Sector bancario con estabilidad en mediano plazo: Fitch Ratings

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Los analistas de la calificadora Fitch Ratings, señalan que una recuperación económica constante y la mejora del desempeño financiero, particularmente en los bancos más grandes de México, respaldarán la estabilidad del sector bancario en el mediano plazo; sin embargo, los cierres parciales recientes relacionados con la tercera ola de coronavirus y los retrocesos económicos relacionados con la pandemia siguen siendo riesgos clave.

Agregan que los bancos con una mayor exposición a sectores más vulnerables, como a los préstamos al consumo no garantizados o a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) o con perfiles crediticios más débiles, enfrentan riesgos mayores.

Detallan que es probable que Fitch revise al alza sus proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano (actualmente 5.3% para 2021 y 2.7% para 2022) después de un desempeño más fuerte de lo esperado en el segundo trimestre 2021 (2T21). Además, la mejora de la rentabilidad del sistema bancario en el primer semestre 2021 (1S21) superó las expectativas de Fitch ya que el deterioro de la calidad crediticia fue menor de lo esperado, particularmente en los grandes bancos que adelantaron provisiones en 2020.

A pesar de estas indicaciones positivas, la tendencia del entorno operativo (EO) sigue negativa. La tasa de vacunación total aún baja en México de aproximadamente 27% de la población y la respuesta política del Gobierno más débil en comparación con pares latinoamericanos hacen que la recuperación económica sea vulnerable a nuevas olas de coronavirus y confinamientos. Notablemente, algunos bancos pequeños experimentaron mayores pérdidas y menor rentabilidad durante el 1S21, ya que la mayoría de estas entidades no hicieron provisiones por adelantado, a diferencia de sus contrapartes más grandes.

Manifiestan que la economía de México se recuperará parcialmente en 2021 desde la caída de 8.3% en 2020, aunque el nivel nominal del PIB en dólares estadounidenses se mantendrá por debajo de los niveles previos a la crisis hasta 2022. Aunque la confianza del consumidor ha mejorado, lo que debería respaldar el crecimiento del crédito si se mantiene, la confianza empresarial y el crecimiento del PIB también deberían mejorar para respaldar el crecimiento del crédito.

La intermediación financiera es muy baja en México. Los bancos se enfocan más en otorgar préstamos a corporativos y al sector público. Los préstamos de consumo se concentran en los segmentos de ingresos medios y altos y los préstamos a acreditados más débiles son algo limitados. Todos estos factores han respaldado la calidad de activos de los bancos hasta ahora. Como resultado, los préstamos de instituciones financieras no bancarias (IFNB) han crecido, con alrededor de 1,300 IFNB que otorgan préstamos a segmentos desatendidos, como las Pymes y las personas de bajos ingresos.

Los bancos actuaron con prudencia durante 2020 con una originación de préstamos limitada, lo que resultó en una disminución leve de los préstamos a nivel sistema. A medida que los bancos acumularon reservas prudenciales en 2020, los cargos por estimaciones crediticias disminuyeron en 2021, y algunos bancos buscan liberar reservas este año, lo que beneficiará la rentabilidad. A pesar de la aprobación regulatoria para distribuir dividendos, Fitch espera que los índices de capital continúen mejorando debido a la reducción de activos ponderados por riesgo (APR) aprobada recientemente en los préstamos al consumo y a la adopción de los requisitos de capacidad total de absorción de pérdidas (TLAC; total loses absorption capacity).

El alza en las tasas de interés del Banco Central y la reanudación del crecimiento del crédito desde las elecciones de mitad de período de junio de 2021 deberían respaldar la rentabilidad de los bancos en el 2S21. El indicador de utilidad operativa a APR estará respaldado por la expansión del margen derivado del incremento de las tasas, menores provisiones e ingresos por comisiones estables. Se espera que los ingresos netos por intereses mejoren con el aumento de las tasas, pero se mantendrán por debajo de los niveles previos a la pandemia debido al crecimiento deprimido del crédito.

Durante 2020, los bancos mexicanos fueron proactivos en brindar programas de alivio a los clientes (20% del total de préstamos del sistema), cuya vigencia venció en julio de 2020 y los aplazamientos de pago expiraron en diciembre de 2020. Como tal, el índice de morosidad ajustado (préstamos vencidos a 90 días más castigos a 12 meses) al 1S21 ya reflejaba el impacto total de la pandemia.

En 2021 se produjeron algunas reestructuraciones ad-hoc de préstamos, pero se han desempeñado adecuadamente, lo que reduce la probabilidad de un aumento sustancial de los préstamos deteriorados.

Los programas del gobierno de México para apoyar a las personas y Pymes desde la pandemia han sido limitados. Esto ha dado lugar a un crecimiento menor de los préstamos en comparación con sus pares regionales. Los préstamos continuaron contrayéndose en el 1S21 sobre una base interanual con solo un aumento modesto en los últimos seis meses.

Los riesgos de política permanecen en los bancos mexicanos. Las iniciativas legislativas para limitar las tasas de interés y las comisiones introducidas por el partido Morena en el Senado no serán una prioridad en la agenda legislativa actual. Sin embargo, si se aprueban, influirían negativamente en la rentabilidad de los bancos, al suprimir la oferta de productos y la expansión del crédito.

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