezada por Morena se quedaría con una frágil mayoría de las curules, algo entre 50 y 52 por ciento. Si Morena y aliados aventajan a la oposición por más de 3 y hasta 10 puntos porcentuales (pp), conseguirían una mayoría absoluta robusta, de entre 55 y 60 por ciento de las curules, a partir de la cual podrían avasallar el proceso legislativo, sin negociar en forma alguna con la oposición, como han hecho durante el último par de años

Con una mayoría frágil, los posicionamientos de MC definirían la fuerza de negociación que la oposición tendría. El único escenario en el que Morena y aliados no obtendrían mayoría absoluta en la Cámara sería uno en el que la oposición los aventajara por más de 3 pp del voto total para diputado federal.

La lucha por el control municipal es muy intensa, sobre todo en ciudades con más de 100 mil habitantes. Sólo dos entidades no renovarán autoridades municipales en esta elección, Durango y Veracruz. Además, Oaxaca tiene 418 municipios que eligen autoridades por usos y costumbres, no en elecciones. En consecuencia, 1,802 municipios cambiarán de autoridades este año. Morena gobierna la mayoría de esas poblaciones municipales en 19 de las 32 entidades federativas, el PAN controla la mayoría en siete y el PRI, en dos.

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