Riesgos por pandemia complican política económica: FMI

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No hay una recomendación generalizada en cuanto a las políticas económicas a implementar

Santiago Fernández, subdirector de análisis en Intercam Grupo Financiero, indica en su documento de opinión análisis “Perspectivas FMI, octubre 2021”, que el Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó una actualización de sus proyecciones de crecimiento global, con un ajuste ligero a la baja para la expansión económica esperada en 2021 y aseguró que la recuperación económica global ha perdido impulso por el impacto de la variante Delta del virus, disrupciones persistentes en las cadenas productivas y creciente inflación en varios países. Además, consideró que los riesgos al crecimiento se encuentran sesgados a la baja y los de inflación al alza, lo que hace más complicadas las decisiones a nivel de política económica.

De esta forma, para el FMI, no hay una recomendación generalizada en cuanto a las políticas económicas a implementar, sino que éstas dependerán de las condiciones particulares de cada país, por lo que recomienda seguir priorizando el gasto en salud, a medida que la mayor parte de los países cuenta con un espacio fiscal cada vez más limitado. Asimismo, recomienda continuar con transferencias a grupos vulnerables, pero de manera más focalizada; y se advierte que, una vez superada la crisis sanitaria, será importante enfocarse en re balancear las posturas fiscales.

Con la deuda global en niveles récord, es importante mantener políticas de gasto y recaudación realistas, para evitar un incremento en los costos de financiamiento o un desbalance de la postura fiscal. Finalmente, la política monetaria tendrá que “caminar una delgada línea” entre respaldar la recuperación económica y contener la inflación.

El FMI recomienda a los bancos centrales mirar más allá del alza temporal en los precios y mantener el estímulo monetario, pero, dados los riesgos inflacionarios, será importante que los organismos centrales estén listos para normalizar su postura de manera rápida. Para ello sugieren una comunicación clara de sus acciones futuras, es decir, que se transmitan claramente las condiciones en las que se puede esperar un ajuste a las condiciones financieras (alzas a las tasas de interés).

El FMI espera que la inflación vuelva a sus niveles pre-pandemia a mediados de 2022, pero dado que los riesgos de inflación son altos en algunas economías como EE. UU., Reino Unido y en emergentes, los bancos centrales deben estar preparados para actuar.

Estima un crecimiento de 5.9% en el PIB global durante 2021, cifra 0.1% menor comparada con sus proyecciones de julio. Para 2022, las proyecciones no sufrieron modificaciones y se mantienen en 4.9% anual.

Los mayores ajustes a la baja se dieron en economías avanzadas, especialmente en Estados Unidos, que vio un recorte de un punto porcentual en sus estimaciones de crecimiento para 2021 (6% vs 7% prev.) por las disrupciones en cadenas productivas. Japón (-0.4pp a 2.4%), Reino Unido (-0.2pp a 6.8%) y Canadá (-0.6pp a 5.7%) también vieron revisiones a la baja para 2021, mientras que Europa fue el único en ver una revisión al alza para el año (+0.4pp a 5%).

Otro grupo de países que sufrió importantes revisiones a la baja fue el de economías de bajos ingresos (-0.9pp a 3% 2021; -0.2pp a 5.3% en 2022), por un deterioro de las condiciones por la pandemia; al tiempo que algunas economías emergentes vieron revisiones al alza en su expectativa de crecimiento de este año, particularmente exportadores de materias primas como Rusia (+0.3pp a 4.7% 2021), Arabia Saudita (+0.4pp a 2.8%) y Sudáfrica (+1pp a 5%).

En el caso de China, se revisó ligeramente a la abaja el crecimiento tanto de 2021 (8% vs 8.1% prev.) como el de 2022 (5.6% vs 5.7% prev.), con acciones similares para los estimados de Brasil (-0.1pp a 52% 2021; -0.4pp a 1.5% 2022) y México (-0.1pp a 6.2% 2021; -0.2pp a 4% 2022).

En la mayor parte de los países, la pandemia ha seguido afectando a sectores que se basan en el contacto social, por lo que el empleo ha tendido a recuperarse más lentamente que la producción. Además, las fuertes divergencias en las trayectorias de recuperación por país siguen siendo una preocupación importante para el FMI.

Las economías avanzadas están proyectadas a retomar sus niveles de actividad pre-pandemia en 2022 y crecer cerca de 0.9% adicional para 2024; pero las economías emergentes y de bajos ingresos (excluyendo a China) podrían no recuperarse del todo y mantenerse aún por debajo de niveles pre-pandemia hasta 2024. La razón de esta divergencia es la diferencia en los avances de la vacunación y el respaldo a través de políticas fiscales y monetarias.

Casi el 60% del total de la población en economías avanzadas se encuentra ya vacunada, mientras que en países de bajos ingresos el 96% de la población sigue sin ser vacunada. En cuanto al respaldo fiscal y monetario, algunos países emergentes y avanzados están viendo un estrechamiento más rápido de lo esperado en las condiciones financieras por los riesgos de inflación, esto a pesar de que muchas de estas economías no terminan por recuperarse y continúan operando por debajo de su potencial.

Dos de los grandes retos que afronta la economía global hacia adelante son las disrupciones en la oferta y la aceleración de la inflación. Por un lado, brotes del virus y condiciones climáticas han elevado la escasez de insumos, lo que ha reducido la actividad manufacturera en varios países. Por otro lado, la combinación de esta escasez con una demanda reprimida que vuelve a paso veloz ha provocado un alza importante en los precios de materias primas y en la inflación a los consumidores.

Los elevados precios de alimentos amenazan incluso la seguridad alimenticia en países de bajos ingresos. Esto eleva las presiones sobre hogares de bajos recursos e incrementa las probabilidades de descontento social.

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