LA EXIGENCIA DE HOY

Muchos de los amigos y compañeros de trabajo del escribidor votaron por Andrés Manuel López Obrador.

El escribidor confiesa, para que no haya sorpresas, que a los más cercanos les dijo que, a su juicio, estaban equivocados. Ignora si hicieron caso; el voto es secreto. Tenían múltiples razones para hacerlo como otros 30 millones de mexicanos. Riesgos de la democracia.

La avalancha electoral les dio la razón. El escribidor simplemente hacía años que no creía en el candidato que iba a recibir esos votos sinceros o despechados o revanchistas o resentidos o desesperados. Sigue sin creerle.

Hoy en las “benditas” redes sociales se pueden leer arrepentimientos de decepcionados votantes por el actual presidente y el reclamo de otros mediante la reproducción de tuits o estados de Facebook que se han quedado ahí “colgados”, dicen los españoles, de muchos que llamaron a votar por él, principalmente de famosos como actores, cantantes, deportistas, políticos, intelectuales, opinólogos y otros muchos más.

No es fácil. Las redes sociales son crueles y más cuando se les alimenta desde el poder o desde su oposición, con trolls y bots, según se estila en estos tiempos canallas.

Pero, la realidad es terca. Aquí está, en un apretado resumen de los días recientes:

La corrupción se mantiene: las asignaciones directas de contratos del gobierno federal llegan a más el 80%; el beneficio a los empresarios “cuates” (el capitalismo de los compadres se le llama) ahí está y brota en plena emergencia sanitaria; el desempleo crece, agravado por la pandemia; ésta muestra un sistema de salud desmantelado más allá de lo que ya estaba hace año y medio, contra la promesa de un sistema de salud del país nórdico; Pemex no representa la soberanía, sino la catástrofe nacional; otras empresas privadas (la automotriz y otras) sobrevivirán gracias al neoliberal Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, pero no las pequeñas y medianas que son (eran) las que dan (daban) empleo a las mayoría de los mexicanos: 6,700 “patrones” se dieron de baja en el IMSS en el último trimestre por no poder dar empleo y, obvio, ni pagar las cuotas por seguridad social, ni impuestos, ni Infonavit, ni Afores; no son grandes empresas nacionales ni trasnacionales.

Más: hoy el Ejército y la Marina tienen oficialmente, mediante decreto presidencial, labores de seguridad pública. ¡Vamos, ni con Felipe Calderón! el actual presidente prometió retirar al Ejército de las calles en los primeros seis meses de su gobierno.

Además, la libertad de expresión palidece ante las “réplicas” presidenciales, que ahora se han convertido en amenazas “anónimas”… y que seguirán por todos los rumbos. ¿Quién de la lista negra presidencial sigue?

Y ante los “¿cómo iba a saberse?”; “no es por lo que nosotros votamos”; “es necesario, dejaron un cochinero”, se atreven a decir algunos que no recuerdan que se prometió que todo iba a cambiar luego del triunfo de julio del 2018… hace ya 22 meses.

No es tiempo de arrepentirse ni tampoco de burlarse de los arrepentidos. Es tiempo de enderezar el rumbo. Los 30 millones que por él votaron o al menos los arrepentidos tiene la obligación de exigirle al presidente de la República un gobierno que beneficie a todos los mexicanos o al menos que no los perjudique. Después será muy tarde, y le quedan cuatro años y medio de poder.
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