Tercera ola de Covid-19, pone en riesgo al sector manufacturero

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la evolución futura de la economía mexicana se encuentra sujeta a un grado considerable de incertidumbre

Durante julio pasado continuó la reactivación de la actividad económica, pero a un menor ritmo, y hacia adelante, los principales riesgos en el corto plazo, derivan del fuerte incremento de contagios de Covid-19, que pudieran llevar a nuevas restricciones en la movilidad y frenar la reactivación del sector manufacturero, aseguró el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

Alertó que aunado a ese riesgo, vendría la prolongación en las disrupciones de las cadenas globales de suministros que “actúa como un lastre para la reactivación de la producción manufacturera, principalmente en el sector automotriz”.

Ángel García Lascurain Valero, presidente del Instituto, señaló que la evolución futura de la economía mexicana se encuentra sujeta a un grado considerable de incertidumbre.

“La trayectoria futura de la pandemia tendrá un impacto significativo sobre lo que suceda con la demanda interna y los sectores de servicios y de la construcción. En ese sentido, resulta preocupante el incremento durante julio de los contagios y los decesos registrados por Covid-19.

“Similarmente, la evolución de la economía estadounidense, donde se podría aprobar un paquete de infraestructura de mediano plazo, tendrá un impacto directo relevante. En el mediano plazo, la evolución de la inversión privada en el país será crucial para determinar la capacidad”, mencionó.

Precisó que la economía mundial se encuentra en un proceso de recuperación, tras la fuerte caída de la actividad económica a raíz de la pandemia de Covid-19 en la primera mitad de 2020.

Y dicho proceso se ha caracterizado por su heterogeneidad entre distintos sectores y periodos, así como entre regiones. De forma general, se observa que aquellas regiones con mayor cobertura de vacunas contra Covid-19 y con mayores políticas de apoyo al crecimiento han experimentado una reactivación más vigorosa.

“En el caso de México, durante la segunda parte de 2020, la reactivación estuvo apoyada principalmente en el sector manufacturero, el cual se benefició de una vigorosa demanda externa. Los paquetes fiscales en Estados Unidos, que incluyeron transferencias a los hogares de ese país, junto a una recomposición en el consumo privado hacia bienes durables, se tradujeron en un fuerte crecimiento de las exportaciones manufactureras mexicanas.

“Sin embargo, en lo que va de 2021 se han presentado disrupciones en las cadenas globales de suministro de insumos manufactureros, que han resultado en un freno de la producción manufacturera en el país y han afectado los precios relativos de dichos bienes”, indicó.

García Lascurain Valero, dijo que es probable que este problema se prolongue hasta principios del año entrante. A la vez, la ola de contagios y decesos por Covid-19 que se presentó a finales de 2020 e inicios de 2021 disminuyó rápidamente a partir de febrero. Ello permitió que una proporción creciente de la población retomara sus actividades, lo que impulsó la actividad del sector servicios.

En ese contexto, indicó que el PIB experimentó crecimientos de 0.8 y 1.5% en el primer y segundo trimestre del año, respectivamente. Con ello, se ubica 2.4% por debajo de su nivel del último trimestre de 2019 (antes de que comenzara la crisis sanitaria).

A su interior, el sector secundario se expandió 0.5% en el primer trimestre y 0.4% en el segundo, lo que representa una desaceleración considerable respecto a la segunda mitad de 2020.

Por su parte, las actividades terciarias registraron expansiones de 0.9 y 2.1% en los mismos periodos. Así, la reactivación ha permeado de forma creciente en el desempeño de los servicios.

En esa línea, tras haberse recuperado de forma acelerada en 2020, las exportaciones han moderado su crecimiento recientemente: durante junio, el valor de las exportaciones de mercancías creció 0.2%, gracias a un repunte de las exportaciones petroleras, mientras que las exportaciones manufactureras retrocedieron 1.4%.

Por otro lado, el consumo privado en el mercado nacional tuvo una expansión mensual de 1.2% en abril, consolidándose así, una trayectoria de mejoría. La inversión ha sufrido una caída más acentuada que el consumo y recientemente se ha comportado de forma errática: en abril tuvo una contracción mensual de 0.9%. Cabe destacar que su nivel es similar al de 2011.

En torno a la inflación, e presidente del IMEF, señaló que al igual que ha sucedido en la mayoría de las economías, en México ha tenido un repunte que ha sorprendido por su magnitud y por su duración.

A la primera quincena de julio la inflación general se ubicó en 5.8%, con registros de 9.2% para la no subyacente y 4.6% para la subyacente. Así, todos los componentes del Índice Nacional de Precios al Consumidor se ubican por encima del límite superior del intervalo de variabilidad alrededor de la meta de inflación del Banco de México. En ese contexto, en junio la junta de gobierno del Banco elevó la tasa objetivo de política monetaria a 4.25%.

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